Colchones, ropa de cama, colores, tipo de luces... Cómo decorar un dormitorio para mejorar la calidad del sueño

  • Los expertos recomiendan una media de seis o siete horas diarias de sueño.
  • Se aconseja que la temperatura de la habitación oscile entre los 17 y los 22 grados.
  • La luz y las radiaciones que desprenden los televisores no son buenas compañeras para caer en brazos de Morfeo.
Imagen de archivo de una mujer durmiendo.
Una mujer durmiendo.
©GTRESONLINE

El próximo 13 de marzo se celebra el Día Mundial del Sueño (World Sleep Day), una cita promovida por la Asociación Mundial de Medicina del Sueño desde el año 2008 que tiene como objetivo concienciar a la sociedad sobre los trastornos del sueño, promover la prevención de estos y formar a la población sobre la importancia de dormir adecuadamente para aprovechar al máximo las ventajas de un buen descanso.

De hecho, un estudio conjunto de la Universidad de California y la Sociedad Americana contra el Cáncer concluyó que para ser más longevos se necesitan una media de seis o siete horas diarias de sueño. Pero además, la buena calidad y cantidad de sueño aporta otros múltiples beneficios. Estos son algunos de los más importantes:

Aumenta la salud

El sistema inmunitario emplea las horas de sueño para regenerarse y luchar contra las toxinas y las gérmenes.

Mejora la memoria e incrementa la creatividad

Dormir ayuda a fortalecer las conexiones neuronales. Durante la fase REM del sueño, el hipocampo (que es el almacén de la memoria) se restaura transformando la memoria a corto plazo en memoria a largo plazo y organizando la información relevante en el cerebro. Además, en un cerebro descansado se incrementa la imaginación y la creatividad.

Reduce la depresión

Al dormir el cuerpo se relaja y esto facilita la producción de melanina y serotonina. Estas dos hormonas contrarrestan los efectos de las hormonas del estrés (adrenalina y cortisol). Así que, literalmente, el sueño nos hace más felices.

Además, un estudio realizado por la Universidad de Pittsburgh concluyó que dormir en pareja ayuda a reducir los niveles de estrés.

Protege el corazón

Un estudio del European Heart Journal resolvió que las personas insomnes tienen tres veces más posibilidades de sufrir una insuficiencia cardíaca que aquellas que duermen bien.

Combate el sobrepeso

Está comprobado que la falta de sueño puede inhibir la secreción de hormonas como la leptina que interviene en la saciedad. El insomnio provoca, además, que el estómago libere más grelina (la hormona del apetito).

Nos hace más atractivos

No solo lo piensan las modelos sino que un estudio del Instituto Karolinska de Estocolmo confirmó que las personas que duermen bien durante la noche tienen un aspecto más saludable y atractivo. No dormir lo suficiente afecta al proceso inflamatorio y oxidativo.

Una de las claves para conseguir una mejor calidad de sueño la encontramos en la propia decoración de nuestros dormitorios. Estas son algunos consejos que según los expertos nos ayudarán a conseguir una habitación a prueba de insomnes:

El colchón, elemento base

Conviene renovarlo como máximo cada diez años. Existen numerosas variantes en el mercado: de muelles, látex, espuma, combinados… Es cuestión de gustos pero todos deben cumplir el mismo objetivo: evitar problemas de espalda y ayudar a conciliar el sueño.

Las almohadas, otro punto fuerte

Los especialistas aconsejan cambiarlas cada dos años ya la pérdida de densidad hace que el nivel de apoyo del cuello y la cabeza deje de ser óptimo y también para evitar posibles infecciones por ácaros y suciedad. Se aconseja escoger la más adecuada para nuestra forma de dormir: baja (boca abajo), media (boca arriba) y alta (de lado).

Ropa de capa, según la estación

Los tejidos más recomendados para épocas de calor o personas más calurosas son el algodón, la seda y el lino ya que aportan sensación de frescura y mejor transpiración. En invierno y para los más frioleros funcionan las fibras polares, el poliéster o la lana.

Temperatura, clave para lograr el sueño

Un exceso de frío o de calor perjudica notablemente la calidad del sueño. Se recomienda que la temperatura de la habitación oscile entre los 17 y los 22 grados. Además el uso de la calefacción durante la noche puede provocar resfriados y congestión.

El silencio, el mejor aliado

Para conciliar el sueño de la mejor manera posible no debería haber ruido en la habitación antes de dormir y durante el sueño. No es recomendable dormirse con la televisión puesta (y si se hace, al menos programarla para que se apague de forma automática), si no se pueden evitar ciertos sonidos - ronquidos de la pareja, bullicio en la calle…- podemos optar por unos tapones y optar por una alarma de despertador poco estridente que no nos haga empezar el día alterados.

Luces tenues que relajen

La oscuridad estimula la producción de melatonina en el cerebro y ayuda a conciliar el sueño. Tener cortinas y persianas que eviten la entrada de luz de la calle ayudará sobremanera. La iluminación de la habitación a la hora de acostarse deber se tenue, optar por lamparillas de noche o luces con regulador que nos permitan bajar la intensidad y crear un ambiente propicio.

Colores suaves

El color de las paredes puede ayudarnos también a relajarnos antes de dormir. Optar por tonalidades que aporten calma y tranquilidad como el blanco, pasteles y colores neutros. Evitar colores agresivos como el rojo, el naranja o el amarillo. Esto es aplicable también a la decoración del dormitorio.

Plantas admitidas

Hay que desterrar la extendida creencia de que las plantas en la habitación roban el oxígeno por la noche. En absoluto. Además, purifican el aire durante el día.

Olores que relajan

Algunos aromas, como por ejemplo el de lavanda, pueden ayudar a conciliar el sueño ya que se ha demostrado que disminuyen el ritmo cardíaco y la presión arterial.

Limpieza y orden

No hay nada peor para el descanso que un dormitorio desordenado. Antes de dormir conviene tenerlo todo bien organizado y recogido. La decoración no debería ser sobrecargada y los expertos aconsejan la simetría en el mobiliario para facilitar el sueño. Además, hacer la cama cada día influye a la hora para lograr un sueño reparador así como cambiar las sábanas y las fundas de los cojines y almohadas con frecuencia (al menos una vez cada semana).

Adiós a los aparatos electrónicos

Tener un televisor en la habitación y dormirse con el encendido afecta al descanso ya que su luz y radiaciones pueden ser nocivas para la salud. Cada vez son más los estudios que relacionan el uso de pantallas con luz como las de la tablet o el móvil con las alteraciones en la segregación de la melanina, la hormona que regula los ciclos de sueño. También pueden distraernos los despertadores digitales que permanecen encendidos toda la noche. Optar por los de toda la vida con manecillas puede ser una buena alternativa.

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