La sociedad de internistas, sobre la eutanasia: "Existe la preocupación social por poner el tema sobre la mesa"

Diego Real de Asúa, coordinador del Grupo de Trabajo de Bioética de la SEMI.
Diego Real de Asúa, coordinador del Grupo de Trabajo de Bioética de la SEMI.
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Este martes el pleno del Congreso votará la tramitación de la proposición de ley para regular la eutanasia, una iniciativa del PSOE. El coordinador del Grupo de Trabajo de Bioética de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), Diego Real de Asúa, habla de la futura nueva norma y de su parecido con la de otros países del entorno europeo.

¿Cuál es la visión de los internistas? Plateamos a los miembros de la SEMI una pregunta única, si creían que debería regularse la eutanasia, con respuesta cerrada de sí o no. Participaron 1.122 y el 83% respondió que sí. El resultado refleja en parte la preocupación social por poner el tema sobre la mesa pero es difícil en base a una única cuestión decir dónde se posicionan los internistas españoles.

¿Cómo valora la ley? Se asemeja a las de otros países de nuestro entorno europeo o de EE UU. Conceptualmente los supuestos en los que se aceptaría la solicitud de eutanasia o suicidio asistido son bastante similares. Tiene algunas particularidades, como que legisla para ambas prácticas. No ocurre así en ninguno de los estados estadounidenses, aunque sí en Canadá, Colombia, Países Bajos o Bélgica. Además hay países que en el caso de enfermedades terminales aceptan un pronóstico vital que rondaría los seis meses, un matiz que no está dentro de nuestra ley. Tiene la ventaja de no circunscribirnos exclusivamente al número porque el pronóstico en medicina no es un aspecto cerrado. Pero también presenta el problema de que una enfermedad grave, irreversible e incurable puede ser la diabetes de tipo 2. 

Pero la ley se refiere a un sufrimiento y quebranto de la integridad física o psicológica. El problema de la integridad es que es un término jurídico vacío, no aporta mucho. Sí lo del sufrimiento inmitigable, pero se sabe que la mayoría de las causas que ocasionan sufrimiento y llevan a la solicitud de la eutanasia y el suicidio asistido son motivos en los que el sufrimiento más que físico es espiritual y no tenemos buenas maneras de recogerlo ni de hacerle frente. Eso es problemático y en contra de lo que parece, debe alejar el discurso de la eutanasia del de los cuidados paliativos.

¿Qué relación hay con los cuidados paliativos? Si el sufrimiento que genera la solicitud de la eutanasia no se puede mitigar con una atención apropiada de cuidados paliativos estamos hablando de cuestiones distintas. Pero lo que motiva la mayoría de esos casos es la pérdida de autonomía, suponer una carga para los demás… Eso es reflejo no solo de si estamos atendiendo bien los cuidados paliativos sino de si estamos haciendo una apropiada atención de la dependencia.

Es una cuestión más amplia. Desde un punto de vista personal, considero que a pesar de que uno haga una legislación excelente sobre dependencia o cuidados paliativos puede haber un pequeño grupo de personas que siga solicitando la eutanasia y el suicidio asistido, para las que no tendríamos respuesta fuera de esta ley. Peo creo que esa legislación es la punta del iceberg de la atención al final de la vida. Debajo de eso estarían los cuidados paliativos, algo mucho más amplio sobre lo que legislar que obligaría a mucho más gasto y consenso. Y por debajo de eso estaría la atención a la discapacidad y la dependencia, que es el verdadero melón del asunto. Es lo que muchas sociedades médicas están intentando defender, argumentando que el problema no es tanto la eutanasia sino esos otros aspectos. 

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