Alcorlo, toda la vida en una exposición

  • La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando inaugura este viernes una muestra antológica del pintor.
El pintor madrileño Manuel Alcorlo.
El pintor madrileño Manuel Alcorlo.
ACADEMIA DE BELLAS ARTES

Va a cumplir 85 años y se ha quedado como un pajarito. Sentado en un impresionante salón de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, rodeado de grandes cuadros y sofás y sillones de época, Manuel Alcorlo lleva un jersey de lana estilo 'marcelino', unos pantalones oscuros de pana en los que fácilmente cabrían tres como él y una bufanda a rayas anudada al cuello. Sus manos, que parecen sacadas de un cuadro de El Greco, sujetan un bastón en el que apoya una de las piernas. Mira a todos con cierta fatiga.

Es la presentación de la exposición-homenaje que se llama Universo Alcorlo y que se inaugura este viernes allí mismo, en la academia de la que Alcorlo fue primero alumno, luego profesor, más tarde benefactor y, desde 1998, académico de número. El artista oye mal, eso lo sabemos, pero parece ausente, como intimidado por tanta gente que hace fotos y preguntas y enreda con los móviles y se mueve deprisa.

La presentación la hacen José María Luzón, académico delegado del Museo; José María Pérez, Peridis, caricaturista y arquitecto, y Rafael Moneo, arquitecto también. Ellos hablan y hablan de los viejos tiempos, sobre todo de cuando Roma, y Alcorlo les mira de vez en cuando y sonríe. En Roma, en lo que hoy es la Real Academia de España, estuvieron Peridis, Moneo y él hace la friolera de 60 años, pasando bastante hambre pero empapándose del arte del Renacimiento italiano.

Ahí empezó Alcorlo a ser, como dice Peridis, "el pintor del regocijo". Pintor o artista en términos mayúsculos, porque Alcorlo –eso lo aprendió en Roma– es uno de los más excelsos dibujantes de los últimos 100 años en España, pero es un inmenso pintor, grabador, muralista, ilustrador… y violinista. De esas raíces romanas nace la savia del humor de Alcorlo, que fue quien inventó para el rey Juan Carlos esa corona de tres picos, como de cartón, que siempre le pone Peridis. Y sus incontables obras de temas circenses. Y cuadros inmensos que podrán verse en esta exposición, como el de Quevedo y el conde-duque, que no se termina nunca. Y sus payasos cabreados, que también están en la muestra.

Una muestra que, cosa insólita, no se sabe cuántas obras contiene, eso es imposible. Porque Alcorlo, que repite una y otra vez con su vocecita de ahora la inmensa gratitud que siente por los amigos y colegas que han organizado la exposición, se queda mirando a la periodista que le pregunta si sigue dibujando ahora. Y la mira extrañado de que le pregunten semejante cosa, porque, como dice, "dibujar es algo que hay que hacer todos los días". Y como lo ha hecho así durante décadas, en la exposición no están solo las varias decenas de obras "grandes" que van desde los años 60 hasta ahora mismo; están también incontables cuadernos que Alcorlo tiene en su casa y en cuyas páginas, en todas las páginas desde la primera a la última, ha dibujado cada día cosas variadísimas, a veces increíblemente complejas y trabajosas. Esa es la instalación que, en la muestra, firma Daniel Nicolai.

Obra En la Puerta del Sol de Madrid, de Manuel Alcorlo.
Obra 'En la Puerta del Sol de Madrid', de Manuel Alcorlo.
ACADEMIA DE BELLAS ARTES

Todos lo dicen: Manuel Alcorlo no puede ser clasificado en ningún 'ismo', no porque no quiera, sino porque los ha superado a todos. Este hombre prodigioso, infatigable y un punto burlón ha creado imágenes naif como no lo ha hecho nadie en España; ha hecho realismo academicista, impresionismo, expresionismo y por ahí seguido hasta agotar el catálogo de los 'ismos', pero sobre todo ha hecho un arte personal e inconfundible en el que conviven las destrozonas y los tancredos con el "rey del chapapote" (don Juan Carlos con la cómica corona amarilla) y con una de las imágenes más brutales sobre la tragedia de los inmigrantes, su óleo Naufragio, pintado hace ocho años.

Y, claro está, Goya, su adorado Goya, en quien "está todo", como dice varias veces: "Es el pintor más moderno que hay y siempre preocupado por la humanidad. Como Bach en la música, eso es Goya". Y pensando en Goya (quizá) hizo, hace 55 años, un cuadro de una fuerza tremenda: Los castúos, que también está, cómo no, en la exposición.

Manuel Alcorlo se queja de que las pilas del audífono lo atontan y mete prisa para que hagamos lo que a él más le interesa, que es bajar a ver la exposición. Una de las exposiciones monográficas más importantes de los últimos años en España, porque en ella está toda una vida dedicada al arte, a la belleza y a las ganas de vivir. Toda su vida. Entera.

Obra Recuerdo de Roma, de Manuel Alcorlo.
Obra 'Recuerdo de Roma', de Manuel Alcorlo.
ACADEMIA DE BELLAS ARTES
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