Riesgos de utilizar lubricantes caseros como cremas, vaselinas o aceites

Pareja en la cama
Los lubricantes ayudan a mantener relaciones sexuales más satisfactorias.
GTRESONLINE

Los lubricantes se han convertido en un elemento habitual, a veces indispensable, en las relaciones sexuales. Aunque muchas mujeres lubrican sin ningún tipo de problema, la menopausia, los tratamientos para el cáncer o una baja cantidad de estrógenos en el cuerpo pueden causar sequedad vaginal. Esto se traduce en relaciones sexuales incómodas y dolorosas.

Sin embargo, aunque no se sufran este tipo de problemas, los lubricantes son muy útiles en los casos en los que se desee practicar sexo anal, por ejemplo. Pues, esta parte del cuerpo no lubrica de forma natural.

Tanto en la farmacia como en los supermercados es fácil adquirir un lubricante. Sin embargo, por motivos de ahorro o porque en el momento de tener relaciones puede que no tengamos ninguno a mano, es posible que decidamos elegir algún aceite, crema o vaselina. Pero, esto que a priori puede resultar inofensivo, quizás tenga más riesgos que ventajas.

Los lubricantes caseros ¿cumplen su función?

Empecemos por las cremas. Este producto está diseñado para que la piel lo absorba y, además, tiene componentes químicos que no son adecuados para la flora vaginal. Lo que sucede cuando se aplica crema en la vagina o el ano es que se absorbe y no lubrica, por lo que no resuelve el problema.

Los aceites, de masaje o de cocina, también se utilizan como lubricantes caseros. En este caso, su textura sí es adecuada, no obstante, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) desaconsejan su uso. La razón está en que el aceite es uno de los ingredientes que no deben estar presentes en los lubricantes que se compren porque dañan los condones de látex. 

La vaselina es otro producto que puede utilizarse con el fin de que cumpla con la función que tiene un lubricante. Sin embargo, según los CDC su base también es de aceite, por lo que los riesgos al utilizar condones de látex siguen existiendo. 

Más riesgos 

Aunque los aceites y la vaselina sí pueden cumplir la función de lubricar, contrariamente a las cremas, en realidad, su uso entraña bastantes riesgos. El primero de ellos ya lo hemos mencionado y es que los condones de látex se debilitan y se rompen en contacto con los productos cuya base está hecha de aceite. Esto no solo puede dificultar la prevención de embarazos no deseados, sino favorecer el contagio de infecciones de transmisión sexual (ETS).

Asimismo, el uso de cremas que no logran lubricar de forma adecuada puede causar importantes irritaciones. Esto no solo producirá incomodidad en las relaciones sexuales, sino un mayor dolor y picores, sobre todo, en la vagina.

En todos los casos, el uso de estos productos que no están destinados para ser utilizados como lubricantes pueden alterar la flora vaginal y, con ello, su pH. Un pH vaginal elevado puede causar infecciones como la vaginosis bacteriana.

¿Cómo elegir un buen lubricante?

En el caso de no tener un lubricante a mano es mucho mejor utilizar la saliva que cualquiera de las opciones caseras anteriormente mencionadas. Asimismo, teniendo en cuenta todo lo expuesto es conveniente saber cómo elegir un buen lubricante que, verdaderamente, cumpla su función sin riesgos.

Como indican los CDC, se deben utilizar "lubricantes a base de agua o silicona". En ningún caso se elegirán aquellos lubricantes que estén hechos con aceite y, tampoco, los que en sus ingredientes contengan nonoxinol-9. Este componente "causa irritación en el recubrimiento de la vagina y el ano, y aumenta el riesgo de contraer VIH".

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