Miopía en niños. ¿Es posible frenarla?

  • En España, 1,4 millones de niños padecen miopía, un 20% de la población menor de 15 años.
  • No se puede revertir, pero nuevas tecnologías logran frenar su progresión hasta en un 60%.
  • No mirar los objetos desde demasiado cerca o estar al aire libre al menos dos horas al día también ayuda.
La miopía progesa rápidamente durante la infancia, sobre todo entre los 8 y los 2 años.
La miopía progresa rápidamente durante la infancia, sobre todo entre los 8 y los 12 años.
LichDinh / Pixabay

En España, cerca de 1,4 millones de niños menores de 15 años padecen miopía, uno de cada cinco, y la cifra, que ya entra en la categoría de pandemia, no deja de crecer. 

Según la OMS, a medida que el mundo crece, tenemos una peor visión y se calcula que en 2050 la miopía puede afectar a la mitad de la población mundial. Urge, por tanto, poner remedio y actuar desde edades muy tempranas para, aunque aún no se pueda revertir, minimizar sus efectos. 

Por suerte, cada vez se cuenta con tecnologías más avanzadas destinadas a evitar su progresión, como las lentillas MiSigth. Francisco Javier Hurtado, médico especializado en Oftalmología Pediátrica y Estrabismo jefe de sección de Clínica Rementería Infantil, nos habló de estas y otras tecnologías disponibles.

¿Qué es la miopía?

La miopía es un defecto de la visión que impide a quienes la padecen ver con nitidez los objetos lejanos. Este defecto provoca que el ojo se agrande y que, a medida que crecemos, el ojo también crezca con nosotros, por eso las dioptrías de la miopía aumentan tanto durante la niñez. Las causas de la miopía pueden ser congénitas, es decir, un defecto de visión con el que se nace y que se hereda de los padres entre un 40 y un 60%, o ambiental, que parece ser la causa principal del aumento de la miopía en los últimos años, “si yo estoy trabajando todo el rato con cosas de cerca: leyendo, estudiando, con el móvil… tendré más posibilidades de desarrollar miopía. Por eso, la miopía está muy relacionada con el nivel educativo y económico de un país”, señala el Doctor Hurtado

¿Cómo se trata?

Hasta hace pocos años, la miopía, tanto en niños como en adultos, sólo se trataba prescribiendo una gafas o lentillas para corregir la visión que se gradúan a medida que las dioptrías van creciendo. Y una vez que la miopía ha dejado de progresar, los adultos pueden someterse a una cirugía láser para corregirla.

Hoy día se sigue haciendo, pero por suerte, ya se disponen de nuevas tecnologías para limitar la progresión de la miopía. Una de ellas son las lentillas MiSight, de CooperVision, que utilizadas en niños prometen reducir la progresión de la miopía hasta un 59%. Según nos contó el Doctor Francisco Javier Hurtado, estas lentillas tienen un diseño especial “que la convierten en una lentilla bifocal, es decir, que enfoca tanto de lejos como de cerca. El diseño se asemeja al de una diana en la que el centro de la lentilla está diseñado y graduado para ver de lejos, el siguiente anillo, para ver de cerca, el siguiente para ver de lejos… y así según nos alejamos del centro. Eso provoca que las personas que las llevan puestas vean bien porque la graduación en el centro es la correcta, pero a la vez provoca una especie de ‘borrosidad’ en unas zonas determinadas de la retina para engañar al ojo y que no crezca, no produzca más alargamiento del ojo y más miopía”, explica.

Estas lentillas están recomendadas solo durante la niñez, pues están destinadas a reducir a progresión de la miopía, algo que ya no ocurre en la edad adulta, “en los adultos la miopía ya no progresa, solo a costa de hacer mucho esfuerza de cerca, por ejemplo, en caso de que se esté preparando unas oposiciones o cosas así, y porque a esa edad el ojo ya no crece. Hay que actuar en la época en la que crece el ojo, que es antes”. Concretamente, la mejor época es entre los 8 y los 12 años, “porque se ha demostrado que son los años en los que más aumenta la miopía, pero yo las utilizo también en niños más pequeños si veo que van a ser capaces de ponerse las lentillas y en niños mayores a los que les sigue aumentando las dioptrías. Cuanto antes, mejor”, asegura. Además, al contrario de lo que podemos pensar, sobre todo los padres de los niños, estos se adaptan perfectamente al uso de las lentillas, es más, 9 de cada 10 las prefiere a las gafas.

Por qué es importante frenarla

Francisco Javier Hurtado se lamenta de que aún sean pocos los que tiene en cuenta esta tecnología, “todavía hay poco conocimiento entre los profesionales que tienen que recomendarla, y es muy importante que la conozcan para que informen a los padres de las opciones que tienen para frenar la miopía, no basta con ponerles las gafas”. Y es que, puesto que todavía no es posible revertir la miopía, considera que es de suma importancia poner todo lo que esté en nuestra mano para mejorar la calidad de vida de los que la padecen, “con estas lentillas, seguirá siendo un adulto con miopía, pero con menos dioptrías.

 A día de hoy solo se corrige operándose, y hay que esperar a la edad adulta para hacerlo. La idea, con este tratamiento y otros, es que el adulto tenga la menos graduación posible, porque cada dioptría, no es sólo tener que llevar unas gafas más o menos gordas, sino que supone un mayor riesgo de sufrir otros problemas asociados, como glaucoma, cataratas, desprendimiento de retina y maculopatía miópica, que puede provocar hasta ceguera”.

Para conseguirlo desde niños, los profesionales cuentan hoy día con otros tratamientos que, combinados, están dando muy buenos resultados, como “unas lentillas que se ponen solo por la noche, corrigen la curvatura de la córnea y ayudan a retrasar la progresión de la miopía y tratamientos médicos en forma de gotas a base de atropina a dosis muy bajas”. 

A través de estos tratamientos, podemos conseguir que la miopía avance más lentamente y que, por tanto, las dioptrías en la edad adulta sean menores. Además, estos tratamientos tendrán que combinarse con un estilo de vida adecuado, que consiste en dos sencillos tips “no acercarse mucho las cosas para mirarlas y estar al menos dos horas al día al aire libre, porque tanto la luz ultravioleta como estar mirando de lejos previene el crecimiento de la miopía”. 

Medidas que el Doctor Hurtado recomienda a toda la población incluso si no padecen de miopía para preservar una vista óptima el mayor tiempo posible.

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