El fiduciario de Zaplana: "Durante los 9 años, nunca me escribí un mail o whatsapp porque era extremadamente cauteloso"

Fernando Belhot, asesor financiero o fiduciario en Uruguay del expresidente de la Generalitat y exministro de Trabajo con el PP Eduardo Zaplana, declaró en enero de 2019 como testigo a través de videoconferencia desde su país, dentro de la investigación por el caso Erial, y admitió haber administrado unos ocho millones de euros ingresados en distintas etapas y haber entregado al exjefe del Consell unos 2,3 millones a largo de los años de "colaboración" mantenida con él, la mayoría de ellos entre 2016 y 2017.
El expresidente de la Generalitat valenciana, Eduardo Zaplana, en una imagen de archivo
El expresidente de la Generalitat valenciana, Eduardo Zaplana, en una imagen de archivo
Francisco Martínez - Europa Press - Archivo

Parte de su declaración se conocía ya y, ahora, con el levantamiento del secretario del sumario, se sabe que Belhot explicó a la jueza del Juzgado de Instrucción número 8 de València y al fiscal que el expresidente de la Generalitat nunca dejó nada por escrito de esa colaboración.

"Quiero hacer una aclaración que me parece importante porque es un hecho que es clave. Con el señor Zaplana, aunque le parezca mentira, durante los nueves años nunca me escribí un mail, nunca me escribí un Whatsapp porque él era extremadamente cauteloso y solamente hablaba con él a un número de celular propio (...) o a su secretaria", señala el testigo, que proporciona el móvil tanto del exjefe del Consell como de su secretaria, Mitsouko Henríquez, ambos investigados en la causa. Asimismo, ofrece el correo de la trabajadora del exministro, porque de él tampoco tuvo.

Un escrito de Fiscalía Anticorrupción que consta en el sumario sobre esta declaración revela que Belhot mostró su interés en colaborar para esclarecer los hechos y firmó un documento en el que manifestó que gestionó como abogado parte del patrimonio de Zaplana en el extranjero a través de los investigados Joaquín Miguel Barceló (considerado su presunto testaferro) y Francisco Grau (asesor).

El fiduciario, que atribuye un papel "protagónico" a Zaplana, se mostró dispuesto a poner a disposición de las autoridades españolas 6,7 millones de euros ocultos en el extranjero y señalar los 3,3 millones distribuidos en diferentes propiedades. La magistrada instructora del caso Erial dejó en libertad a Zaplana y a sus dos presuntos testaferros una vez aseguró esa cantidad de dinero que tenían en el extranjero.

El testigo explicó que empezó a administrar fiduciariamente cerca de 8 millones de euros, 7.950.000 a través de sociedades uruguayas, que ingresan en distintas etapas a la empresa Disfey. En 2013 empezaron a llegar desde distintas sociedades estructurales que manejaba el despacho, que se empiezan a administrar haciendo inversiones y él daba noticias a Zaplana "no en forma cotidiana ni mucho menos".

"Él tenía una confianza en nuestra administración personal y profesional pero sí le daba por ejemplo en forma tres o cuatro veces por año, hasta inclusive por el hecho de que nosotros habíamos pactado como todo gestor de fondos un honorario que consistía en lo siguiente: era un 0,75% sobre el monto de lo administrado como mínimo y un porcentaje...", describe.

Esa rendición de cuentas se la comunicaba igualmente de forma verbal, mostrándoselas y explicándoselas porque "nunca quiso tenerla consigo", dice y añade que era "bastante inteligente o rápido como para entender cuáles eran las ganancias y las pérdidas y a él lo que le interesaba siempre es que se mantuviera el valor del capital", detalla.

LO RECIBÍA LA SECRETARIA

Y preguntado por si le solicitaba retiros y cómo hacía llegar esas cantidades, describe un sistema "de cambios" muy común en Uruguay, consistente en agentes de cambio, con contactos en todo el mundo, que se encargan de recibir el dinero y entregarlo de forma personal en la jurisdicción donde se le pida. Zaplana nunca fue a recibir el dinero, que en un 90 o 95% de las ocasiones recibía su secretaria en Madrid.

"Era la receptora", afirma, y añade que sabe que se lo entregaba efectivamente a Zaplana porque más tarde le llamaba para decir: "Todo correcto". En todo caso, insiste en que el exministro nunca firmó un documento sino que "lo que se hizo fue una cuerdo verbal de gestión de activos financieros y de activos societarios en base a la tenencia de las acciones de la sociedad o de las sociedades titulares de la cuenta" y de la parte del inmueble de la Vila Joiosa.

El fiduciario calcula que en siete años entregó a Zaplana 2,3 millones de euros (770.000 euros de una cuenta; 615.000 de otra y 1.040.000 dólares de otra dólares). La retirada de fondos se hizo desde la sociedad uruguaya Disfey (se había creado una estructura societaria en España y Luxemburgo llamada Imison Internacional, de la que hubo posteriormente un traspaso a esta y otra firma llamada Misfey) y más tarde él se abrió una cuenta corriente a su nombre para hacer más ágil el manejo de los fondos.

"LIQUIDEZ"

Belhot explicó que la mayor cantidad de las retiradas se hizo entre los años 2016 y 2017. Durante su declaración, el abogado deja constancia de que Zaplana "siempre fue reacio a hacer cualquier tipo de inversión tanto en inmuebles como en cualquier otra cosa porque siempre decía que él quería tener la disponibilidad inmediata del dinero", porque quería "tener liquidez".

Zaplana fue grabado el 18 de abril de 2018 en las dependencias de un hotel de Madrid por los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO), en una conversación mantenida con Belhot, admitiendo esa necesidad de "liquidez".

En esa conversación, transcrita en el sumario, aunque parte de ella es ininteligible, Zaplana dice: "Ahora necesitaría... Pero a corto plazo. A mí me pasa lo mismo, yo tengo mi sueldo, es un buen sueldo... Yo puedo sacar (ininteligible) que no pasa nada, pero no puedo sacar cinco millones de... Primero porque no los tengo ahora porque me he metido en un problema, pero segundo que es que aunque los tuviera". El expresidente añade que en España le iban a decir "'¿Usted a dónde va?'".

Preguntado por esta conversación, el fiduciario explica que Zaplana había cambiado su forma de pensar por la enfermedad que sufría y sufre y se planteaba la forma de tener esa liquidez "más cerca de él". "De hecho me había planteado que tenía que hacerse una cirugía por un valor muy importante, que tal vez se la fuera a hacer en New York, en la clínica Andersen, que al final creo que se la terminó haciendo en Valencia mismo (...), dice.

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