España pierde una cuarta parte de sus jóvenes autónomos en la última década

  • Este dato contrasta con el aumento en el número total de autónomos en 110.382 cotizantes.
Imagen de archivo de personas trabajando.
Imagen de archivo de personas trabajando.
Odilion Dimier/GTRES

España ha visto reducirse el censo de trabajadores autónomos con edad inferior a los 35 años desde los 625.594 existentes en 2009 a 459.624 al finalizar 2019, lo que implica la desaparición de 165.000 empleados por cuenta propia netos y equivale a una reducción del 26,5%.

Un informe elaborado por la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) alerta sobre su desaparición, que contrasta con el aumento en el número total de autónomos en 110.382 cotizantes, ya que pasaron de 3.157.046 a los 3.267.428 en la misma década.

Según el presidente de ATA, Lorenzo Amor, “algo estamos haciendo mal cuando España” pierde una cuarta parte de los jóvenes empresarios, ya que “el crecimiento de los autónomos en esta última década viene protagonizado por los mayores de 55 años, las mujeres, los autónomos societarios y los empleadores”.

Las estadísticas del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) revelan que los autónomos mayores de 55 años que cotizan a la Seguridad Social aumentaron en el mismo periodo de tiempo en 195.470 personas; mientras que aquellos en jubilación activa, es decir, con más de 65 años se ha duplicado, pasando de los 66.464 en 2009 a los 126.727 en diciembre de 2019.

“Con estos datos se comprueba como el nuevo emprendedor no es una persona joven sino que viene en estos momentos de la mano de los mayores de 55 años, personas que están preparadas, con un importante bagaje a su espalda y que ven el autoempleo como la fórmula más efectiva para reincorporarse al mercado laboral”, señaló Lorenzo Amor.

El número de autónomos sigue creciendo desde 2013, pero continúa sin recuperar las cifras anteriores

Según los datos del RETA, el auge está propiciado por un mayor número de autónomos societarios frente a los que se dan de alta directamente como persona física. En concreto, los autónomos societarios crecieron en 138.101 en la década, hasta alcanzar los 1.268.971; mientras que los autónomos persona física se redujeron en 27.719, hasta los 1.998.457 en diciembre de 2019.

La mayor desaparición de los trabajadores por cuenta propia que están dados de alta por su DNI o como persona física tuvo lugar entre 2009 y 2012, con una pérdida total de 116.260 autónomos.

Su número volvió a crecer y ha mantenido ese ritmo con la entrada en vigor de la tarifa plana en 2013, sin embargo, continúa siendo insuficiente para compensar el descenso previo.

Atendiendo al género, las mujeres que decidieron poner en marcha su propia actividad aumentó en 116.447 en los diez últimos años, frente al descenso de afiliados al RETA hombres, que disminuyó en 6.065 personas.

El estudio repara además en un aumento de los autónomos empleadores o con trabajadores a su cargo. Su número subió en 7.955 personas, hasta situar la cifra total de autónomos persona física que cuenta con al menos un trabajador a su cargo en 428.465.

El número de trabajadores asalariados contratados por autónomos persona física creció en 125.145 personas en la década, lo que a juicio de ATA prueba que “los autónomos son verdaderos generadores de empleo”, si bien el número de empleados se redujo en 9.885 en 2019, algo que no ocurría desde el año 2011.

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