El esperado proyecto de reforma de la Via Laietana de Barcelona suspende en movilidad

  • Ciclistas, peatones y usuarios del transporte público critican que esté previsto un carril bici en el centro.
  • El viernes por la tarde protagonizarán una marcha lenta en esta calle contra los planes del Ayuntamiento.
  • El gobierno municipal descarta introducir modificaciones en la remodelación a pesar de las protestas.
  • La Via Laietana tendrá un único carril para los vehículos privados en 2023.
Así se dividirá la futura Via Laietana
Así se dividirá la futura Via Laietana
Henar de Pedro

Después de más de 15 años de reivindicaciones vecinales para que se reforme la Via Laietana de Barcelona con el fin de eliminar coches, y de que el gobierno municipal incumpliera su promesa de hacerlo en el pasado mandato, cuando por fin el Ayuntamiento presenta un proyecto de remodelación y le pone fecha, ciclistas, peatones y defensores del transporte público se echan a la calle en contra del diseño previsto.

Mañana, a las seis de la tarde, empezará una marcha lenta de protesta en esta arteria de la capital catalana de la plaza Antoni Maura a Correos, que ha convocado el Bicicleta Club de Catalunya (BACC), pero que también contará con el apoyo de Amics de la Bici, la Associació per a la Promoció del Transport Públic (PTP) y Catalunya Camina, entidad que vela por los que van a pie. Y es que ninguna de estas organizaciones está de acuerdo con que la reforma, que empezará en 2021, acabará en 2023 y costará 34 millones de euros, contemple un carril bici en el centro de la calzada y no en el lateral, como pidieron al Consistorio en el proceso participativo previo a la redacción del proyecto.

Según los planes del gobierno municipal, que se niega a modificarlos, la Via Laietana tendrá aceras de 4,15 metros de anchura. En cuanto a la calzada, en los laterales contará con un carril bus de subida y otro de bajada, mientras que en el centro habrá un carril bici de subida y un carril de bajada compartido por bicicletas y vehículos privados a motor, a los que se limitará la velocidad máxima a 30 kilómetros por hora.

"El proyecto no tiene ni pies ni cabeza", afirma Adrià Arenas, miembro del Bicicleta Club de Catalunya, que se queja de que los ciclistas deberán hacer "dos cruces" para entrar y salir del espacio por donde les corresponderá circular en la vía y de que estarán menos seguros que junto al espacio para los peatones porque pedalearán rodeados de vehículos a motor, lo que "les llevará a las aceras".

Por su parte, Albert García, portavoz de Amics de la Bici, añade que "de bajada, las bicicletas seguirán compartiendo carril con los coches, con lo que no se gana nada". También señala que "la Via Laietana es la única arteria por donde los ciclistas podrían salir de forma ágil de Ciutat Vella" –con calles estrechas, muchas de ellas peatonales– y que el proyecto de reforma elimina esa posibilidad. "Es una muestra de que pese a los procesos participativos, el Ayuntamiento hace lo que quiere", dice, y continúa: "El coche seguirá teniendo más facilidades, con lo que están demostrando que el discurso sobre la emergencia climática no tiene nada que ver con lo que se ejecuta".

Desde la Associació per a la Promoció del Transport Públic, Daniel Pi, técnico en movilidad, también sostiene que "lo normal es situar a los vehículos más lentos, como las bicicletas, junto a las aceras", algo que según esta entidad "es compatible" con la subida y bajada de pasajeros de los autobuses, "como se demuestra en todo el mundo con diversas alternativas", como por ejemplo, "los andenes entre carril bus y carril bici".

Además, Pi denuncia que los carriles bus proyectados no son suficientemente anchos para que se pueda circular a una velocidad suficiente y de forma segura. "Está previsto que uno tenga 2,70 metros y el otro, 2,80, y nosotros reclamamos que sean de 3,20 y 3,50", apunta.

También la asociación Catalunya Camina, en un comunicado, "comparte la preocupación en materia de seguridad viaria" de las entidades de ciclistas y muestra su preocupación por que los carriles bus en los laterales "pueden quedar obstaculizados puntualmente por la falta de zona de carga y descarga". Asimismo, pide que se vele porque las aceras queden libres de terrazas y motos aparcadas.

Todas estas críticas, sin embargo, no han hecho mella en el gobierno municipal, que no piensa hacer ningún cambio en el diseño de la "sección" de la futura Via Laietana, afirma la teniente de alcalde de Urbanisme i Mobilitat, Janet Sanz. "Tenemos una calle de 20 metros de anchura y lo primero es el peatón, por lo que el objetivo es garantizar unas aceras muy anchas y a partir de aquí, encajar el resto de la movilidad. El gran perjudicado es el vehículo motorizado privado porque le queda un solo carril, y compartido con las bicicletas", dice.

Desde el BACC aseguran que presentarán "las alegaciones al proyecto que sean necesarias" y no descartan más acciones de protesta.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento