"Un gasto de ocio más": los jóvenes españoles normalizan los juegos de azar y apuestas con dinero real

El 20% de los jóvenes españoles de 14 años han apostado dinero alguna vez presencialmente en un local aunque el acceso a estos espacios esté prohibido a los menores de edad, según una encuesta de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD). En dos años –desde 2016 a 2018-, ha aumentado casi cuatro puntos porcentuales el número de los menores de entre 14 y 18 años que han jugado con dinero online y casi diez puntos quienes lo han hecho presencialmente. Los riesgos, dice la Fad, que van más allá de la ludopatía -que afecta en torno a un 2,10% de los menores -y que son, por ejemplo, la ansiedad, el nerviosismo, la irritabilidad o el insomnio; las malas relaciones familiares por mentiras o pequeños hurtos; o problemas de rendimiento escolar o el absentismo. Consecuencias de un juego problemático que afecta en torno a un 18% de los escolares de entre 14 y 19 años.
El 20% de los jóvenes españoles de 14 años han apostado dinero alguna vez presencialmente en un local aunque el acceso a estos espacios esté prohibido a los menores de edad, según una encuesta de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD). En dos años –desde 2016 a 2018-, ha aumentado casi cuatro puntos porcentuales el número de los menores de entre 14 y 18 años que han jugado con dinero online y casi diez puntos quienes lo han hecho presencialmente.Los riesgos, dice la Fad, que van más allá de la ludopatía -que afecta en torno a un 2,10% de los menores -y que son, por ejemplo, la ansiedad, el nerviosismo, la irritabilidad o el insomnio; las malas relaciones familiares por mentiras o pequeños hurtos; o problemas de rendimiento escolar o el absentismo. Consecuencias de un juego problemático que afecta en torno a un 18% de los escolares de entre 14 y 19 años.
Campaña de la FAD.

Los jóvenes españoles consideran que los juegos de azar y las apuestas con dinero real como “un gasto de ocio más”. Lo ven como un entretenimiento para divertirse en grupo, un plan como cualquier otro, así lo ha demostrado un análisis realizado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de FAD (Fundación de ayuda contra la drogadicción).

La investigación cualitativa-grupos triangulares, de discusión y entrevistas en profundidad-Jóvenes, juegos de azar y apuestas se ha realizado sobre jóvenes españoles de 18 a 24 años, concretamente, a una treintena de chicos y chicas que juegan y que no juegan. Además, estaban los expertos en el estudio para el tratar el juego, sus riesgos y problemas, especialmente en relación a la población más joven. El trabajo de campo fue realizado entre abril y mayo de 2019.

"Ha cambiado la percepción y ya consideran los juegos y apuestas como parte de ocio. Además, lo hacen en grupo y eso les provoca la sensación de que no lleva mucho riesgo. Para ellos es un plan como cualquier otro, por ejemplo, ir al cince", ha explicado a 20minutos la directora general de la FAD, Beatriz Martín.

La fundación ha recopilado datos del Plan Nacional sobre Prevención de Drogas y de ahí han analizado qué hay detrás de todo esto. "Al principio, pensábamos que los jóvenes se iniciaban en el juego online, donde hay menos control de la sensibilidad, pero no, resulta que es en el presencial donde comienzan", añade.

El plan es quedar con unos amigos, tomar algo e ir a una casa de apuestas. El dinero que se paga en esta actividad "no se considera como una pérdida sino más bien un gasto de ocio". En resumen, en un principio, lo hacen por diversión, cuando son menores y en una casa de apuestas.

Gráfico de los jóvenes españoles que juegan online y presencial.
Gráfico de los jóvenes españoles que juegan online y presencial.
FAD / OEDA

Luego, se deriva en un "comportamiento mucho más individual", que conlleva a una conducta problemática y ya no juegan por diversión. Cuando se convierte en un hábito, provoca muchos conflictos como un "menor desempeño escolar", ansiedad, se intenta conseguir dinero de unas formas que no tan lícitas, utilizando la tarjeta de padres y luego lo esconden, etc. 

