El Pequeño Nicolás estaba "muy ebrio" cuando inició la pelea en el restaurante y acusó a una camarera de robarle el móvil

'El pequeño Nicolás'.
'El pequeño Nicolás'.
EUROPA PRESS

En un soportal de Azca, parcialmente refugiado del bullicio de la calle Orense, se encuentra el restaurante venezolano Tepizzare, que durante la noche de este martes fue escenario de una pelea entre los empleados del local y un cliente muy particular: El Pequeño Nicolás, que llegó a ser detenido por el incidente.

La encargada del establecimiento, Neyer Dommar, de 24 años y nacionalidad venezolana, relata a 20minutos lo sucedido no sin cierta estupefacción: "Ni siquiera sabía quien era".

Según Dommar, el Pequeño Nicolás entró en el local acompañado de un amigo alrededor de las 22:30, apenas una hora antes del cierre, y ambos se sentaron en una mesa.

Inicialmente no ocurrió nada inusual; a pesar de que la encargada recuerda que estaban "súper ebrios", se les atendió y pidieron con normalidad. Mientras comían, no obstante, tuvo lugar el primer incidente, cuando el Pequeño Nicolás acusó a una camarera (junto a Neyer, una de los cuatro empleados que se encontraban en ese pomento en el Tepizzare) de haberle robado el móvil, algo que la encargada niega: "Estuvo todo el rato encima de la mesa". Esta primera discusión terminó después de que uno de los cocineros saliese a pedir a los dos jóvenes que no causasen problemas.

Al parecer, ambos continuaron con su cena y pagaron cuando se les cobró.

Sin embargo, al terminar de cenar, el Pequeño Nicolás trató de salir del restaurante llevándose un vaso, por lo que Neyer salió a su paso para pedirle que lo devolviese. Esto provocó una discusión entre el joven y la encargada en medio de la que, sorpresivamente, Nicolás entró de nuevo en el restaurante y se dirigió a la cocina, algo que de nuevo Neyer trató de impedirle.

A partir de ese momento, la situación se volvió tensa y confusa: "Creo que fue muy rápido, yo estaba muy nerviosa, relata la encargada. Los dos cocineros salieron a defenderla y a sacar a los jóvenes del local, que respondieron empujando a Neyer, rompiendo el vaso y enfrentándose a los cocineros.

El famoso joven, entonces, cogió un cuchillo de una de las mesas y uno de los cocineros se lanzó a quitárselo.

En este forcejeo, el empleado resultó herido en la mano, aunque Neyer matiza que con el movimiento no pudieron ver si Nicolás llegó a intentar apuñalarlo activamente: "Apuñalar como tal esta mal dicho", explica la encargada: "vimos que agarró un cuchillo y le avisamos (al cocinero), pero con tanto ajetreo no pudimos ver".

Como resultado, el cocinero resultó herido en la mano y recibió un puñetazo en la cara, por lo que tuvo que ser atendido por los servicios sanitarios: "Ahora esta bien, pero le dejó la cara rota, le tuvieron que dar puntos".

Tras este enfrentamiento, el Pequeño Nicolás salió huyendo del lugar, pero su amigo fue retenido por los cocineros mientras Neyer alertaba a la policía. Los agentes lograron interceptar al joven cerca de allí, y lo llevaron de vuelta al restaurante.

Ambos jóvenes fueron esposados y detenidos, y han sido puestos en libertad con cargos tras prestar declaración. Por su parte, los empleados del Tepizzare declararon en el lugar ante los agentes y han presentado una denuncia contra El Pequeño Nicolás y su amigo. "Pasé mucho miedo", recuerda Neyer. "Nunca había pasado nada semejante".

Este periódico ha intentado sin resultado ponerse en contacto con el Pequeño Nicolás para conocer su versión de los hechos.

El Pequeño Nicolás aún tiene varias causas pendientes

El Pequeño Nicolás saltó a la fama en 2014, cuando había estado codeándose con las altas esferas del poder político y empresarial en Madrid. Había elaborado una compleja farsa que sostenía moviéndose en vehículos de alta gama con chófer y entregando documentos con sellos y firmas falsificados, que le abrían las puertas de actos políticos, desayunos de negocios e incluso actos de la Casa real, como la coronación de Felipe VI.

Llegó a hacerse pasar por agente del Gobierno y de los servicios de Inteligencia, asesor de diversos cargos políticos y enlace entre La Casa Real y La Moncloa, por lo que tiene varias causas pendientes.

En una de ellas, el conocido como Caso Ribadeo, la Fiscalía le acusa de hacerse pasar por representante de Felipe VI y le imputa delitos de usurpación de funciones públicas, falsedad de documento oficial y cohecho activo. En otro caso, se le acusa de estafa por presentarse como intermediario del Gobierno para facilitar la venta de un inmueble.

La Fiscalía, además, en otra pieza le acusa de crear una red para obtener información policial con el objetivo de hacerse pasar por un alto cargo del Estado y ofrecer ayuda a terceros a cambio de dinero y pide 9 años de cárcel para él.

Por último, el ministerio público pide para él otra condena de cuatro años y medio por falsificar su DNI para que un amigo le suplantase en el examen de selectividad en 2012.

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