El PSOE se mete en un laberinto con Venezuela: división por Guaidó y la reunión de Ábalos con Rodríguez

  • González y Guerra critican la posición de Sánchez mientras Zapatero la respalda.
La Ministra de Asuntos Exteriores de España, Arancha González Laya, y el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela (i), Juan Guaidó.
La Ministra de Asuntos Exteriores de España, Arancha González Laya, y el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela (i), Juan Guaidó.
EFE

"Nuestra posición no ha cambiado". Esas palabras de la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, se refieren a la relación de España con Venezuela, en cuanto al reconocimiento de Juan Guaidó como presidente legítimo. En su momento, el Gobierno de Pedro Sánchez le reconoció de la mano del resto de países de la UE. Pero ahora la estrategia parece haber cambiado, y ha dejado al PSOE dividido en dos.

La polémica aún por aclarar de José Luis Ábalos con la número dos de Maduro en Barajas o el no encuentro de Sánchez con Guaidó durante su gira europea ha generado turbulencias. Y mientras, parecen haberse conformado dos posturas opuestas: Felipe González y Alfonso Guerra defienden la apuesta plena por la democracia en Venezuela y criticaron la decisión de Sánchez de no verse con el presidente encargado de Venezuela. Mientras, Zapatero y el propio Sánchez están con contactos con colaboradores del régimen de Maduro. Con Ábalos, que ha ido esquivando las peticiones de dimisión y restando importancia a su cara a cara con Rodríguez, que tiene prohibida la entrada en la UE.

Mientras, la oposición se ha hecho firme frente a Sánchez en este asunto. El PP ha pedido una comisión de investigación en el Congreso sobre el caso Ábalos, al que piden que dé explicaciones y dimita. Los populares solicitaron ayer, por medio de su vicesecretario de Comunicación, Pablo Montesinos, que comparezca el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero en esta comisión parlamentaria.

En ese contexto, el cambio de estrategia es palpable en los últimos meses. España fue uno de los primeros países en reconocer a Guaidó presidente encargado. ¿El objetivo? Que fuera él quien convocara elecciones en Venezuela "lo más pronto posible". Pero posible no era. O no sin que hubiera contactos entre chavismo y oposición. Difícil salida. Ante el bloqueo, la UE apostó, a petición de España, por un grupo de contacto entre las partes. Con el tiempo, la postura española ha ido quedando cada vez más tibia.

"Delcy Rodríguez vino a provocar y el Gobierno trató de solucionarlo", expresó el embajador de Guaidó en España, Antonio Ecarri. Con todo, la relación del Ejecutivo español con los emisarios de la oposición venezolana sigue siendo "igual de positiva". "Las agendas presidenciales son muy complicadas y cuando llegó Guaidó a Madrid ocurrieron los problemas a los que tuvo que acudir el presidente español", dijo Ecarri. Además, añadió que se sienten "muy bien" con la posición del Gobierno.

Quien no se siente tan bien, por ejemplo, es Felipe González. "Creo que no debería haber pasado por aquí. Solo digo eso", sostuvo sobre la presencia de Delcy Rodríguez en territorio español. Asimismo, la suya fue una de las voces más críticas con el hecho de que Sánchez rehuyera verse con Guaidó. La de González es una postura que, en estos asuntos, siempre ha distado mucho de la de Zapatero, o el mismo Sánchez. Para González, Guaidó es el "único representante legitimado democráticamente" del país, "de acuerdo con la Constitución de Venezuela". Es de los más rotundos: "La democracia en Venezuela ha desaparecido y ha sido sustituida por una dictadura tiránica que ha convertido a la república en un estado fallido".

Alfonso Guerra siguió en esta línea. "No se entiende el giro de Sánchez respecto a Venezuela", expresó el exvicepresidente del Gobierno. Calificó la posición del actual Ejecutivo como "poco elegante" y solo se la explicó porque ahora en el Gabinete hay "un partido que apoya a Maduro", en referencia a Unidas Podemos. Y es que desde la formación morada la distancia con Guaidó es sideral. Pablo Iglesias se limitó a calificarle de "opositor", sosteniendo de esta forma la deriva elegida por los socialistas.

Una de las pocas voces en las que Sánchez ha encontrado respaldo es la de otro expresidente: Zapatero. Su papel de mediador en Venezuela ha sido muy criticado por los partidos de la oposición a Maduro y estos días se aventuró a decir que el presidente hacía "muy bien" en no recibir a Guaidó. "La posición de España ha sido de prudencia al mantener relaciones con las dos partes, una de las cuales, el Gobierno de Maduro; guste o no es el que retiene el control de la autoridad", sentenció.

El ministro se ha agarrado al asiento, pero sus múltiples versiones sobre su encuentro con Rodríguez le dejan en una posición delicada. Y eso pone también en el foco a un Sánchez que tiene que moverse en un PSOE en el que las voces relevantes están más que divididas.

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