Iker Casillas y Sara Carbonero, más que ilusionados con su futuro

Iker Casillas y Sara Carbonero, en 2017.
Iker Casillas y Sara Carbonero, en 2017.
GTRES

Está la cosa ahí ahí. Después de tantísimo lío, de tantos cuchicheos por los pasillos de la Federación, ahora Iker Casillas se ha puesto a meditar sobre si debe o no presentarse a las elecciones de la RFEF. Pero es que, claro, eso significaría regresar a España, y ahí entra algo que tanto el portero como su esposa, Sara Carbonero, tienen en grandes dosis: la ilusión, las ganas.

Entre la candidatura y los continuos viajes desde Oporto, en Portugal, está claro que el excancerbero de la Selección Española y del Real Madrid tiene ya una necesidad imperiosa de volver a su país, al igual que la periodista y empresaria de moda. Y eso es algo que sus amigos más cercanos, por supuesto, saben.

El círculo íntimo de la pareja ha hablado con la revista Semanay han descubierto que aunque la esperanza de que todo se resuelva rápido está ahí, ambos saben que puede llegar a ser en cierto punto una quimera, por eso ninguno de los dos quiere llegar al autoengaño.

No va a ser tan idílico. De hecho, todo parece indicar que Iker Casillas ni siquiera conseguirá vencer en las urnas a Luis Rubiales, por lo que la vuelta del hijo pródigo se retrasaría y los planes del matrimonio tendrían que virar drásticamente, al menos, durante los siguientes cuatro años.

"Es realista y sabe que va a ser muy difícil conseguirlo", dice su entorno sobre el portero, a pesar de que, de cara a la galería, se muestre con total confianza en sí mismo. Quizá su plan no sea tanto ganar tan rápido, que ojalá, piensa él, sino ir sembrando poco a poco.

"La intención de Iker es aterrizar y que en cuatro años pueda ganar. Él ahora lo que quiere es ganarse a los presidentes de las Federaciones Territoriales", reconoce uno de sus allegados, así como que el deseo de dejar Portugal tiene también tintes emocionales.

Según cuentan, el matrimonio querría dejar atrás el país vecino como una catarsis después de haber vivido allí, ambos, sendos problemas de salud que les han hecho replantearse realmente qué quieren en su vida. Ahora, aunque están felices, necesitan mirar por su estado anímico y profesional.

Porque perderían ganancias con esta nueva aventura profesional, dado que es obvio que no es lo mismo un sueldo de futbolista profesional que el que pueda ganar si venciese. "Tiene súper claro que no va a jugar al fútbol. De este modo, renuncia a muchísimo dinero. Pasa de ganar 6 millones de euros limpios al año a ganar 400.000 aproximadamente", refieren sus amistades.

Y es cierto que nadie sabe a ciencia cierta si fructificará (los expertos aseguran que lo primero a lo que tendría que hacer frente Casillas será la estructura de la Federación) pero si a lo largo de este primer semestre de 2020 se le da la oportunidad, nadie duda que la intención es volver a España. Por aquello de la ilusión, las ganas...

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