Trapero se ofreció personalmente a detener a Puigdemont: "Era el máximo responsable del cuerpo"

Después de seis horas de interrogatorio durante la primera sesión del juicio, el mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero, sigue declarando en la Audiencia Nacional como responsable de los operativos que tuvieron lugar durante el 1-O y y durante los incidentes frente a la Conselleria de Economía. En la declaración, Trapero defendió la actuación de los Mossos d'Esquadra, ya que cumplieron las resoluciones judiciales para evitar el 1-O, y se desmarcó del Govern de Carles Puigdemont, por la "incomodidad" ante su hoja de ruta unilateral, que considera una "barbaridad".
Imagen de Trapero en la segunda sesión del juicio.

Esta mañana se ha retomado en la Audiencia Nacional el juicio al ex mayor de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero, que este miércoles responde a  las preguntas de la defensa. Su abogada Olga Tubau pregunta al mayor por el plan de los Mossos para detener al Govern y al expresident de la Generalitat, Carles Puigdemont.

Según el exjefe de los Mossos, el 24 de octubre de 2017 se reunió con los comisarios Ferran López y Joan Carles Molinero, con quienes estuvo de acuerdo en que si finalmente no se convocaban elecciones y se aprobaba la declaración, los Mossos podían recibir "alguna orden que implicara la detención" del presidente Carles Puigdemont y los consejeros.

Trapero ha detallado que “trabajamos en el dispositivo de detención del Govern. Dije que era un tema trascendental y que los altos cargos de los Mossos deberíamos efectuar las detenciones”. 

En este punto ha afirmado que se ofreció personalmente a detener al president de la Generalitat, Carles Puigdemont, ya que “como máximo responsable de los Mossos” consideraba que era él quien debía ponerle las esposas.

Sin embargo, ha apuntado, López y Molinero no lo vieron conveniente, pues Trapero debía quedarse ejerciendo labores de coordinación y se ofrecieron a ser ellos los que llevaran a cabo el arresto. 

Trapero ha contado que en dos ocasiones, unos días antes del referéndum ilegal del 1-O, trasladó a Puigdemont, el exvicepresidente Oriol Junqueras y el exconsejero Joaquim Forn la "preocupación" de la policía autonómica por los posibles riesgos para "el orden público y la seguridad ciudadana" que se planteaban para ese día.

También ha explicado que les comentó que la imagen de los Mossos d'Esquadra se podía ver afectada después de años tratando de mejorarla, a lo que Puigdemont contestó que "más importante que la imagen de la policía era la imagen del Govern".

El mayor, alegando que salió muy "insatisfecho" de esta reunión, habló con sus máximos colaboradores y se plantearon hacer algún tipo de comunicado o rueda de prensa para posicionarse en contra de la celebración del referéndum por los riesgos que podía haber. Finalmente, lo descartaron: "Cosa que ahora, creo, lamentamos todos".

Revela que le tantearon para entrar en política

Desde que fue apartado de su cargo como jefe policial ha sido tanteado para entrar en política, lo cual ha descartado de plano, y el actual presidente de la Generalitat, Quim Torra, quiso recuperarle para dirigir el cuerpo, ofrecimiento al que también se negó.

Así lo ha relatado en respuesta a preguntas que le ha formulado su abogada para demostrar que no se ha querido implicar en el proyecto del actual Gobierno catalán, ni desde su posición en la policía autonómica ni participando en política.

Sobre este último ofrecimiento, el mayor ha explicado que con él nunca contactaron directamente, sino que fue a través de su letrada. Y en cuanto a la oferta de volver a dirigir los Mossos d'Esquadra, Trapero ha explicado que el president Torra y el conseller de Interior, Miquel Buch, le convocaron a una reunión en la que le hicieron formalemente el ofrecimiento, pero se negó.

Laplana asegura que vio por primera vez a  Sànchez el 20S

La intendente de los Mossos Teresa Laplana ha asegurado este miércoles que no conocía al exlíder de ANC Jordi Sànchez, condenado a 9 años de cárcel por el procés, hasta que le vio por primera vez durante el cerco a la sede de la Consellería de Economía del 20 de septiembre de 2017.

Laplana se enfrenta a 4 años de cárcel por sedición en relación a su actuación el 20-S durante la concentración en el departamento de Economía para protestar por un registro de la Guardia Civil contra los preparativos del 1-O. 

Laplana, que siempre declaró por videoconferencia durante la instrucción de esta causa por motivos de salud, ha relatado que ese día ella se encontraba de reposo en su domicilio por prescripción médica a causa de un síndrome vertiginoso, situación que le provocó confusión sobre algunas actuaciones y algunas horas cuando redactó la minuta policial. 

Ha explicado que pese a encontrase en esa situación acudió a la sede de Economía porque el comisario que le dijo que él se encargaba finalmente avisó de que no podía trasladarse hasta allí, dado que además de ese registro se estaban produciendo varias actuaciones encaminadas a frenar el 1-O.

"La afluencia de gente al lugar era imparable", ha descrito Laplana, que ha recordado que cuando ella llegó a las 8.45 había ya unas 500 personas. El fiscal ha querido saber qué perfil tenían los concentrados y ha relatado que era "de todo tipo", había gente mayor y de otras edades que no parecían radicales.

Si bien su actitud era muy reivindicativa y expresaban claramente su rechazo a la actividad de la Guardia Civil en forma de proclamas y cánticos, a ella no le pareció que tuvieran una "actitud violenta" ni hubo intentos de intrusión en el interior del edifico registrado.

Su misión, ha explicado, era principalmente la de transmitir a sus superiores lo que estaba viendo, realizar la interlocución con los representantes de la Guardia Civil y cursar sus peticiones, "pero no tenía capacidad para movilizar a los efectivos de orden público", ha puntualizado.

La cantidad de gente y su actitud reivindicativa hizo pensar que una intervención para establecer un cordón de seguridad por el que pasaran los detenidos "podía generar desórdenes públicos incalculables que en esos momentos no se estaban produciendo" .

Lapalana habló con Sànchez tres veces y, a preguntas del fiscal, ha manifestado que en ningún momento interfirió en su trabajo porque "podía decir misa. No tenia ninguna atribución para condicionar una actuación policial, no es nadie para entrometerse en las ordenes que da la Policía". 

También ha revelado que tampoco llegó a ver a la secretaria judicial cuando salió del edificio a través de la azotea porque ella ya no se encontraba en el lugar, ya que su relevo llegó a las 10.45 horas, previamente habló con ella dos veces por si quería abandonar la sede de Economía y esta le dijo que se quedaría hasta acabar la diligencia. 

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