Torra carga contra el "gesto vacío" de Sánchez y le exige bilateralidad

El 'president' de la Generalitat, Quim Torra.
El 'president' de la Generalitat, Quim Torra.
EFE

El deshielo de las relaciones entre el Gobierno central y el de la Generalitat se complica. El miércoles, el recién designado candidato Pedro Sánchez anunció una ronda de llamadas a los presidentes autonómicos, entre ellos al catalán, Quim Torra, con quien ha mantenido una relación tan tensa en los últimos meses que ni siquiera ha querido cogerle el teléfono cuando el president ha intentado contactar con la Moncloa. Torra ha criticado en reiteradas ocasiones esta actitud de Sánchez. Pero ahora, que vaya a llamarlo en la misma ronda que a los otros 16 líderes autonómicos no ha gustado en la Generalitat, que ha tachado de "gesto vacío y estéril" el movimiento del presidente en funciones.

La ronda de llamadas que va a emprender Sánchez tiene como objetivo declarado iniciar con los presidentes autonómicos un "diálogo leal" para afrontar los problemas de las comunidades, en palabras de la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo. Pero lo cierto es que el gesto también busca comenzar a reconstruir los puentes con la Generalitat después de semanas de relaciones congeladas.

Esta intención ha provocado las críticas de los mandatarios del PP, aunque ninguno ha rechazado hablar con el presidente. Isabel Díaz Ayuso (Comunidad de Madrid) criticó que Sánchez quiera "maquillar" su conversación con Torra, Juanma Moreno (Andalucía) exigió no "utilizar" a su comunidad para "blanquear" la negociación con el independentismo, y Alfonso Fernández Mañueco (Castilla y León) ha advertido de que no quiere ser la "coartada" para que Sánchez "restituya la relación" con la Generalitat.

Al propio Torra tampoco le convence este movimiento, pese a que últimamente ha tratado de contactar en varias ocasiones con Sánchez sin éxito, tachó en octubre de "increíble" que Sánchez no quisiera cogerle el teléfono e incluso publicó un vídeo en el que reaccionaba con un airado "qué cojones" a una de las llamadas infructuosas. Fuentes de la Generalitat afirmaron este jueves que incluir a Torra en una lista de llamadas a los presidentes autonómicos no es la vía para "encarar el conflicto" catalán "con valentía y coraje".

Diferencias con ERC

A juicio de estas fuentes, la ronda de llamadas no solo no está "a la altura del momento político", sino que no satisface la exigencia del independentismo de un contacto bilateral -de igual a igual- con el Ejecutivo central ni su reclamación de "autodeterminación" y "fin de la represión". Y en esa línea, la portavoz de JxCat en el Congreso, Laura Borràs, señaló también que la llamada que planea hacer Sánchez no es sino una "cuestión de mínimos" y que simplemente pone fin a una situación anormal. "Convertir en extraordinario lo que es ordinario no debería ser motivo de satisfacción", zanjó Borràs.

Muy diferente ha sido la reacción de ERC, que ha celebrado que se supere la situación "anómala" de que Sánchez y Torra no hablasen y cuya portavoz, Marta Vilalta, incluso ha desvelado en una entrevista en Nació Digital que pidió a Sánchez que hiciera un "gesto" llamando a Torra. Vilalta, además, ha defendido que su formación en ningún caso renuncia a la bilateralidad que exige Torra: en las negociaciones con el PSOE "estamos poniendo sobre la mesa que el Govern se siente con el Gobierno español", señaló.

Se trata tan solo la última discrepancia entre los dos principales partidos independentistas, que viven desde hace meses instalados en una disputa cada vez menos soterrada por la hegemonía del espacio secesionista. JxCat trata de mantener el equilibrio entre mantener una posición dura con el Estado y no dejar en exclusiva a ERC la batuta de las conversaciones con el Gobierno. Los republicanos, por su parte, intentan involucrar a JxCat para evitar asumir en solitario el coste de negociar con Sánchez. Y entre tanto, el cruce de reproches es constante.

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