Bengalí, urdú o quechua, entre las 38 lenguas más habladas en Barcelona

  • El catalán y el castellano, las lenguas más usadas y oficiales, conviven con otras 300.
  • ​Los idiomas del norte de África, como el amazig y el árabe, están a la cabeza. 
Saleem Sha, paquistaní residente en Barcelona, habla urdú con su familia y amigos
Saleem Sha, paquistaní residente en Barcelona, habla urdú con su familia y amigos
SANDRA MUNTANÉ

Barcelona es una inmensa torre de Babel en la que conviven 174 nacionalidades y más de 300 lenguas de las 7.000 vivas que hay en el planeta. Por ello, en el ranking de los idiomas más hablados en la ciudad, tras el catalán y el castellano, se sitúan por este orden el amazig y el árabe (ambos procedentes del Norte de África) y el bengalí y el urdú, las dos de origen asiático. Son datos del Grupo de Estudio de Lenguas Amenazadas de la Universitat de Barcelona (UB).

Además de estas cinco lenguas dominantes, Linguapax Internacional, organización con sede en Barcelona que lucha por conservar y revitalizar los idiomas, ha hecho un recuento en el que se confirma que en Barcelona se hablan principalmente 38, entre los que se encuentran los ya mencionados además del chino mandarín, el rumano, el inglés, el ruso o el quechua.

A escala planetaria, y según cifras de la Unesco, de todas las lenguas que existen hay únicamente 23 dominantes que hablan más de la mitad de la población mundial, entre ellas, el castellano.

El urdú es la lengua oficial de Pakistán junto al inglés pero tan solo el 7,75% de los paquistaníes la tienen de primera lengua

Así pues, y según Linguapax, Barcelona es un ejemplo de ciudad «cosmopolita» y un espejo de la diversidad lingüística del planeta debido tanto a la gran cantidad de población flotante extranjera entre turistas y profesionales que la visitan por negocios como a las más de 392.700 personas residentes que han nacido en el extranjero. Gracias a este compendio de culturas y orígenes, es probable que paseando por sus calles escuches conversaciones en guaraní, panyabí, tibetano, bubi o wólof.

Mukhtar Hamed reside en Barcelona, trabaja en un comercio y procede de Pakistán. Su idioma materno es el panyabí, pero solo lo utiliza oralmente porque aprendió a escribir en urdú. Esta es la lengua oficial de Pakistán junto al inglés pero tan solo el 7,75% de los paquistaníes la tienen como primera lengua.

La que más se habla es el panyabí, que usa el 44,15% de la población, además del sindi (14,1%) y el saraiki (10,53%). En la India también se comunican en panyabí unos 30 millones de personas

Tiene tres alfabetos diferentes y el más común en Pakistán es una variante del árabe. Estos cuatro idiomas tienen en común con el catalán y el castellano su raíz indoeuropea. 

Mohamed Ali, que vive y trabaja en el Raval, también habla urdú. El castellano lo ha aprendido en la calle y gracias a que en su carnicería hay clientela que se dirige a él en catalán ha aprendido expresiones como «Això està bo», comenta orgulloso.

Saleem shah, un dependiente de supermercado que lleva 14 años en Barcelona, tambien habla urdú con la familia y amigos, y asegura que este idioma no tiene nada que ver con el castellano, "el castellano y el catalán son idiomas muy diferentes al mio es por eso que me costo mucho aprenderlos". Además explica que el urdú se escribe de derecha a izquierda y "escrito se parece mucho al árabe".

Sushmita Paul es de la India, habla hindi y castellano, y expone que a diferencia del urdú, la lengua hindi se escribe como el castellano o el catalán, de izquierda a derecha. Reconoce que hay una gran diferencia en cuanto al alfabeto y escritura y en su pronunciación. "La palabra escrita yo se pronuncia ami", explica Paul.

Otra comunidad asiática arraiga en la ciudad es la filipina, que procede de un país en donde se hablan alrededor de 180 lenguas. La oficial es el tagalo o filipino junto con el inglés. Pero en Barcelona podemos encontrar a hablantes de pampanga, pangasinam, ayta, bicolano, cebuano, palawan, visaya, ibanag o warai.

«Barcelona, como ciudad global, tiene que pensar en cómo gestionar todas estas lenguas»

Janet Arales domina el tagalo, que enseña a sus hijos. Asegura que hay muchas palabras similares al castellano en su idioma, debido al pasado colonial. Le viene a la cabeza baso (vaso en tagalo), libro (que se escribe igual que en castellano)o la expresión ¿Cómo está? que en su lengua se escribe Kamusta ka.

Muchos de los marroquíes que viven en Barcelona se comunican en amazig dentro de su ámbito familiar en lugar de en árabe. El amazig lo hablan unos 40 millones de personas de amplias zonas sobre todo del norte del continente africano. El árabe que se habla en Cataluña es el marroquí darija, que es una evolución del árabe transmitido oralmente. Pero en la capital catalana también se pueden escuchar algunas lenguas subsaharianas, como es el caso del bubi, originario de la isla de Bioko, ubicada en Guinea Ecuatorial.

Nézar Kamal, habla castellano, catalán, inglés y árabe. Este último lo habla en casa y cuando visita a su familia de Marruecos. "El árabe es un idioma precioso al que se le debería dar una oportunidad" expone el joven, que además asegura que es un dioma que se asemeja bastante al castellano. Kamal explica que cocina en árabe es "cuzina" y permiso sería "permi", pero remarca que el àrabe que él habla es el que se habla en la calle, el dariya que es totalmente opuesto al àrabe clásico.

La presidenta de Linguapax, Mònica Pereña, lanza un aviso a la ciudad sobre su riqueza idiomática:«Barcelona, como ciudad global, tiene que pensar en cómo gestionar todas estas lenguas». 

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