Tortuga boba
Imagen de archivo de una tortuga boba. (WIKIPEDIA) WIKIPEDIA
Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha trasladado 1.400 huevos de tortuga boba (Caretta caretta) a España procedentes de Cabo Verde, repartidos entre Canarias (1.000), la Estación Biológica de Doñana (150), y Cabo de Gata (250), en Almería.

El objetivo del proyecto, dirigido por el investigador del CSIC Adolfo Marco, con financiación de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía y la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación Territorial del Gobierno de Canarias, es determinar si las playas españolas son adecuadas para restaurar la anidación de esta especie de reptiles, según ha informado el CSIS en un comunicado.

Se plantearía la traída de huevos durante al menos diez años y la liberación de tortuguitas

En la actualidad esta especie, que se encuentra severamente amenazada en todo el planeta, sufre alta mortalidad en Cabo Verde, donde reside la tercera población más importante del mundo. Marco ha explicado que si la restauración de la especie es viable en España, "se plantearía la traída de huevos durante al menos diez años, así como la liberación de tortuguitas en playas españolas para que retornen a las playas de nacimiento tras su maduración, dentro de diez o veinte años".

De esta forma, el experto considera que consolidarían una anidación estable en el litoral español, mientras que el número de huevos que se traiga en el futuro, concretan los científicos, dependerá de la técnica que se use. "Si se liberan crías recién nacidas en el mar, habrá que traer un número muy elevado de huevos para garantizar el retorno. Si se sueltan crías de un año, sin embargo, su supervivencia sería mucho mayor y bastaría con trasladar una cantidad de huevos muy inferior para asegurar el éxito del proyecto", detalla el investigador del CSIC.

En cada nido se colocaron varios termómetros que registran la temperatura cada media hora y que permiten a los investigadores hacer un seguimiento de las condiciones de incubación, para verificar que el desarrollo embrionario ocurre en condiciones óptimas y descartar temperaturas letales (inferiores a 25ºC y superiores a 35ºC), y también poder estimar la proporción de hembras y machos nacidas de cada nido.

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