Ser mujer y vivir con alopecia: "Ojalá se normalice y seamos más visibles para no tener que estar dando explicaciones"

Alopecia femenina
Helena Bermejo, con alopecia desde los 20 años, lucha por aceptarse, "siempre estoy intentando que no se me note".
EDUARDO MÉNDEZ

En la actualidad hay un 20% de mujeres de entre 30 y 40 años que sufren de alopecia, y el porcentaje aumenta a partir de la menopausia. Es más, se calcula que más de la mitad de las mujeres sufrirán algún tipo de caída del cabello a lo largo de su vida. Se trata, por tanto, de un problema mucho más habitual de lo que pensamos, pero que es muy poco visible en una sociedad en la que un pelo abundante sigue siendo un símbolo de belleza y salud.

Recibir un diagnóstico de alopecia, sobre todo si se trata de un afección crónica y difícil de tratar, es especialmente doloroso en el caso de las mujeres jóvenes. La escasa aceptación de la alopecia femenina y la presión social, que relaciona un cabello abundante con salud, juventud y belleza, suelen hacer mella en su autoestima, “muchas pacientes llegan a nuestras clínicas muy afectadas a nivel psicológico, sobre todo con cuadros de baja autoestima, que puede derivar en serios cuadros depresivos y trastornos de ansiedad”, afirma Bibiana Ródenas, especialista capilar de Instituto Médico Dermatológico,

"Muchas pacientes llegan a nuestras clínicas muy afectadas a nivel psicológico"

Helena Bermejo, que tiene alopecia androgenética desde recién estrenada la veintena, es una de esas mujeres: “al darme el diagnóstico, la dermatóloga ya me advirtió de que se trata de un problema cada vez más común, pero que es poco conocido y aceptado, y que además no tiene solución”, cuenta.

En su caso, además, el tratamiento más eficaz y universal, el famoso monoxidil, no funcionó “me mandaron un tratamiento con unas pastillas y el spray, pero me dio una reacción poco común, que es me salió pelo en otras partes de la cara, así que tuve que dejarlo y el pelo se volvió a caer. Me recomendaron uno de más baja concentración, del 1% en lugar del 5% habitual, pero, por alguna extraña razón, ni lo hacen ni lo fabrican en ninguna farmacia”, explica.

"No puedes peinarte como quieras, teñirte o ponerte gorros para disimular, porque cuando te lo quitas es peor"

La única opción que le dieron fue la resignación o tratamientos caros, como injertos, que no están al alcance de todo el mundo. Desde entonces, lucha por aceptarse y por evitar las miradas ajenas, “a nivel psicológico se lleva mal, sobre todo en personas como yo, que, sin ser muy presumida, sí soy vergonzosa. Para mí, hoy día es imposible no verme condicionada por el qué dirán, y siempre estoy intentando que no se me note”. 

Y es que, el día se hace difícil, “no puedes peinarte como quieras, teñirte, ponerte gorros para disimular porque cuando te lo quitas es peor…. Y alargo todo lo que puedo tener que ir a la peluquería porque para mí es un suplicio tener que dar explicaciones, sobre todo a gente que se supone que es profesional del cabello y debería saber que la alopecia femenina también existe”.

Visibilidad, desconocimiento y estereotipos de género

Helena, y todas las mujeres que se enfrentan a un diagnóstico de alopecia, muchas veces crónica e irreversible, no solo se encaran día a día al espejo, también a las miradas ajenas, al desconocimiento y a los estereotipos de género, todavía tan arraigados. 

Como reconoce la doctora Bibiana Ródenas, “son estereotipos de género, un hombre con alopecia puede pasar desapercibido, pero una mujer claramente no. Tendemos a pensar que esa paciente sufre una enfermedad”.Algo que le ocurre a Helena casi a diario,

"Si los hombres se rapan, no los miran, o les dicen que se parecen a un futbolista, pero de una mujer sin pelo creen que está enferma o tiene estrés"

“Si se rapan, no los miran, o le dicen que se parecen a un futbolista, pero de una mujer sin pelo creen o que está enferma o que tiene estrés, que es lo típico que te dicen, como si haciendo ejercicio o relajándote se fuera a pasar”. 

Poca gente todavía hoy sabe que la alopecia más común también es cosa de mujeres, “ojalá se normalice, seamos más visibles para no tener que estar dando explicaciones, como que es solo un problema estético y que no afecta a la salud más allá de los problemas psicológicos que ocasiona. Espero que con los años me acepte más y que me afecte menos lo que digan, pero con el bombardeo publicitario y las miradas es difícil”, reconoce.

Posibles causas

Las causas que la provocan y los tipos de alopecia femenina no distan mucho de las de la alopecia masculina.

•Androgenética. Según Bibiana Ródenases la más común, tanto en el género masculino como entre las mujeres. Se estima que la sufren un 15% de las mujeres menores de 40 años y un 40% tras la menopausia. Se caracteriza, sobre todo, por la pérdida de densidad y la aparición de zonas clareadas, principalmente en la parte superior de la cabeza. Los folículos pilosos se degradan y, en caso de las mujeres, no suele provocar la calvicie total, sino que el pelo sea menos denso y mucho más fino. Su origen es hormonal.

•Areata: Es una enfermedad que provoca zonas despobladas de cabello en forma circular del tamaño de una moneda grande. Afecta igual a hombres y mujeres y es más común en gente joven. Aunque no se conocen muy bien las causas, se cree que es un fallo del sistema inmune que ataca a los folículos pilosos. También influye la predisposición genética y los episodios de estrés pueden desencadenarla y empeorarla.

•Cicatricial. Es de carácter irreversible, pues los folículos pilosos dejan de funcionar, pero rara vez afecta a una parte importante del cuero cabelludo. Las causas que la provocan suelen ser muchas, sobre todo algunas enfermedades de la piel, foliculitis, tuberculosis, sífilis, linfomas, tumores, etc. también traumatismos y quemaduras.

•Difusa: Se produce cuando el pelo se pierde de forma progresiva, en una zona concreta y aleatoria del cuero cabelludo. Suele ser reversible y está relacionada con enfermedades, trastornos, déficits, tratamientos médicos, estrés…

•Frontal fibrosante. Consiste en la pérdida gradual del pelo en la parte frontal, lo que provoca que el pelo nazca cada vez más alejado de la línea de la frente. También puede afectar a la pérdida de cabello en cejas y axilas y es muy característica de las mujeres tras la menopausia. Es muy difícil de tratar, pues los folículos dejan de funcionar, por lo que podría considerarse como una alopecia cicatricial.

Tratamientos disponibles

Hoy día cada vez hay más tratamientos disponibles para combatir la alopecia, sobre todo cuando esta se encuentra en los primeros estadios, “en la actualidad existen más de 100 tratamientos distintos disponibles que se aplican a los distintos tipos de alopecia detectados”.

Entre los más comunes, además del famoso minoxidil, que suelen recetar la mayoría de los dermatólogos debido a su probada eficacia, encontramos “la terapia antiandrogénica, tratamiento láser de baja potencia (LLLT)… y varios tratamientos que se suelen aplicar en clínicas especializadas, como “terapéutica dermocosmética, integración de cabellos”, tratamientos que se suelen combinar con “medidas complementarias como vitaminas o aminoácidos”. 

Las opciones son numerosas, y todas son mas eficaces si actuamos ante los primeros signos de alerta, como “la falta de densidad capilar en ciertas zonas”.

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