El etarra Eceiza se escuda en su peso corporal para negar su participación en los atentados de Alicante y Benidorm

  • Para la fiscal, esto carece de credibilidad pues ha quedado acreditado que "formaba parte de un comando de ETA".
Imagen de archivo del etarra Asier Eceiza Ayerra.
Imagen de archivo del etarra Asier Eceiza Ayerra.
POLICIA NACIONAL / ARCHIVO

El etarra Asier Eceiza se ha escudado este lunes en su peso corporal -120 kilos en la actualidad- para negar su participación en un doble atentado en hoteles de Alicante y Benidorm el 22 de julio de 2003 que causaron 14 heridos, dos de ellos de gravedad, alegando que, posiblemente, por su físico la banda terrorista le encomendó tareas logísticas. La fiscal no ha dado credibilidad a esta versión y pide para él 268 años de prisión.

Así lo ha defendido Eceiza ante el tribunal de la Sección Tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional que le está juzgado por los atentados perpetrados en los hoteles Bahía, en Alicante, y Nadal, en Benidorm, junto a Jon Joseba Troitiño -sobrino del histórico miembro de ETA Anton Troitiño-, que ya fue juzgado y condenado por estos hechos.

Según el escrito de acusación, ambos etarras alquilaron un piso en Valencia un mes antes de los ataques para usarlo "como base de operaciones en la Comunidad Valenciana" y poder "guardar los explosivos que precisaban" para atentar.

Asimismo, reservaron habitaciones en los mencionados hoteles bajo identidades falsas y allí dejaron maletas con "sendos artefactos explosivos con una carga, posiblemente, de entre 10 y 12 kilos de cloratita, con reforzador de titadyne, con dispositivo de iniciación temporizado".

Todo ello ha sido negado por el acusado -que se encuentra cumpliendo prisión en Francia por pertenencia a ETA-, que ha relatado, detrás de una mampara acristalada de seguridad, que en la fecha del atentado no se encontraba en España y que no sabía nada de que se estuviera preparando tales ataques.

Su objetivo era recoger información

Así, ha admitido que reservó el apartamento pero con la finalidad de recoger información sobre las medidas de seguridad en los hoteles. "No vi en ningún momento explosivos, ni armas, ni nada", ha dicho Eceiza para destacar que su única misión en ETA eran trabajos logísticos y que no perteneció a ningún comando.

"¿Por qué tenía esas tareas?", ha preguntado su abogado, Aiert Larrarte. "Por mi físico, puede ser", ha contestado el acusado, que, a su vez, ha indicado que pesa 120 kilogramos y que ha "llegado a pesar hasta más".

Sobre Troitiño, ha afirmado que se enteró de su verdadera identidad ya estando en prisión, pues durante su estancia en Valencia no se llamaban por sus verdaderos nombres y apellidos ni se contaban cuál era la labor encomendada "por seguridad". Asimismo, ha señalado que tan sólo viajaban "con una maleta y una muda".

"Campaña de verano" de ETA

Para la fiscal, todo este relato carece de credibilidad pues según ha expuesto en su informe de conclusiones, durante el juicio ha quedado acreditado que Eceiza "formaba parte de un comando de ETA" que se desplazó a la costa para la denominada "campaña de verano", que consistía en la colocación de artefactos explosivos en hoteles, centros comerciales y zonas turísticas de la costa mediterránea en los meses de plena ocupación.

La representante del Ministerio Público ha recordado que esta "campaña" venía produciéndose desde años atrás y por tanto el acusado "era plenamente consciente de la finalidad" para la que recogía cierta información y alquilaba habitaciones de hotel: "Era para poner bombas".

Para incidir en su argumentación, la fiscal ha recordado que ETA avisó sobre las 11.00 horas de la misma mañana de los atentados a los diarios Gara y Levante de la colocación de dos artefactos en los hoteles, pero indicando distintas horas de explosión.

Según, el Ministerio Público, por esta información contradictoria "no se pudo controlar bien" y demuestra que los atentados iban dirigidos "a causar un número de víctimas muy importante", entre ellas miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, que son los primeros en acudir a la zona de los hechos para desalojar los edificios.

Declaraciones de testigos

Asimismo, ha resaltado las declaraciones de algunos testigos que han comparecido en la vista oral, que resultaron heridos por el atentado, como una mujer que estaba embarazada en el momento de los hechos y perdió el bebé, o un fotógrafo que estaba por la zona cubriendo otro evento y que ha afirmado que aquello "parecía una guerra".

Por todo ello, la fiscal ha elevado a definitivas su escrito de conclusiones y ha mantenido su petición de 268 años de cárcel por 14 delitos de intento de asesinato terrorista, si bien el cumplimiento efectivo de la condena no podrá exceder de 40 años, conforme a lo dispuesto en el Código Penal.

Por su parte, la defensa de Eceiza, que ha pedido la absolución de su cliente, también se ha remitido a las testificales escuchadas para desmontar las acusaciones. Así, ha indicado que una de las testigos, que se encontraba en una escuela que resultó dañada por una de las explosiones, ha reconocido que le extrañó que cuando consiguió salir del colegio vio que ya había policías y mucha prensa.

"Se avisó con antelación, con una hora como mínimo", ha concluido, al mismo tiempo que ha apuntado que no se ha podido tomar declaración a una de las personas que atendió una de las llamadas a los diarios, por lo que no se ha podido comprobar la veracidad de que la hora avisada sobre los atentados eran distintas. A todo ello, el abogado Aiert Larrarte también ha puesto en duda los informes periciales sobre las huellas recogidas del acusado.

Por último, el letrado ha querido subrayar en su exposición del informe de conclusiones que Asier Eceiza cuenta con una "desventaja", pues, según ha insinuado, se le atribuirán "unos hechos" que ya han sido probados, como que "se intentó matar a civiles", en un juicio anterior, el que se condenó a Troitiño a 268 años de prisión.

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