Federico García Lorca
Lorca murió ejecutado tras el levantamiento militar de la Guerra Civil. 20MINUTOS/ARCHIVO

Nieves Galindo, la nieta del maestro enterrado en una fosa común, en la localidad granadina de Víznar, junto al poeta Federico García Lorca, se personará en la Audiencia Nacional para solicitar que se investigue el paradero de su abuelo, Dióscoro Galindo, asesinado el 18 de agosto de 1936, junto con dos banderilleros y el insigne poeta.

La sombra del nombre de uno de los autores más traducidos oculta el dolor de la familia de sus compañeros de fosa

Según informó este jueves la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, hace años que la nieta de Dióscoro Galindo ha tratado de promover la exhumación de la fosa en la que podrían encontrarse los restos de su abuelo, pero se ha encontrado con la oposición de la familia Lorca, que desde el primer momento se ha negado a una posible exhumación, alegando que sería una forma de traicionar la memoria de Federico.

La nieta del maestro de la localidad granadina de Pulianas sumará su demanda a las de numerosas asociaciones y personas que a título particular iniciaron en la Audiencia Nacional una solicitud por la investigación de más de 1.200 republicanos desaparecidos como consecuencia de la represión franquista.

El pasado mes de julio Baltasar Garzón solicitó a los Ministerios de Defensa e Interior informes acerca de los desaparecidos durante la Guerra Civil y la dictadura. Ambos ministerios respondieron que carecen de dichos informes, por lo que el juez ha remitido solicitudes a otras instancias institucionales en busca de esa documentación.

Una sepultura digna

La asociación argumenta que, en caso de que la fosa de Lorca fuera exhumada, la identificación de los restos de los cuatro hombres que se encuentran en ella sería extremadamente sencilla. Por un lado, al maestro, Dióscoro Galindo, le faltaba una pierna; otro de los banderilleros era cojo y la frente del poeta, Federico García Lorca, podría ser identificada con un rápido estudio de los restos óseos.

En unos días Nieves Galindo, la nieta del maestro, acudirá al juzgado número 5 de la Audiencia Nacional acompañada por uno de los abogados querellantes, Fernando Magán, para solicitarle al juez Garzón que investigue la desaparición forzada de su abuelo, al que quiere poder darle una sepultura digna.

Lo cierto es que la sombra del nombre de uno de los autores más traducidos de la literatura española oculta el dolor de la familia de sus compañeros de fosa. "Les hemos dicho que lo hacemos de manera privada, sin medios de comunicación, pero ni por esas", lamenta la nieta del maestro.