Comitiva hasta Sant Jaume, Guardia de Honor, regalo de libros… Torra recibe a Sánchez como una visita de Estado

Pedro Sánchez y Quim Torra, reunidos en la Generalitat.
Pedro Sánchez y Quim Torra, reunidos en la Generalitat.
PSOE

El presidente de la Generalitat. Quim Torra, ha preparado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, un recibimiento más propio de una visita de Estado que de una reunión entre dirigentes de un mismo país. De la nocturnidad con la que se celebró hace más de un año la cumbre en el palacio de Pedralbes, la comitiva de Sánchez ha llegado este jueves hasta la céntrica plaza de Sant Jaume, hasta la entrada del Palau de la Generalitat, donde ha salido recibirlo a pie de coche Torra.

Salvo una conversación telefónica con motivo con los daños del temporal Gloria en Cataluña, Sánchez y Torra llevaban meses sin hablar, en parte, porque el presidente del Gobierno se negó hasta en cuatro ocasiones a recibir las llamadas del president, en plenos disturbios callejeros por la sentencia del procés, debido a que no condenó la violencia en las calles.

Este jueves, todo ha sido muy distinto. Torra ha preparado un recibimiento a Sánchez con todos los honores en la Generalitat. Antes de la llegada del presidente, el president ha saludado a la delegación que ha viajado con él a Barcelona, entre ellos, la ministra de Política Territorial, Carolina Decis y su director de gabinete, Iván Redondo, así como la delegada del Gobierno en Cataluña, Teresa Cunillera.

Después, se ha dirigido a la entrada para recibir a Sánchez y han entrado en el imponente edificio gótico, donde han pasado revista a la Guardia de Honor de la Generalitat. Ya en el patio, han conversado con aire distendido admirando la arquitectura del inmueble mientras subían las escaleras antes de entrar en el salón donde se desarrolla la reunión.

Condición y derechos humanos

Antes de empezar, Torra ha regalado a Sánchez dos libros, uno del poeta Lluís Solá titulado "Libertad y Sentido. Reflexiones sobre la condición humana" y otro de la historiadora Lynn Hunt, especialista en la Revolución Francesa,  titulado "Inventar los Derechos Humanos".

Por el contrario, Sánchez ha acudido a su reunión con Torra sin ningún presente para él.

Reunión en Pedralbes

La de este jueves es la tercera reunión entre Sánchez y Torra desde que ambos son presidentes. Se produce en un contexto muy concreto y muy distinto a las anteriores, tras meses de desencuentros entre ambos, a las puertas de iniciar un diálogo político, también con ERC, sobre la "crisis política" de Cataluña y, además, con la perspectiva del adelanto de elecciones catalanas que Torra anunció la semana pasada, aunque sin fecha

Lo que no ha cambiado ha sido tensión con la que se han realizado los preparativos de un encuentro que continuaron hasta anoche mismo, cuando Moncloa comunicó que será Sánchez quien comparecería ante la prensa al término de un encuentro en el que no se descarta que Torra quiera poner al presidente en una situación "incómoda" con sus demandas. La insistencia del referendum de autodeterminación o la amnistía para los presos catalanes son a ojos de Moncloa una manera de lanzar su campaña electoral en su encuentro de este jueves que el presidente quiere evitar.

En todo caso, el cuento ha empezado lleno de luz y de honores, un contexto muy distinto a la última reunión entre Sánchez y Torra, en diciembre de 2018. Se denominó cumbre de Pedralbes, porque tuvo lugar en el palacete del mismo nombre, situado lejos del Barrio Gótico de Barcelona, en la parte alta de la ciudad.

En esa ocasión la reunión tuvo lugar a última hora de la tarde, ya de noche. Sánchez y Torra se saludaron también entonces en la entrada, pero con gestos mucho más incómodos y en un ambiente mucho menos hospitalario que el derroche que ha hecho Torra este jueves. 

Según señalan en Moncloa, entonces las circunstancias eran otras. Sánchez se enfrentaba a una coalición fuerte entre JxCAt y ERC y, aunque se resistió, tuvo que transigir con una reunión paralela entre miembros de ambos gobiernos -los vicepresidentes, Carmen Calvo y Pere Aragonés, ausentes este jueves; la entonces ministra de Política Territorial, Meritxel Batet, y la entonces consellera de Presidencia, Elsa Artadi-. Le siguió una foto conjunta que Moncloa también habría querido evitar y con la que la Generalitat quiso dar la idea de una cumbre bilateral.

Este jueves, Torra también ha orquestado un recibimiento en ese sentido, pero se ha encontrado con que, tras su reunión, Sánchez ha continuado una intensa agenda de dos días en Barcelona, en los que aún tenía seis reuniones por delante. Además, el presidente ha mostrado esta vez estar a la delantera por lo que respecta al manejo de los tiempos y se ha adelantado y el anuncio de que la Mesa de diálogo se reunirá ya este mes de febrero se ha lanzado cuando los dos presidentes aún estaban reunidos. 

Con todo y aunque se ha referido a ella como "comisión bilateral", Sánchez ha llenado de solemnidad el anuncio oficial de que la Mesa de diálogo echará a andar este mes. "Siento que hoy es un día muy importante para Cataluña y para el conjunto de los españoles porque empieza un proceso que supera en relevancia a quienes lo hemos iniciado”, ha dicho.

Paseo por Moncloa

Con todo, Sánchez ha advertido de la situación en Cataluña no va a "cambiar de golpe" porque "es una crisis larvada durante muchos años". Da por descontado así que no va a ser un paseo tan plácido como el que dieron Sánchez y Torra en agosto de 2018 por los jardines de La Moncloa.

Fue su primera reunión, poco más de un mes después de que Sánchez llegara al Gobierno tras la moción de censura. Quiso celebrar una ronda de contactos con los presidentes autonómicos, como la que rodeará ahora el encuentro con Torra. Si ahora se desplazará a sus respectivas comunidades, entonces lo presidentes acudieron a Moncloa. En el caso de Cataluña, el encuentro suponía que el Gobierno y la Generalitat retomaran el contacto que estaba roto a casi todos los niveles desde que el procés había empezado a arreciar años atrás y el expresidente Mariano Rajoy no tomara más decisiones que derivar todo lo que ocurría a los tribunales.

En aquella reunión Sánchez y Torra dieron muestra de deshielo paseando por los jardines de Moncloa hasta llegar a la llamada fuente de Guiomar, donde el poeta Antonio Machado se citaba en secreto con su amada. Como este jueves, entonces Torra también hizo regalos a Sánchez, dos libros sobre Cataluña, uno de mapas y otros sobre el Val d'Aran, y una botella de ratafía, un licor típico del Mediterráneo.

 Acordaron  celebrar la primera reunión bilateral en siete años, como la que volverá a convocarse este mes de febrero, según han acordado este jueves Sánchez y Torra.

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