¿Es peligroso comer las cabezas de las gambas y otros crustáceos?

Gamba roja de Denia (Alicante)
Gamba roja de Denia (Alicante)
AGÈNCIA VALENCIANA TURISME

Nueva crisis alimentaria, justo a tiempo para Navidad y con uno de los productos clásicos de esta temporada como protagonista: gambas, langostinos y crustáceos en general. Aunque, en realidad, ni es nueva ni es una crisis de seguridad alimentaria sino más bien una de esas historias que de vez en cuando saltan a los titulares sin que nadie sepa muy bien la razón.

Y es que, según escuchábamos en el mismísimo Telediario de TVE, chupar las cabezas de las gambas se ha convertido en un deporte de riesgo. Una auténtica faena teniendo en cuenta que, como todo el mundo sabe, ahí se concentra todo el sabor de estos animales. No ya solo a la hora de comerlos tal cual, sino que tostar un poco las cabezas y estrujarlas bien es parte fundamental para preparar un buen caldo o base para otros platos.

Tal y como explica Beatriz Robles, experta en seguridad alimentaria, la culpa es del cadmio, un metal pesado que se acumula en el riñón y el hígado. Y precisamente al comernos las cabezas de las gamas nos estamos comiendo esos órganos del animal -con mayor contenido en cadmio- que acabará acumulándose en los nuestros y siendo un rasgo potencial para la salud.

Aunque las dosis máximas están reguladas en otros alimentos que contienen más cadmio y que consumimos más habitualmente (legumbres, hortalizas...), en el caso de los crustáceos no hay indicadores concretos. Básicamente porque el consumo de estas partes del animal no es habitual en la mayoría de los países.

Aclarados estos puntos, lo curioso del asunto -tal y como destaca Robles- es que los consejos de AECOSAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición) respecto al consumo de crustáceos se remontan a 2011. Es decir, no ha cambiado nada ni se ha emitido ningún tipo de alerta ahora respecto al consumo de estos productos.

Mientras surgen todo tipo de teorías que expliquen por qué justo ahora se vuelve a hablar de esto -más allá de que se coma más marisco en Navidades-, la pregunta que preocupará a todo el mundo es si realmente es peligroso chupar la cabeza de las gambas o se está exagerando.

Según los consejos de este organismo oficial, es mejor evitarlo. No hay una dosis indicada, lo que se traduce -nos explica Robles- en una recomendación general de minimizar al máximo su consumo.

Así que, aunque no sea nada nuevo y posiblemente llevamos años haciéndolo pese a que las recomendaciones ya estaban ahí, tal vez habría que empezar a hacer caso y olvidarnos de las cabezas de las gambas. O de la mayoría de ellas, al menos.

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