Paternalismo, marginación, maltrato... las lacras del edadismo: "Cuando te jubilas te vuelves transparente"

Juan Manuel Ribera, médico y catedrático emérito de Geriatría de la Universidad Complutense.
José Manuel Ribera, catedrático emérito de Geriatría de la Complutense.
Elena Buenavista

Tras una carrera profesional como médico de más de cuarenta años, cuando José Manuel Ribera se jubiló sintió como si desapareciera del mapa. "Visitadores farmacéuticos que están detrás de ti permanentemente, a partir del día que dejas de ir a la consulta, si vuelves por allí miran para otro lado. Te vuelves transparente", relata. 

Como doctor le consta que en el campo de la medicina "hay muchísimas formas de discriminación" hacia los mayores y pone de ejemplo el tema de las mamografías preventivas: "Se establece un límite de edad arbitrario que está en los 70 años, pero la mujer de 71 tiene el mismo riesgo o más". Ribera hace extensible esa marginación a "todos los órdenes de la vida" y cree que "la gente es muy poco consciente de ello". 

"La primera discriminación se da cuando te obligan a jubilarte a una edad determinada aunque estés bien", lamenta. "Y ya después, cuando escuchas comentarios como que por qué se permite conducir a gente de 80", agrega, antes de recordar el caso de una noticia publicada hace unos años sobre un accidente de tráfico en la que se informaba de que uno de los conductores implicados tenía 82 años. "Las cartas al periódico al día siguiente fueron muy críticas con él y luego se averiguó que la culpa había sido del otro conductor que tenía 23 años e iba borracho", remarca y defiende que la edad no debería ser una contraindicación predeterminada para nada. 

Preguntado por cómo reacciona el círculo más cercano, este hombre responde que a veces, sus formas de discriminación "son bondadosas": "Te lo dan todo hecho. Te dicen que lo hacen por tu bien, pero no dejan que tú decidas y se vulnera tu derecho a la autonomía sistemáticamente". En su opinión la sociedad está "poco pensada" para su colectivo y, para poder combatirlo, hay que hacerle ver que el edadismo existe.

Vulneración de derechos

Ribera responde a las preguntas de este diario minutos antes de que comience en el edificio del Defensor del Pueblo la presentación del informe La discriminación por razón de edad en España, un documento que denuncia múltiples situaciones que vulneran los derechos de los mayores y que pasan por el paternalismo, la infantilización, los chistes inapropiados, los recortes en su autonomía y libertad..., en definitiva, la marginación y la invisibilidad y en último extremo, el maltrato. 

Impulsado por la fundación HelpAge, que lleva treinta años trabajando por este colectivo, el documento fue presentado este miércoles por sus autoras, María del Carmen Barranco, profesora de Filosofía del Derecho y directora del Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III, e Irene Vicente, investigadora del mismo. En el acto también intervinieron la presidenta de la organización, Isabel María Martínez, y el profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Valencia Fernando Flores.

La presentación tuvo lugar ante un auditorio en el que, además de José Manuel Ribera, medio centenar de personas se vieron reflejadas en los ejemplos que fueron expuestos. No en vano, para la elaboración del estudio, además de llevarse a cabo un análisis jurídico, se contó con la experiencia de doce miembros de la Asociación Mayores de Madrid XXI, que coincidieron en que reciben un trato peor debido a su edad.

"Tendemos a suplantarlos en la toma de decisiones porque entendemos que no pueden tomar las suyas propias. No les terminamos de considerar autónomos y por eso no nos saltan las alarmas ante determinadas situaciones que constituyen una discriminación", apuntó Barranco. La profesora citó tesituras concretas, como la que se da cuando en el ámbito sanitario las explicaciones se dirigen a los acompañantes en vez de al paciente si este es mayor, la brecha digital o la construcción de ciudades "desde la estratificación por edades, con parques infantiles y parques para mayores en vez de abogar por la inclusión".

El informe habla igualmente de los comentarios jocosos sobre, por ejemplo, sus incontinencias, que estas personas reciben de sus cuidadores, de la desconsideración hacia ellas a la hora de diseñar programas de aprendizaje o de la dificultad de acceso a la justicia, entre otras causas porque algunas de las conculcaciones de sus derechos no son identificadas como tales. 

"Hay cuestiones que no existen como derechos jurídicos. Hay que darles más contenido para encajarlas en un marco integral mayor", ahondó Flores, entre cuyas iniciativas destacó la realización desde las instituciones de un mapeo que localice a las víctimas principales de la vulnerabilidad residencial extrema: mujeres de más de 74 que viven en ciudades medias. "Habría que detectar si están acompañadas porque hay un gran problema de soledad", acució.

En este diagnóstico preocupa especialmente la violencia y el abuso, una realidad que, a falta de datos específicos para España, según la OMS afecta a entre el 4 y el 6% de los mayores, "un maltrato invisibilizado", agregó Martínez. Y una violencia física, pero también psicológica, sexual o económica.

Junto a la descripción de la situación, el informe plantea recomendaciones para combatir el edadismo, entre ellas una Ley de Igualdad de Trato y una Convención para los Derechos Humanos de este colectivo en el marco de la ONU. La primera quedó en suspenso la pasada legislatura. "Estaremos vigilantes con el texto, que esperamos que vea la luz en el Parlamento a lo largo de este mandato", afirmó la presidenta de HelpAge España, que sobre la segunda señaló que sería "el instrumento más potente para cambiar las políticas públicas de todos los Estados".

El foro concluyó con un llamamiento a los mayores para que se empoderen y al resto de ciudadanos para se conciencien de la necesidad de vivir en una sociedad que no discrimine a nadie por su edad.

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