PP y Cs se lanzan contra Ábalos por su encuentro con Delcy Rodríguez entre gritos de "dimisión"

l ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos (d), y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska (i), asisten a la sesión de control celebrada, este miércoles, en el Congreso de los Diputados en Madrid.
El ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos (d), y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska (i), asisten a la sesión de control.
EFE/ Ballesteros
El ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos (d), y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska (i), asisten a la sesión de control.
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La reunión mantenida por el ministro de Transportes, José Luis Ábalos, con la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez en el aeropuerto de Madrid-Barajas centró las preguntas y los ataques al Gobierno en la primera sesión de control en el Congreso, celebrada este miércoles. Y, tras haber cambiado varias veces la versión ofrecida, Ábalos insistió en esta ocasión en que cumplió dos objetivos: evitar una crisis diplomática con Venezuela e impedir que Rodríguez accediese a territorio español.

Fueron varios los diputados de PP que cuestionaron a Ábalos por su relación con el Gobierno venezolano. La primera en hacerlo fue la parlamentaria popular María Valentina Martínez acusó al ministro de "mentiroso" y de poner en riesgo la "credibilidad de España" por reunirse con alguien "que tiene sanciones por violaciones de los derechos humanos". 

Pero Martínez no fue la única. Su compañera Belén Hoyo espetó al ministro que "no se le paga para hacer excursiones nocturnas y verse con una delincuente internacional", y sacó a colación el nombre del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero al acusarlo de "blanquear" la "dictadura" venezolana. Y, previamente, Ana Belén Vázquez, también del PP, llegó a acusarlo de "prevaricador"

La respuesta de Ábalos a todas estas críticas -y a los gritos de "dimisión" que las jalonaron desde la bancada derecha- fue similar: a su juicio, su intervención logró evitar un incidente diplomático y la entrada de una dirigente sancionada -pero contra quien no hay "orden de detención", recordó- en el espacio Schengen. Pero, además, el ministro de Transportes devolvió los ataques a un PP que, dijo, ha puesto en cuestión la "credibilidad de España" y ha tratado de "enfrentar" al país con sus aliados europeos y EEUU.

"España va muy bien, según ustedes, y por eso tenemos que hablar de otro país", ironizó Ábalos, que insistió en ese argumento cuando respondió al diputado de Cs Edmundo Bal. "A ustedes no les interesa España, les interesa Venezuela", y eso explica "por qué se han quedado en diez diputados". "Sigan así", le espetó el ministro a Bal, a quien acusó de estar "de paso" por Cs.

En su respuesta al parlamentario naranja, el ministro recogió el testigo de su homólogo de Interior, Fernando Grande Marlaska, y se erigió como defensor de la Policía. "Me molesta que insinúen ustedes que nuestra Policía puede ser manejada por un ministro que no tiene ninguna escala de jerarquía" en ese cuerpo, denunció Ábalos.

En sus respuestas, no obstante, el ministro no ofreció detalles precisos sobre el encuentro con la vicepresidenta Rodríguez, algo que Ábalos justificó asegurando que no iba a a "contar cositas" en el Congreso "para desarreglar lo arreglado".

Sánchez habla de Guaidó como "líder de la oposición"

Los rifirrafes de Ábalos con la oposición no fueron los únicos que giraron en torno a Venezuela. El propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en respuesta al líder de Vox, Santiago Abascal, asumió los argumentos de su ministro y aseguró que logró evitar un incidente diplomático. Pero, además, en su intervención se refirió al autoproclamado presidente de Venezuela, Juan Guaidó, como "líder de la oposición", contra lo que hizo el propio Ábalos, que habló de él como el "presidente encargado".

Se trata de un cambio radical de posición del Ejecutivo en lo relativo a sus relaciones con Venezuela, ya que oficialmente España reconoce a Guaidó como presidente encargado de Venezuela. No obstante, en la práctica, las relaciones diplomáticas con el aparato estatal que dirige Nicolás Maduro se han mantenido, y el propio Ábalos señaló en varias ocasiones que si se encontró con Rodríguez fue para "evitar más problemas en el ámbito diplomático" con ese "Gobierno".

Este cambio de postura fue duramente afeado por la portavoz del PP en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, que aseguró que dejar de considerar a Guaidó presidente de Venezuela debe de ser "la última exigencia de la torturadora", en referencia a la vicepresidenta Rodríguez. "Ha asumido el lenguaje de Podemos, de Zapatero y del propio chavismo. Exigimos hoy mismo una pública rectificación por parte del presidente Sánchez", planteó Álvarez de Toledo.

Ábalos apuesta por elecciones en Venezuela

Para dejar clara la postura del Gobierno pese a estos vaivenes, Ábalos insistio en que apuesta por la celebración de elecciones en ese país. "Una crisis política y humanitaria está afectando a Venezuela", y "desde España rechazamos el uso de la fuerza y respaldamos que los venezolanos elijan quién quieren que les presida con la celebración de unas elecciones legítimas", sostuvo el ministro de Transportes.

Eso sí: para llegar a celebrar esos comicios, planteó Ábalos, es contraproducente generar conflictos diplomáticos evitables, y de ahí que se encontrara con la vicepresidenta Rodríguez para "recordarle con la mayor diplomacia las restricciones que impone la UE y asegurarnos que continuara con su viaje con la mayor celeridad posible". "Si queremos que haya elecciones [en Venezuela] se tiene que hacer con un acuerdo entre las partes, a no ser que usted esté pensando en un golpe", respondió al parlamentario de Cs Edmundo Bal.

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