José Antonio Carrera: el fotógrafo que atrapó el espíritu de Manhattan

  • Un recorrido fascinante por la Gran Manzana que puede realizarse sin salir de Madrid en la Sala Canal de Isabel II.
  • La muestra incluye fotografías realizadas entre 1993 y 2014 y protagonizadas por sus calles y sus habitantes.
José Antonio Carrera. West 54 Street NYC. 1994. VEGAP, Madrid, 2019
José Antonio Carrera. West 54 Street NYC. 1994. VEGAP, Madrid, 2019
JOSÉ ANTONIO CARRERA

Estos días el alma de Nueva York recala en Madrid gracias a las fotografías de José Antonio Carrera. Y la mejor forma de definir lo que éstas transmiten la encontramos en la propia sala del Canal de Isabel II gracias un extracto de la novela Las ciudades invisibles de Italo Calvino colocado junto a ellas: “En Cloe, gran ciudad, las personas que pasan por las calles no se conocen. Al verse imaginan mil cosas las unas de las otras, los encuentros que podían ocurrir entre ellas, las conversaciones, las sorpresas, las caricias, los mordiscos. Pero nadie saluda a nadie, las miradas se cruzan un segundo y después huyen, buscan otras miradas, no se detienen”.

Fascinado por esa invisibilidad que regala la gran urbe estadounidense, Carrera (Madrid, 1957) recaló por primera vez en Nueva York con poco más de veinte años para estudiar en la New School For Social Research. Aunque acabaría instalándose de nuevo en España para trabajar durante tres décadas en Televisión Española -suya fue la realización de programas como La Mandrágora o Equinoccio- ha regresado de forma recurrente a la Gran Manzana para desarrollar allí su carrera como fotógrafo.

“Todo este trabajo está prácticamente hecho en la isla de Manhattan. En cuanto salía de allí e intentaba ir a otros barrios, el interés disminuía, tenía nostalgia, cogía otra vez el metro y regresaba a la isla. Necesitaba de esa magnitud, del poderío de la arquitectura de esa ciudad para encontrar mis motivos”, explicaba Carrera durante la presentación de la muestra.

Titulada En medio del tiempo y abierta al público hasta el 26 de enero, la muestra es una completa recopilación de más de 130 fotografías -la más extensa dedicada en España al trabajo de este fotógrafo todavía poco reconocido a pesar de su dilatada carrera- en la que Carrera presenta sus reflexiones sobre la ciudad de Nueva York y sus habitantes. “Sus calles se convierten en personaje, en la materia prima”, asegura la comisaria de la muestra Ana Vázquez de la Cueva, para quien las fotografías del autor madrileño son “retratos de 'figuras existenciales', sugestivas en si mismas, que nos desvelan su estado de ánimo y la belleza anónima de sus rostros, retratos realizados en esa intrincada danza de las aceras de Manhattan, con sus permanentes cambios y movimientos”.

Apasionado de la literatura, a ella recurre en numerosas ocasiones para dar sentido a sus imágenes. “Baudelaire se refería a esa sensación estar en medio de la multitud como una reserva de energía eléctrica. Mis fotografías están hechas en medio de ese caos, pero su quietud y silencio te dan la sensación de que puedes alcanzar o acariciar la intimidad de estos seres humanos, casi tocarles”, señala.

Las instantáneas fueron realizadas en dos etapas temporales diferentes. La primera de ellas contiene imágenes tomadas entre 1993 y 1996, con película en blanco y negro y objetivo gran angular, en las que se observa el paso del tiempo y el lugar que el hombre ocupa en la ciudad. A pesar de ser uno de los lugares más retratados del mundo, las imágenes de Carrera están dotadas de una personalidad única aunque él insista en que “en mis propias fotos identifico referencias de fotografías de otros autores o pinturas de Hopper. Las imágenes no dejan de ser una reelaboración de otras que ya hemos visto y en Nueva York se produce un clímax de esto”.

La segunda parte está compuesta por imágenes en color, analógicas y digitales, realizadas más de una década después, entre 2009 y 2014. En esta selección los planos son más cortos, la ciudad se minimiza cediendo el protagonismo a personajes solitarios y aislados. “Constantemente me preguntaba quiénes son los retratados, dónde viven, a dónde se dirigen, qué pretenden… La fotografía trata de lo que no se ve, de lo enigmático, y a la vez es una manera de responder a lo que en medio del tiempo escapa del propio tiempo”.

Aquí se incluye también una maravillosa serie nocturna realizada en 2012 cuando la ciudad sufrió los estragos del huracán Sandy. “La ciudad entera colapsó, el metro no funcionaba y la gente invadía las calles. Situado al lado de un puesto de frutos secos y con la única iluminación de sus luces de neón, disparé estas fotografías. Al abrir los archivos descubrí que la cámara había captado esa intimidad de los retratados que yo no había logrado percibir in situ por la falta de luz”.

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