Los Cazadores de Libros de Sevilla buscan otra oportunidad para hacer resurgir su proyecto

  • El proyecto consiste en dejar libros en la calle para que otros los encuentren, los lean y los devuelvan.
  • Lamentan que haya personas "desencantadas" por la "picaresca y las malas intenciones" de los demás.
Uno de los participantes dejando libros en Sevilla
Uno de los participantes dejando libros en Sevilla
Cazadores de libros Sevilla

Convertir la ciudad en la mayor biblioteca al aire libre es el sueño de Álvaro Márquez, creador de Cazadores de Libros Sevilla, un movimiento que de forma "divertida" unifica lectura y deporte. La iniciativa, que este verano cumple cuatro años (y que también se desarrolla en otras ciudades como Madrid, Huelva, Valencia, Las Palmas de Gran Canaria, Málaga, Barcelona, Bilbao y Valencia, entre otros), consiste en que los participantes dejen libros en la calle para que otros lectores los encuentren, los lean y los vuelvan a dejar a disposición de los demás. Pero el proyecto se encuentra ahora en decadencia por culpa de los "pícaros y las malas intenciones de la gente", lo que ha provocado que cada vez haya menos libros en la calle y que los integrantes del movimiento "pierdan la ilusión y no quieran seguir colaborando con el proyecto".

"La lectura es una de mis pasiones y correr, una de mis aficiones", cuenta a 20minutos Álvaro, que explica que la idea de este movimiento la tomó de una profesora de Bruselas, que decidió adaptar el exitoso juego de Pokémon y crear un grupo de personas que cazasen obras literarias. "Me llamó tanto la atención que decidí en ese mismo momento crear un grupo de Facebook llamado Cazadores de Libros Sevilla". Y añade: "Me sorprendió muchísimo la acogida que tuvo", ya que en poco tiempo se superaron los 29.000 "cazadores", cifra que actualmente se sitúa en unos 22.500.

Uno de los libros liberados en la ciudad
Uno de los libros liberados en la ciudad
Cazadores de libros Sevilla

Todo consiste en "dejar libros escondidos por diferentes puntos de la ciudad", aunque también hay algunas localizaciones de la provincia. Una vez depositado el libro en alguna ubicación, hay que anunciarlo en el grupo de Facebook con fotografías y pistas. Cuando el ejemplar haya sido "cazado", quien lo encuentre puede llevárselo y leerlo, con la condición de que lo libere una vez finalizado. En el grupo se pueden encontrar todo tipo de géneros literarios. Existen unas normas que pasan por "envolver los libros en papel transparente o meterlos en una bolsa y poner una nota que explique la iniciativa" a aquellos que encuentren el libro. Personas que pueden no pertenecer inicialmente al grupo de Facebook, pero que también pueden coger el ejemplar. Eso sí, deberán sumarse a la iniciativa para después devolver el libro y liberarlo en otra parte de la ciudad. 

Al principio, llegaron a tener entre 15 y 20 notificaciones diarias de nuevos libros depositados en la calle, ya que "todo el mundo estaba muy implicado". Sin embargo, ahora "todo está parado" y lamenta: "Me consta que hay gente que los ha vendido de segunda mano, o libros que fueron cazados y nunca volvieron a la calle. La gente está desencantada y esto hace que el proyecto no avance".

Para este año 2020, no tienen ninguna novedad que ofrecer más allá de seguir con la dinámica, pues su principal objetivo es que la gente se anime a liberar libros. "¡Llegar a recuperar la ilusión sería fantástico!", comenta. Para concluir, Álvaro insiste en que hay que fomentar la lectura.

"Animamos a que la gente le dé una segunda vida a los libros y que cuando los hayan leído y disfrutado, los lancen de nuevo a la calle". Y termina: "Ojalá Sevilla llegue a ser un referente cultural".

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