El aire que se aloja en los pulmones está aproximadamente a la temperatura del cuerpo, entonces, ¿por qué lo expulsamos a diferente temperatura cuando soplamos que cuando soltamos el aliento? La respuesta está en unas cuantas leyes físicas, según explica la web sabercurioso.com.

Sólo con una ligera modificación de la apertura bucal la temperatura desciende

Cuando abrimos la boca y dejamos sin más salir el aire, esté es caliente, pero sólo con una ligera modificación de la apertura bucal (y sin ningún esfuerzo añadido), la temperatura del aire desciende considerablemente.

Cuando soplamos mantenemos la boca casi cerrada, de forma que el aire se ve obligado a salir por una abertura mucho más estrecha.

Y cuando un fluido tiene que pasar a circular de un conducto menor a otro mayor, su velocidad aumenta (Efecto Venturi), lo que lleva a reducir la energía y la presión (Principio de Bernoulli).

De esta forma, y por un proceso físico conocido como Efecto Joule-Thomson, el aire al encontrarse fuera de la boca con una presión menor, se expande lo que necesariamente hace que su temperatura se reduzca.