El tren de las 3:10

El tren de las 3:10
El tren de las 3:10
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Ha tardado en llegar a nuestras pantallas este auténtico resurgimiento del western, el gran género clásico estadounidense. Es un filme poderoso, remake del realizado en los años 50 por Delmer Daves con Glenn Ford y Van Heflin de protagonistas. Ha obviado El tren de las 3:10 gran parte de la estética de desencanto y subversión de los códigos iniciada en los sesenta con Sam Peckinpah y el spaghetti-western de Sergio Leone y culminada con Sin perdón. La película, al contrario, vuelve al romanticismo y a la ética de la época dorada de los filmes del Oeste.

El realizador, James Mangold (que firmó un aceptable biopic de Johnny Cash con En la cuerda floja), se ha fijado en lo inmutable de esta historia: la amistad entre un bandido implacable (Russell Crowe) que no duda en desenfundar el revólver aunque sin la vesania que embarga a su banda de forajidos y un granjero sin suerte (Christian Bale) y en constante lucha para que a su familia no le falte de nada. Ambos se encuentran en ese filo de la navaja en el que la pasión y la fuerza de los sentimientos se colocan frente a la brutalidad más desalmada. El resultado es un poema redentor con el que salimos bendecidos del cine.

EE UU, 2007 / 117 min / Dir.: James Mangold / Int.: Russell Crowe, Christian Bale / Estreno previsto: 5 de septiembre

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