Los planes de los científicos para evitar el choque catastrófico de un meteorito contra la Tierra

  • Equipos científicos del MIT, la NASA y la ESA han trabajado en proyectos que podrían desviar la trayectoria de los asteroides.
Recreación de un asteroide aproximándose a la Tierra.
Recreación de un asteroide aproximándose a la Tierra.
MIT

Científicos del MIT han elaborado un mapa de toma de decisiones para elegir la misión que tendría más éxito en el caso de que un asteroide se acercara peligrosamente a la Tierra y terminara colisionando con ella, tal y como ha recogido el diario ABC.

Para ello, Sung Wook Paek, uno de los ingenieros del MIT, ha explicado que este modelo, publicado en la revista Acta Astronáutica se ha creado a partir de unos códigos de simulación con variables específicas como la masa, la velocidad, la trayectoria, el rango de incertidumbre de estos factores, la proximidad del cuerpo celeste al ojo de cerradura gravitacional, que es un lugar próximo a los 400 kilómetros sobre la superficie de la Tierra (en este escenario el impacto sería inmediato), y el tiempo disponible para activar un plan antes de que el meteorito sobrepase esta frontera.

Siguiendo estos preceptos y gracias a los datos recogidos de asteroides reales como Apophis, un cuerpo de 340 kilómetros de ancho, y Bennu, una roca de unos 500 metros de diámetro, representaron distintas distancias con el meteorito y los puntos en los que se encontrarían respectivamente los ojos de cerradura, y después calcularon los "puertos seguros" en los que el cuerpo celeste debería desviarse para no chocar con el planeta. Con estos escenarios, hicieron una evaluación para averiguar qué plan tenía más probabilidades de éxito.

"Cuando el asteroide ya ha pasado por el ojo de la cerradura gravitacional y se dirige hacia una colisión con la Tierra, normalmente se consideran estrategias de desviación de última hora", ha aclarado Paek, que además ha advertido de que "un ojo de cerradura es algo así como una puerta: una vez que está abierta, el asteroide impactará con una alta probabilidad sobre la Tierra poco después" por lo que es muy importante "evitar pasar por este punto mucho antes del impacto en la Tierra", ya que "sería como un ataque preventivo, menos caótico".

Hasta cuatro planes planteados

Dependiendo de las dimensiones del asteroide, científicos de las diferentes agencias espaciales han trabajado para desarrollar varios proyectos que llevar a cabo se si se presenta una situación en la que la vida de millones de personas o el planeta Tierra estén en riesgo.

Para las rocas de más de 300 metros, investigaciones de la NASA concluyeron con que el método más eficaz para desviar la trayectoria de una de estas rocas era lanzar una bomba nuclear. "No se enviaría directamente a impactar contra el asteroide, sino que se detonaría cerca para que la fuerza expansiva desviara el cuerpo, porque no queremos que se desintegre creando miles de amenazas más pequeñas", explicaron desde la Agencia Espacial Europea (ESA).

En febrero de 2018, la NASA hizo público el concepto HAMMER ("Hypervelocity Asteroid Mitigation Mission for Emergency Response"), es decir, una misión de emergencia para detener un meteorito que se dirige a velocidades muy altas hacia la tierra con una nave de 8,8 toneladas de peso equipada con una cabeza nuclear.

Sin embargo, este método provocaría varios contratiempos, en primer lugar, los efectos contaminantes no podrían controlarse, y en segundo lugar, no está garantizado que en asteroides de más de 1.000 metros de diámetro funcionase.

Para los cuerpos que midan entre 300 y 60 metros, como el sistema binario Didymos, la NASA y la ESA trabajaron juntas con el objetivo de desarrollar el programa AIDA, que consta de dos partes: una primera fase en la que la agencia estadounidense enviará la misión DART al espacio y una sonda chocará directamente con Didymos.

Una vez que esto haya tenido lugar, la ESA lanzará la misión HERA para que evalúe los efectos del DART. "Entonces podremos probar que nuestra tecnología funciona y que estamos preparados para hacer algo al respecto", aseguró el científico de la ESA Michael Kueppers.

Los otros dos planes aún son apenas hipótesis de lo que podrían ser en el futuro. Uno de ellos está relacionado con el tractor de gravedad de las rocas colocando un cuerpo cerca de ella para que afectara a su gravedad y terminara desviándose, aunque "no funcionaría para asteroides mayores de 500 metros de diámetro y necesita demasiado tiempo para ser eficaz", explicó Kueppers.

Por otro lado, se maneja también una alternativa mucho más terrestre para tratar los cuerpos de 50 metros o menos, ya que en el caso de que uno de estos cuerpos se acercara a la Tierra se estudiaría desde aquí qué hacer.

Para seleccionar un plan, también es importante tener en cuenta el tiempo que se tiene. El estudio de los ingenieros del MIT pone como ejemplo al asteroide Apophis. Si este pasara por el ojo de cerradura en un periodo de cinco años o más, existiría suficiente tiempo para enviar dos sondas (una primera que midiera la roca y otra que colisionara con ella para empujarlo) y después lanzar otro elemento que colisionara directamente.

Sin embargo, si el plazo fuera de entre dos y cinco años, solo podría enviarse una sonda de exploración y regular las variables de una nave más grande justo antes de lanzar el impactador. Si se diera el caso de que Apophis atraviesa su ojo de cerradura dentro de un año o menos, Paek considera que podría ser tarde y que "incluso un impactador principal podría ser incapaz de alcanzar el asteroide dentro de este plazo".

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