¿Estamos dispuestos a hacer viajes sin avión para frenar el cambio climático?

  • Un estudio sugiere que la tendencia "vergüenza de volar" ha llegado a España.
  • La Mesa del Turismo español considera que se están "demonizando los viajes"
Greta Thunberg llega a Lisboa
Para llegar a la COP25 de Madrid, Greta Thunberg ha cruzado el Atlántico en un catamarán, evitando así el avión. 
RODRIGO ANTUNES / EFE / EPA

Desde el pasado lunes se está celebrando en Madrid la cumbre del clima (COP25). Más de 25.000 representantes de 200 países se reúnen para intentar alcanzar compromisos para combatir los efectos del cambio climático. Más allá de las buenas palabras y los improbables acuerdos, la cita no deja de ser una invitación para que todos pensemos qué rutinas podríamos cambiar en beneficio del planeta.

A la hora de viajar la cosa está bastante clara. Sabemos que la industria turística sin control puede ser invasiva en términos de medio ambiente. Y también sabemos que volar, volar tanto, es perjudicial para el planeta. La industria de la aviación causa entre el 3% y 8% de la contaminación mundial.

En Suecia, el país de Greta Thunberg, parece haber mucha conciencia del problema que supone el cambio climático. Un 23% de los suecos han dejado de usar el avión para reducir el impacto ambiental de sus viajes, según un estudio de World Wildlife Fund (WWF).

Y en España, ¿estamos dispuestos a hacer viajes más cortos para frenar el cambio climático? Según una encuesta del portal Weekendesk, casi la mitad de los viajeros asegura que estaría dispuesto a reservar viajes cortos sin avión para reducir su impacto.

El estudio 'Hábitos y tendencias del turismo de fin de semana', con entrevistas a más de 1.000 usuarios, sugiere que la tendencia sueca de flygskam (vergüenza a volar, también traducido como "quédate en tierra") ha llegado a España para quedarse. Así, un 45% estarían dispuestos a reservar viajes sin avión, el 28% declaran no estar concienciados sobre este tema.

"A los viajes se les atribuye una cuota de responsabilidad desproporcionada"

Otro estudio reciente, éste de Skyscanner, confirma que cada vez hay más conciencia ecológica en la sociedad española. El 45% de los sondeados se considera a sí mismo un viajero responsable y el 39% afirma que intenta serlo pero le resulta difícil.

Esa vergüenza a volar define el creciente rechazo a usar el transporte aéreo por sus elevados niveles de emisiones de CO2 y su consiguiente impacto en el cambio climático.

Acaso la prueba de que crece esa conciencia medioambiental entre los turistas es la propuesta que ha hecho Ashotel, la patronal hotelera de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro. Ha aprobado la apertura de un procedimiento para instalar en la isla de Tenerife una gran planta fotovoltaica con el objetivo de hacer frente al 'flygskam'.

El sector está seriamente preocupado: se está "demonizando el viaje". Lo dice Germán Porras, secretario general de la Mesa del Turismo, una especie de lobby del sector privado turístico español. En su opinión, se está atribuyendo a los viajes "una cuota de responsabilidad desproporcionada en el impacto".

A ese respecto, Porras asegura que el avión apenas "supone entre un 2% y un 5% de las emisiones de dióxido de carbono (CO2)". En cambio, sugieren, esta responsabilidad atribuida al turismo contrasta con la de otros sectores como el ganado vacuno, "subsidiado por la Unión Europea", o la entrega de las compras por redes sociales, que "suponen una aportación muy superior a la emisión de gases de efecto invernadero".

El tren es más sostenible

Así las cosas, está claro que el tren se convierte en la alternativa más viable. Según cálculos de la Agencia Ambiental Europea, viajando en tren un pasajero emite 14 gramos de CO2 por kilómetro, por los 285 gramos que emitimos si cogemos un avión. Y parece que los usuarios lo están asumiendo.

Según un studio de Omio, realizada en colaboración con YouGov, más de la mitad de las personas (58%) cree que el tren es la opción de transporte 'más ecológica'. Aquí son los encuestados más jóvenes, aquellos entre 18 y 24 años, quienes más cambiarían, bajo ciertas condiciones, al autobús o al tren en lugar de volar.

En España, gracias al AVE, el tren saca ventaja al avión en muchas rutas por la facilidad de llegar y salir de las ciudades. Según calcula Omio, el AVE Madrid-Valencia supone un ahorro de casi hora y ocho minutos respecto al avión; el AVE Madrid-Córdoba un ahorro de una hora y 40 minutos respecto a la conexión aérea y desde Madrid a otra capital andaluza, Málaga, se tarda una hora y cuarto.

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