Mila, la 'influencer' que dijo que "el islam es una mierda", asegura que no se arrepiente a pesar de recibir amenazas

Mila en el programa Quotidien de la televisión francesa.
Mila en el programa 'Quotidien' de la televisión francesa.
TMC

Mila es una chica francesa de 16 años que se vio envuelta en una discusión en Instagram que ha provocado que le terminen llegando amenazas de muerte. Según explicó la joven al medio francés Bellica, uno de sus seguidores comenzó a acosarla con insultos homófobos y acusaciones de racismo cuando la conversación tomó un tono religioso.

Entonces, algunos usuarios culparon a Mila por insultar a Alá y le desearon la muerte por ello. La adolescente decidió publicar imágenes criticando la religión y, en particular, el islam. "Odio la religión [...] no hay más que odio en el Corán, el islam es una mierda, eso es lo que pienso", declaró en un story que publicó el pasado 19 de enero.

"No soy racista, para nada. No puedes ser racista hacia una religión. Dije lo que pensaba y nadie hará nada para que me arrepienta. Todavía hay gente que se altera, y me importa un bledo, digo lo que quiero, lo que pienso", añadió Mila en su post.

Toda esta polémica generó mucho debate sobre si la joven, que según la ley no había cometido ningún delito, debía ser defendida por libertad de expresión. Por ello, su abogado, Richard Malka, comentó que le parecía "triste" que los grupos feministas y los partidos de izquierdas, "que tradicionalmente defienden que Francia es un país laico", no apoyaran a Mila.

La chica, que está bajo protección policial, aseguró al medio francés que siente que "todo el país la quiere muerta" y es como si "ya no pudiera pisar su instituto". De hecho, las autoridades aseguraron que es peligroso que vuelva a su colegio, de donde la expulsaron, y parece que se está intentando encontrar otro centro que la acepte.

Defiende su derecho a blasfemar, pero se arrepiente de las formas

La joven apareció este lunes en el programa de televisión francés Quotidien para asegurar que, a pesar de haber recibido un sinfín de críticas, amenazas de muerte y de violación, no se arrepentía en absoluto.

"El derecho a blasfemar. No tengo que esconderme por esta razón. No tengo que dejar de vivir por ello", declaró Mila, que defiende sus fuertes convicciones ateas. "Pero aun así me gustaría decir que, de alguna manera, siento un poco de pena hacia las personas a las que podría haber herido que practican su religión en paz, y nunca quise apuntar a los seres humanos. Simplemente quería... blasfemar".

La adolescente de 16 años también aclaró que sí lamentaba no haber tenido en cuenta la gran repercusión que podían tener sus palabras en las redes sociales y también se arrepentía de la manera vulgar en la que soltó sus comentarios.

Entonces, el presentador Yann Barthes destacó que "la ley dice que uno puede insultar a una religión pero no a los ciudadanos por sus creencias religiosas", algo que ella comentó en su vídeo ya que decía que "no se puede ser racista hacia una religión". "Hay una diferencia entre la religión y las personas. Y la gente que no es capaz de notar la diferencia es idiota", contestó Mila.

Mientras se aclara la historia, las autoridades están intentando averiguar quiénes son los autores de las amenazas.

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