Gripe A, B, C y D. ¿Cómo son los distintos tipos de gripe? ¿Son igual de peligrosas?

Aunque son más habituales en invierno, los catarros también aparecen en verano.
Solo existen vacunas para las gripes A y B.
EUROPA PRESS/ARCHIVO

Este año la epidemia de gripe, que se repite cada invierno, coincide con la alerta mundial por el coronavirus. De hecho, uno de los pacientes ingresados en España sospechosos de contagio por coronavirus, ha resultado dar positivo en gripe A, uno de los tipos de influencia estacional presentes en todo el mundo. pero ¿cuántos tipos de gripe hay? ¿Son todos igual de peligrosos?

Según la OMS existen hasta cuatro tipos de distintos de gripe (A, B, C y D), y dentro de estos, puede haber algunos subtipos. Las causantes de las gripes estacionales son la A y la B. 

Gripe A, la más común y peligrosa

La gripe A es la que predomina en aves salvajes y se transmite a través de diferentes especies animales, humanos incluidos. Este virus tiende a cambiar continuamente, ya sea por mutaciones o por reordenación genética. De esta forma, se evita la inmunidad de huésped. Cuando es transmitida, la cepa muta con cierta facilidad, por eso, y porque es la que más se propaga, también es la más peligrosa. De hecho, es la gripe estacional más común (con más del 70% de los casos) y la que está detrás de todas las pandemias de gripe conocidas hasta ahora.

A lo largo del último siglo, la gripe A ha cambiado en varias ocasiones, dando lugar a subgrupos en función de las diferentes combinaciones de las dos proteínas de la superficie del virus (H y N). Así, encontramos, por ejemplo, el A (H5N1) -el virus de la ‘gripe aviar’- o los subtipos más comunes actualmente, el A(H3N2) y el A(H1N1). Este último fue el causante hace una década de la pandemia conocida como ‘gripe porcina’ y desde entonces sustituye al que hasta ese momento ser consideraba gripe estacional. En España, representa el 90% de los casos de gripe A diagnosticados esta campaña, según datos del último boletín de vigilancia epidemiológica del Instituto de Salud Carlos III.

Gripe B, grave, pero poco mutable

Al igual que la gripe A, la gripe B también puede causar epidemias y, sobre todo, brotes y los síntomas son los mismos: fiebre alta y repentina, tos, malestar, dolor muscular, secreción nasa… también son similares las tasas de morbilidad, complicaciones y morbilidad. La gran diferencia entre ellos es que el virus de la gripe B es mucho menos mutable y, por tanto, mucho más estable y fácil de controlar. De hecho, la cepa B muta tres veces más lentamente que la A, lo que hace más fácil para los humanos desarrollar una inmunidad. 

Gripe C, poco frecuente e inocua; D, sólo en animales

Los virus de tipo C se detectan con menos frecuencia, de causar síntomas, estos suelen provocar infecciones leves, más parecidas a las de un resfriado común que a una gripe estacional, por lo que carecen de importancia desde el punto de vista de la salud pública. Rara vez se da en adultos y en niños, en muy raras ocasiones causan infecciones respiratorias graves. Por eso, la inmunidad para este virus no se incluye dentro de las vacunas contra la gripe.

El último tipo de virus de la gripe es el D, que, a día de hoy sólo se afecta a animales -principalmente al ganado- y no parecen ser causa de infección ni enfermedad en el ser humano.

¿Existen vacunas para todos los tipos de gripe?

Debido a que sólo son dos las gripes consideradas estacionales, la A y la B, sólo existen vacunas para estas dos cepas. La vacuna varía cada año en función de las cepas vigentes y suelen incluir inmunidad para tres o cuatro subtipos de virus. A pesar de que suele ser eficaz solo en la mitad de los casos vacunarse sigue siendo la mejor forma de prevenir la gripe, sobre todo entre los grupos de riesgo: mayores de 65, enfermos crónicos y embarazadas. Y es que no podemos olvidar que la gripe causó 35 mil hospitalizaciones y más de seis mil muertes la pasada campaña en nuestro país. 

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