Una patrulla de antidisturbios impide un atraco a punta de cuchillo en un supermercado de Madrid

  • El local se encuentra en la calle de Bailén, en el distrito Centro de Madrid.
  • ​El pasado jueves, en Coria (Sevilla) la Policía detuvo a otro hombre en circunstancias similares.
Mala suerte para este atracador que no pensaba encontrarse con una patrulla de la Unidad de Intervención Policial que pasaba por allí. Los agentes lo detienen en apenas segundos. Una casualidad muy poco probable que ya ha ocurrido en varios establecimientos.
Mala suerte para este atracador que no pensaba encontrarse con una patrulla de la Unidad de Intervención Policial que pasaba por allí. Los agentes lo detienen en apenas segundos. Una casualidad muy poco probable que ya ha ocurrido en varios establecimientos.
Mala suerte para este atracador que no pensaba encontrarse con una patrulla de la Unidad de Intervención Policial que pasaba por allí. Los agentes lo detienen en apenas segundos. Una casualidad muy poco probable que ya ha ocurrido en varios establecimientos.

La Policía Nacional ha detenido este domingo a un joven de 22 años por intentar robar con un cuchillo en un supermercado en la calle Bailén, en el centro madrileño, y amenazar al personal del establecimiento.

Según ha explicado un portavoz de la Jefatura Superior de Policía de Madrid, el arresto tuvo lugar ayer sobre las 16:40 horas, cuando, ante una llamada ciudadana y el aviso de uno de los trabajadores, agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) o antidisturbios entraron en el local, equipados con un escudo balístico y armados con un subfusil para reducir al hombre.

No obstante, las mismas fuentes han detallado que la detención del hombre, de nacionalidad angoleña, se produjo sin ningún herido.

Una situación parecida tuvo lugar el jueves pasado en la localidad sevillana de Coria, cuando un hombre fue detenido tras el asalto a una farmacia.

El atracador, al que se le imputan ocho robos violentos, entró en la farmacia pasadas las 9:15 de la mañana, tapándose la cara con una braga y cubriendo su cabeza con la capucha de su sudadera. Evitó, en todo momento, las cámaras, y se colocó tras el mostrador blandiendo un cuchillo. Un cliente que esperaba su turno escapó del local y dio la voz de alarma.

En las imágenes, captadas por las cámaras del establecimiento, se observa cómo la trabajadora, nerviosa, le pedía al atracador reiteradas veces que no usase su arma y a una clienta que en todo momento mantiene la calma.

Tras el robo, el atracador se dispone a salir del establecimiento a cara descubierta, como un cliente más, cuando es reducido por dos agentes de Seguridad Ciudadana que le abordan en la puerta del comercio.

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