La importancia de llamarse "Natália"

Natàlia posa con el DNI que le renovaron con errores. (FOTO: Hugo Fernández)
Natàlia posa con el DNI que le renovaron con errores. (FOTO: Hugo Fernández)
HUGO FERNÁNDEZ

Una tilde al revés puede dejarte sin identidad. Eso descubrió Natàlia Fernández Pérez cuando comprobó que su DNI, renovado en 2007, la había transformado en Natália, con acento cerrado. Esta psicóloga e informática estaba tramitando los papeles de su tercera titulación, Filología inglesa, cuando empezaron los primeros problemas.

«Tenía un nombre único en España, Natália. Un nombre con falta de ortografía incluida y que no coincidía con mi partida de nacimiento. Yo no tenía la culpa del error, pero estaba pagando las consecuencias», recuerda.

En la facultad de Filología le dijeron que en el título tendrían que escribir el mismo nombre que consta en el DNI, aunque fuese incorrecto.

Podía añadir una letra

«No me permitían quitarle la tilde cerrada ni ponerle la abierta. En cambio, me dejaban añadir una «i» entre ambos apellidos. Es un poco absurdo que una facultad de letras actúe así», protesta.Por suerte, aunque ya había pagado los costes del título, le dieron un plazo de tres días para

solucionar el problema. Natàlia solicitó una partida de nacimiento urgente por Internet y se marchó a la comisaría de la Policía Nacional de la barcelonesa calle Muntaner.

«Pensé que me iban a decir: ¡Eso te pasa por firmar tu nombre en catalán! Pero no fue así, se portaron de maravilla. Todos fueron muy amables», dice, tras conseguir un DNI electrónico nuevo en un tiempo récord de tres días.

Ahora su nombre y apellidos aparecen en mayúsculas y sin ninguna tilde, aunque Natàlia siga firmando con la tilde abierta. Sólo queda solucionar un último problema: debe renovar su pasaporte porque también la identifica como esa extraña Natália. Un nombre ya inolvidable.

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