"Cuando se convierte en una adicción, lo que suele pasar es que al final sigues apostando con la esperanza de recuperar las pérdidas. En ese momento, sigues jugando pero no por diversión. Porque sientes culpabilidad y quieres recuperar lo perdido. Porque te vas metiendo en una rueda mucho más nociva", expone Martín. 

La normalización del juego: las familias

En España hay una tradición de jugar a la lotería, a las quinielas y por eso no se ve como un problema en el mundo adulto las apuestas y los juegos de azar. "Al normalizarlo, lo que se consigue es que haya una percepción menor del riesgo". Según el análisis de la FAD, las familias no están hablando de este tema con sus hijas e hijos ya que "no son conscientes prácticamente de cuánto está integrado en el ocio". 

También porque es más difícil identificar el problema con el juego. Los comportamiento que suelen tener son ansiedad, irritación, percibir cosas extrañas en el manejo del dinero, incluso engaños o aislamiento. Pero los padres y madres no tienen apenas información sobre el tema. Por eso, el objetivo de la fundación es "sensibilizar" de cuáles son las señales, de cómo reconocer un problema con el juego y cómo hablar de ello con los hijos.

"No queremos alarmar, pero dar a conocer que está creciendo el sector, y que lo están incorporando como algo normal en el ocio, y por tanto, debemos de tomar las cartas en el asunto", insiste la directora.

Los jóvenes no ven el riesgo y están bombardeados por la publicidad

Por otro lado, en juegos como el póker y en las apuestas deportivas los jóvenes creen que si uno es experto en el tema, por ejemplo la Liga, va a acertar seguro. Una sensación falsa de controlar el azar. Además, este hábito les resulta menos conflictivo que otros "como el consumo de sustancias o el alcohol". 

"Piensan que todo el riesgo es económico. Y no se dan cuenta de que el peligro no es solo de dinero. Porque cuando uno es adicto, esto te lleva a muchas cosas desde el punto de vista psicológico. No pasarse, no correr riesgos excesivos y saber perder, creen que con estas tres claves no hay problema. Y efectivamente, lo hay".

Lo que destacan los jóvenes en la investigación es que les bombardean constantemente con publicidad y promociones. Para ellos, el tema no es muy tratados y que en los colegios se habla de drogas, alcohol, pero no de la adicción a los juegos y apuestas.

Donde más se enganchan es en la parte online. Tiene algo más de carácter adictivo que la presencial por varias cosas: se está dedicando más dinero a los premios, el anonimato, disponibilidad y existen referentes que recomiendan. Y ahí los menores encuentran un vacío legal.

El juego presencial se puede regular a nivel autonómico y el juego público-lotería nacional y ONCE- y el online se deben regular a nivel estatal. "Creemos que ahora existe una voluntad política", apunta Martín. De hecho, el nuevo ministro de Consumo, Alberto Garzón, aseguró que lo primero que va hacer es regular la publicidad de las casas de apuestas para acabar con la ludopatía. "Hay una cierta voluntad política de tomar un poco cartas en el asunto y regular más el juego online que está muy desregulado", concluye.

El 20% de los menores apostó alguna vez

El 20% de los jóvenes españoles de 14 años han apostado dinero alguna vez presencialmente en un local aunque el acceso a estos espacios esté prohibido a los menores de edad, según una encuesta del Plan Nacional sobre Drogas. Donde añaden que los riesgos de la ludopatía afectan en torno a un 2,10% de los menores.

En dos años –desde 2016 a 2018-, ha aumentado casi cuatro puntos porcentuales el número de los menores de entre 14 y 18 años que han jugado con dinero online, de un 10,9% en 2016 a 14,6% en 2018y casi diez puntos quienes lo han hecho presencialmente, de un 22,4% a un 37,2%, según recogen los estudios del Plan Nacional sobre Drogas. 

Este hábito es "ilegal" a pesar de que 500.000 menores apuesten cada año en España, según el mismo estudio.

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