La plataforma de la fábrica de vidrios urge a iniciar las obras de conservación y pide visitar el recinto

En contexto en el que está en marcha la demolición de las edificaciones "no protegidas" de la antigua fábrica de vidrios La Trinidad, enclavada en la avenida de Miraflores y cuya nave central, hornos y chimenea están protegidos como bien de interés cultural (BIC), la plataforma ciudadana constituida en torno al emblemático recinto fabril ha presentado escritos ante la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento hispalense, en demanda de que arranquen las obras de conservación comprometidas por los dueños del complejo para los inmuebles protegidos del mismo y para cursar una visita a su interior.
Obras de derribo en la fábrica de vidrio
Obras de derribo en la fábrica de vidrio
CEDIDA

El presidente de la plataforma Salvemos la Trinidad, Basilio Moreno, ha manifestado a Europa Press que la reclamación de que den ya comienzo las citadas obras de conservación deriva de que el invierno y las adversidades meteorológicas llegan cuando el recinto de la antigua fábrica de vidrios "lleva unos 20 años cerrado y sin mantenimiento" y hace ya una década, según rememora, que su emblemática chimenea fue objeto de tareas destinadas a frenar su deterioro.

Al respecto, aunque ha aplaudido que ya esté en marcha la demolición de los elementos no protegidos del viejo recinto fabril, merced a la licencia solicitada en marzo de este año por la junta de compensación conformada por los dueños del recinto, ha opinado que probablemente, las obras de conservación comprometidas por dicha entidad "deberían haber empezado antes" que las de derribo.

Del mismo modo, ha dado cuenta de que el colectivo ha pedido además a la Gerencia de Urbanismo participar en "una visita" al interior del complejo, al objeto de comprobar in situ y directamente su estado.

EL CONVENIO DE LA FÁBRICA DE VIDRIOS

Según el convenio firmado entre el Ayuntamiento hispalense y la junta de compensación, los espacios protegidos de la antigua y deteriorada factoría, cuya nave central, hornos y chimenea están catalogados como BIC, serán cedidos al Ayuntamiento tras ser sometidos a obras de consolidación y de seguridad a manos de la junta de compensación, que de su lado podrá levantar más de 200 nuevas viviendas de renta libre en los terrenos del recinto excluidos de las medidas de protección.

Al respecto, un acuerdo paralelo del Ayuntamiento precisaba que la "referencia" a la hora de acometer las mencionadas obras de consolidación de los inmuebles protegidos de la antigua planta fabril, principalmente la nave central, los hornos y la emblemática chimenea, sería un informe elaborado en junio de 2017 por el servicio de Conservación de la Gerencia de Urbanismo.

Tal informe de la Gerencia incluye "aquellas obras o actuaciones que se ha detectado necesario ejecutar" en las edificaciones protegidas que serán cedidas al patrimonio municipal dada su protección por su valor arquitectónico, si bien tal extremo no impide "la asunción por la junta de compensación de otras actuaciones que puedan detectarse durante la ejecución de la obra".

A tal efecto, el texto exponía que el presupuesto de 429.708 euros calculado por la Gerencia de Urbanismo para estas obras en su informe de junio de 2017 "tiene carácter estimativo" y "el alcance exacto de los trabajos necesarios se determinará cuando se ejecuten todas las revisiones de elementos previstas".

LA FÁBRICA DE VIDRIOS. MUCHOS AÑOS DE HISTORIA

Fue en 2001 cuando la Consejería de Cultura acordó inscribir en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz varios elementos de este antiguo y simbólico conjunto fabril de la avenida de Miraflores, al tratarse de uno de los escasos ejemplos que ha pervivido de la arquitectura de la gran industria y de la primera expansión industrial de Sevilla.

Por eso, la declaración de bien de interés cultural aprobada en aquellos tiempos protege la nave central, los hornos y la chimenea de la planta como lugar de interés etnológico. No obstante, la Consejería inició hace años otro expediente para catalogar también las naves dos y tres del recinto y unificar los activos protegidos en una única tipología: la de "lugar de interés industrial".

La idea, según la negociación promovida años atrás con los propietarios de los terrenos, era ya ceder al patrimonio público los espacios protegidos a cuenta de sus restricciones en materia urbanística, para desarrollar urbanísticamente el resto de la parcela.

Pero los plazos del proyecto y la quiebra de la sociedad que poseía la mayor parte de los suelos agudizaron durante años el abandono y ruina del conjunto fabril, que fue objeto de diversas ocupaciones ilegales y episodios de expolio, si bien finalmente el destino del enclave fue reconducido gracias al mencionado convenio entre el Ayuntamiento y la junta de compensación constituida para el desarrollo de los suelos, encabezada por cierto por la Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb).

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