éxtasis
Pastillas de éxtasis.
La Oficina de la ONU para las Drogas y el Delito (ONUDD) advirtió este martes sobre el peligro de percibir los estupefacientes sintéticas como "inofensivos" y aseguró que su consumo supera ya al de la cocaína y heroína juntas.

Se producen 500 toneladas de drogas sintéticas y mueven 65.000 millones de dólares
La ONUDD, con sede en Viena, presentó su estudio de 2008 sobre los estimulante de tipo anfetamínico, como el éxtasis. El documento indica que el número de personas que consumieron este tipo de estimulantes al menos una vez durante los últimos 12 meses supera al número de quienes tomaron cocaína y heroína.

En total, la producción anual de este tipo de sustancias es de 500 toneladas y genera un negocio de 65.000 millones de dólares.

El informe destaca que aunque en los países desarrollados se ha estabilizado su consumo, la situación ha empeorado en el Sudeste Asiático y Oriente Medio.

El peligro de considerarlas inocuas

Desde Bangkok, donde presentó el estudio, el director de la ONUDD, Antonio Maria Costa, alertó del peligro de percibir este tipo de drogas como "inocuas". "Las pastillas no matan o extienden el SIDA", indicó Costa, que advirtió que esta actitud benévola es "peligrosa".

Según el diplomático italiano, "mientras los consumidores experimentan un aumento de su confianza, sociabilidad y energía, pueden hacerse adictos y sufrir graves problemas mentales e incluso daño cerebral".

Paranoia, fallos renales y hemorragias internas son algunas de los efectos secundarios de unas drogas a las que Costa se refirió como "un tónico barato y a mano" para una época "competitiva y rápida".

Entretenimiento y resistencia en el trabajo

En ese sentido, el responsable de la ONUDD distinguió entre los usos que se le da a esta droga en el mundo occidental (entretenimiento en discotecas) y en Asia (mayor resistencia para la actividad laboral).

El estudio de la ONU indica que los países latinoamericanos, que tradicionalmente han centrado la lucha antidroga en el control de la cocaína, "no han percibido como una amenaza importante" la producción, consumo y tráfico de estos estimulantes.

Respecto al consumo, la población entre 15 y 64 años de la región que consumió éxtasis durante un periodo de 12 meses, subió desde el 0,1 por ciento en 2001 hasta el 0,3 por ciento en 2006.