El Papa Benedicto XVI quería ser en su juventud "un pintor de brocha gorda"

  • Según afirma su hermano, el sacerdote Georg Ratzinger.
  • Explica que Benedicto XVI era un niño vivaz, pero no un terremoto, que siempre estaba contento y amaba a los animales y las plantas.
  • Asegura que la familia Ratinzger estaba "muy unida".
El Papa Benedicto XVI se dirige a los fieles durante el ángelus en la residencia de verano del Pontífice en Castelgandolfo.
El Papa Benedicto XVI se dirige a los fieles durante el ángelus en la residencia de verano del Pontífice en Castelgandolfo.
Danilo Schiavella / EFE

El hermano de Benedicto XVI, el sacerdote Georg Ratzinger, reveló este domingo en un entrevista nuevos detalles de la vida del Papa, como que era un niño vivaz, que quería ser pintor de casas y que huía de los entrenamientos nazis.

En la larga entrevista, Georg, de 84 años, explicó que su hermano pequeño era un niño vivaz, pero no un terremoto, que siempre estaba contento y amaba a los animales y las plantas, y que en general sentía muy atraído por todo lo que era la naturaleza.

El sacerdote aseguró que la familia Ratinzger, estaba "muy unida" y se comía siempre juntos. Además, asegura que por la noche el padre sonaba la cetra (instrumento barroco) y se cantaban canciones.

Georg recordó cómo él y su hermano, Joseph, fueron reclutados por la fuerza, "como todos los chicos alemanes", en las Hitlerjugend (Juventudes hitlerianas), pues "no presentarse a las convocatorias habría tenido consecuencias muy negativas". No obstante, aseguró que Joseph Ratzinger no acudía a las concentraciones de las Juventudes hitlerianas y ésto supuso un "daño económico a la familia, que no pudo beneficiarse así del descuento sobre las tasas escolásticas".

Futuro como pintor

Georg reveló además que un primo (hijo de la hermana de su madre), que padecía de problemas mentales, "fue llevado a un campo de exterminio, donde murió asesinato".

Benedicto XVI, según cuenta su hermano, no eligió enseguida convertirse en sacerdote, pues un día, mientras veía trabajar a un obrero que pintaba las paredes de casa, expresó su deseo de ser también "pintor de brocha gorda". Por último, los hermanos Ratzinger nunca destacaron en el deporte: "Éramos los más pequeños y débiles de nuestras clases y no lográbamos seguir el ritmo de nuestros compañeros", indicó Georg.

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