El satélite 'espía' de Defensa capta 20.000 imágenes en dos años

  • Lanzado en California en 2018, ha captado otras tantas fotos de uso civil, sobre infraestructuras o catástrofes.
Recreación del Satélite español PAZ en órbita.
Recreación del Satélite español PAZ en órbita.

Paz, el satélite 'espía' español de observación de la Tierra, ha captado entre 35.000 y 40.000 imágenes en sus dos primeros años de vida, aproximadamente la mitad, unas 20.000, por encargo del Ministerio de Defensa para labores como mapeo de zonas de misiones internacionales y vigilancia marítima.

Diseñado por el CSIC, Paz fue lanzado el 22 de febrero de 2018 desde la base californiana de Vandenberg y toma imágenes con tecnología de radar, lo que le permite captarlas de día o de noche y aunque las condiciones meteorológicas le tapen la visión.

Según los datos facilitados por Hisdesat, la empresa público-privada que lo desarrolló y está encargada de su explotación, captó su primera imagen el 13 de marzo de 2018 y el 6 de septiembre entró en servicio después de la fase de prueba.

Forma parte, junto con Ingenio, el satélite óptico que será lanzado el próximo junio, del Programa Nacional de Observación de la Tierra puesto en marcha en 2007 gracias a un acuerdo entre los ministerios de Defensa e Industria.

Este programa respondió a la necesidad que vio España en tener satélites de observación propios después de la crisis de Perejil de 2002, cuando Francia se negó a suministrarle imágenes del islote para no suscitar una crisis diplomática con Marruecos.

Así nació el proyecto Paz, del que es responsable el departamento de Margarita Robles y está destinado a cubrir las necesidades de seguridad y defensa gracias a las imágenes de alta precisión en blanco y negro que genera con el sistema radar.

Las alrededor de 20.000 imágenes pedidas por Defensa en estos dos años se destinan a este ministerio y a sus ejércitos, así como a otros organismos públicos dedicados a la inteligencia, la defensa y a la seguridad nacional.

Imágenes de carácter secreto

Esas imágenes, que España también puede usar para ayudar a ejércitos de países aliados, son de carácter secreto, por lo que se bajan encriptadas desde el satélite y luego Defensa se encarga de descifrarlas.

El radar es capaz de captar diferencias de espesor de materiales y otras características del terreno para, entre otras cosas, identificar rutas de evacuación y vulnerabilidades en los lugares donde España desarrolla misiones internacionales.

Su tecnología también es útil para vigilar el Mediterráneo y en operaciones navales en el exterior como las que luchan contra la piratería en las costas de Somalia o en el Golfo de Guinea.

Esto es porque Paz es el único satélite del mundo que tiene integrados los datos del sistema AIS por el que se geolocaliza a los barcos, de manera que aunque los buques lo tengan apagado el satélite puede detectar dónde están las embarcaciones que no quieren ser vistas.

Utilidades en el ámbito civil

Los datos de Hisdesat muestran que 20.000 imágenes aproximadamente se han usado estos dos años para la otra pata de Paz, el ámbito civil, en proyectos de ingeniería e infraestructuras, catástrofes o vigilancia medioambiental.

Las infraestructuras abarcan proyectos de puentes, oleoductos, gasoductos, presas o vías férreas, como fue el caso de las imágenes que captó para la construcción de un túnel en Campobecerros (Orense) del AVE Madrid-Galicia, donde pudo medir la velocidad de deformación del terreno.

Su utilización en desastres meteorológicos para evaluar los daños de inundaciones, terremotos o corrimientos de tierra es otra de sus funciones, para lo que acuden a él tanto organizaciones de respuestas de emergencias y protección civil como compañías de seguros.

Pero los usuarios de Hisdesat no son solo españoles. También usan Paz empresas extranjeras y organizaciones internacionales como fue el caso de un cliente de Ecuador para la que se hizo un estudio de las piscinas artificiales que construyen mineros ilegales en la selva tropical y que dañan el medio ambiente.

Así es el satélite

Además, este satélite con forma cilíndrica de 1.400 kilos de peso, 5 metros de altura y 2,4 de ancho, que da quince vueltas a la Tierra a 514 kilómetros de altura, trabaja en constelación con otros dos alemanes, TerraSAR-X y TanDEM-X, lo que significa que al circular en la misma órbita pueden tomar una imagen del mismo punto de la Tierra cada pocas horas.

Con al menos dos imágenes generan así lo que se conoce como un interferograma, como el que se hizo para un cliente kuwaití interesado en tener información detallada de la zona de producción de crudo del campo de Burgan, el yacimiento petrolífero más grande del mundo de arenisca.

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