¿En qué se diferencia una moto comercial de una de competición?

Un motorista circulando por carretera.
Un motorista circulando por carretera.
Europa Press - Archivo

Las motos de competición son una maravilla de ingeniería. Cada año, los equipos y sus ingenieros desarrollan nuevas mecánicas y ponen soluciones a los problemas que han surgido durante los campeonatos para llevar a la victoria. Pero, ¿qué las hace tan especiales?

Las diferencias entre una moto de calle o comercial y una de competición radican en el peso, los neumáticos, el depósito y el consumo y otra serie de aspectos técnicos. Los analizamos uno por uno:

-El peso. Pueden llegar a pesar hasta 30 kilos menos y eso, en cuestiones de agilidad a la hora de conducir, se nota.

-Los frenos. Los discos de freno son sensiblemente mayores a los de serie y, además, cada casa desarrolla sus propios sistemas adaptados a la mecánica del vehículo.

-La suspensión. Las de competición tienen, en comparación, una suspensión más dura reforzada con amortiguadores más firmes.

-El motor. Este aspecto es fundamental. La potencia de un motor de competición puede superar hasta en 30 los caballos de motor e, indudablemente, va a tener una vida más corta que el de tu motocicleta.

-El depósito de gasolina y el consumo de combustible. El tamaño del depósito está estipulado por el reglamento de la FIM y tiene más capacidad que los convencionales. Pueden llegar a consumir, además, 20 litros a los 100 kilómetros (más del triple que una moto convencional).

-Los neumáticos. Obviamente, ya en las carreras televisadas se ve la gran diferencia entre las ruedas. Las slick para seco tienen una adherencia total al asfalto y disponen de gomas para pavimento mojado, que son más blandas.

¿De qué están hechas?

Hemos hablado del peso y de la mecánica, pero, ¿qué materiales se utilizan en una moto de competición? El aluminio y la fibra de carbono son los grandes protagonistas de las piezas de estos vehículos, según Repsol.

El primero se utiliza para el chasis, las botellas de suspensión y otros elementos más pequeños, mientras que la fibra compone el subchasis, carenado y el resto de la carrocería. Por otro lado, el magnesio se utiliza para las tapas y los cráteres de los motores y el carbono para los discos de freno delanteros.

No hay que olvidar, como última diferencia, el precio. Una de las motos que ves en la televisión puede llegar a sobrepasar los 200.000 euros de coste. Así que algo diferente tendrá para que valga casi diez veces más que la moto de gran cilindrada que puedas tener en el garaje. 

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