La entrada al Gobierno obliga a Unidas Podemos a reorganizarse

El diputado de Unidas Podemos, Pablo Echenique, junto a Pablo Iglesias, que se ha mostrado muy emocionado por el resultado de la votación.
Pablo Echenique junto a Pablo Iglesias, tras la votación de investidura.
Juan Carlos Hidalgo / EFE

Es tiempo de cambios en Unidas Podemos. Su inclusión en el Ejecutivo de Pedro Sánchez –el primero de coalición desde 1939–, prevista para la semana próxima, forzará la renovación de algunos puestos en el grupo parlamentario, empezando por la portavocía, que pasará a ocupar Pablo Echenique. Pero también será necesaria una actualización de la línea y la organización tanto de Podemos como de IU.

El grupo parlamentario de Unidas Podemos será el órgano que experimente cambios más visibles, dado que este miércoles la formación morada confirmó que Echenique sustituirá a una Irene Montero que se convertirá en ministra de Igualdad. La formación tendrá que encontrar también un nuevo portavoz adjunto, dado que Ione Belarra –que ejercía el cargo hasta ahora– pasará a ocupar la Secretaría de Estado de Agenda 2030, dependiente de la Vicepresidencia de Pablo Iglesias.

Por el contrario, se prevé que Noelia Vera mantenga la portavocía orgánica de Podemos, aunque presumiblemente compatibilizará ese puesto con una Secretaría de Estado en el Ministerio de Igualdad. Pero el partido sí que experimentará cambios en su funcionamiento.

Así, la asunción de cargos en el Gobierno por parte de Iglesias, Montero, Vera, Belarra o el secretario de Economía, Nacho Álvarez –que será secretario de Estado de Derechos Sociales– provocará que ganen importancia interna perfiles como los del secretario de Organización, Alberto Rodríguez, o la secretaria de Participación, Ana Marcello, ambos nombrados hace unos meses.

La dirección se reunirá próximamente

El análisis se abordará en el próximo Consejo Ciudadano estatal, el máximo órgano entre congresos de Podemos, que se reunirá en las próximas semanas para concretar el nuevo rol de la formación. Lo cierto es que existen aún ciertas dudas sobre el "encaje" entre la acción del partido, la del grupo parlamentario y la que tendrá el Ejecutivo, pero fuentes moradas adelantan que la idea es que el partido funcione como un enlace con la calle y los movimientos sociales, aun "entendiendo las limitaciones" que supone participar en el Gobierno. 

En esa misma línea se expresó el propio Pablo Iglesias en su discurso durante el debate de investidura, cuando aseguró que "el próximo Gobierno necesitará de la crítica y de la presión de los movimientos sociales" –a quienes definió como "los verdaderos arquitectos" del acuerdo de Gobierno entre PSOE y Unidas Podemos– para "hacer las cosas bien".

IU también tendrá que reorganizarse, habida cuenta de que su cara más visible a nivel mediático, Alberto Garzón, será ministro de Consumo –un puesto en el que suena para acompañarlo el exconcejal de Hacienda de Madrid, Carlos Sánchez Mato– y estará mucho más limitado a la hora de ejercer de portavoz de la federación.

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