La plaza Universitat de Barcelona vuelve a la normalidad después de que 150 agentes hayan desalojado la acampada

  • La Guardia Urbana ha retirado de madrugada las tiendas y las vallas del campamento, tras 22 días de protesta.
  • En el operativo, los efectivos, de cuatro unidades, han practicado dos detenciones.
  • Los acampados lamentan el desalojo "violento" y los CDR critican a Colau.
  • Vecinos y taxistas celebran que el campamento se haya desmantelado.
Operarios del Ayuntamiento limpiando la plaza Universitat tras el desalojo de la acampada.
Operarios del Ayuntamiento limpiando la plaza Universitat tras el desalojo de la acampada.
SANDRA MUNTANÉ

La plaza Universitat de Barcelona ha vuelto este miércoles a la normalidad después de que unos 150 agentes de la Guardia Urbana hayan llevado a cabo en la madrugada el desalojo de los acampados, que cortaban la circulación de vehículos y permanecían allí desde hace 22 días para reclamar que cesara "de forma inmediata la represión" en Cataluña tras los actos de protesta contra la sentencia del juicio del procés.

Dos personas han sido detenidas y no se han realizado otras identificaciones, después de que los Mossos d'Esquadra identificaran el sábado a un total de 117 personas. 

Desde la una de la madrugada

Un amplio dispositivo de la Guardia Urbana se desplazó a la zona y los agentes comenzaron a retirar las tiendas de campaña y el material que los congregados habían instalado en la zona, como cartelería y vallado.

Agentes de la Policía Municipal se personaron poco antes de la una de la madrugada en la acampada y obligaron a los jóvenes que aún pernoctaban en las tiendas a abandonar el lugar, en una operación que duró poco menos de media hora.

Algunos de los acampados ofrecieron cierta resistencia y lanzaron objetos a los agentes, y varios de estos llegaron a utilizar sus porras para hacer retroceder a los jóvenes hacia las calles que conectan con la plaza.

Los agentes de los Mossos d'Esquadra se encargaron de regular el tráfico en la zona durante los trabajos, mientras que los agentes de la Guardia Urbana establecieron un cordón policial para impedir que los desalojados pudieran acceder de nuevo a la plaza.

Tras el desalojo, los servicios de limpieza del Ayuntamiento empezaron a retirar los restos de la acampada para despejar completamente la zona. La Guardia Urbana informó sobre las 3.30 de la madrugada de que la circulación rodada en la zona de Gran Vìa y plaza Universitat quedaba normalizada.

Batlle explica que ha habido entre "70 y 80 desalojados"

El teniente de alcaldía de Seguridad de Barcelona, Albert Batlle, ha explicado este miércoles en la Comisión de Presidencia, Derechos de Ciudadanía, Participación, Seguridad y Prevención que en el desalojo han participado unos 150 agentes de cuatro unidades de la Guardia Urbana y que los desalojados han sido "entre 70 y 80".

Ha contado que se han establecido dos cordones policiales en la calle Pelai y en la Ronda Universitat y que una de las dos detenciones que han practicado los efectivos ha sido por desobediencia y la otra, por desobediencia y agresión a agentes.

También ha señalado que los efectivos de la Urbana han hecho fotografías del material que había en la acampada. Este estará "un mes en un almacén municipal a disposición de los acampados", que para recuperarlo deberán pagar una "sanción por ocupación de la vía pública".

Una vez la plaza ha quedado desalojada de ocupantes, han actuado 84 operarios y 35 vehículos de limpieza, que han sido los que han retirado "26 toneladas de todo tipo de material".

Tras el desalojo, ha explicado, unas 40 personas que estaban acampadas en la plaza Universitat "han celebrado una asamblea en la plaza de Catalunya, donde un mediador de la Guardia Urbana ha impedido que volvieran a acampar".

Batlle ha felicitado a este cuerpo policial y al de los Mossos d'Esquadra por su actuación "esta madrugada y en las últimas semanas". Ha dicho que han realizado un "buen trabajo" y que la operación ha sido "rápida y bien planificada".

Críticas de la oposición

Desde el grupo municipal de Cs, Paco Sierra ha agradecido a los agentes de la Guardia Urbana el desalojo pero ha lamentado que haya llegado tras 22 días de acampada."¿Por qué no se ha actuado antes? ¿Por qué los agentes, durante las protestas por la sentencia del 'procés', tenían ódenes de no salir de los cuarteles?", se ha preguntado, y ha considerado "lamentable el papel que ha hecho el gobierno municipal".

Por su parte, el líder de BCN Canvi, Manuel Valls, también ha criticado que la acampada haya pasado tanto tiempo en la plaza Universitat y ha dicho que el desalojo "no es una victoria". "¿Podemos cortar calles si creemos que tenemos razón y la Guardia Urbana no responderá?", se ha preguntado. Además, después de que este martes los Mossos identificaran al presunto autor de una violación en la acampada, ha considerado este hecho "muy grave".

El líder del PP, Josep Bou, por otro lado, ha apuntado que "la Guardia Urbana no actúa para evitar confrontaciones con cómplices del proceso separatista".

Y desde los grupos independentistas, Elisenda Alamany, de ERC, ha dicho que lo que debe "preocupar" son las causas de la acampada y ha preguntado por qué la Guardia Urbana ha cargado "si se le quitaron las funciones de orden público", mientras que, mientras que Jordi Martí, de JxCat, ha pedido explicaciones sobre si se han agotado todas las posibilidades de mediación antes del desalojo. También ha dicho que el origen de protestas como la de la plaza Universitat "son unas sentencias injustas de casi 100 años de prisión contra personas honestas y honorables".  

Colau: "No se podía alargar permanentemente"

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha justificado el desalojo argumentando que "no se podía alargar de forma permanente el bloqueo de una vía principal de la ciudad", como pretendían hacer los convocantes de la protesta.

La alcaldesa ha lamentado que no haya prosperado la mediación que el Ayuntamiento ha llevado a cabo desde que empezó la acampada para hacer conciliable la protesta con la movilidad en el centro de la ciudad, que ha achacado a la "falta de voluntad de los responsables de la acampada".

"Es de sentido común que no se podía alargar indefinidamente el bloqueo de una vía principal de la ciudad", ha señalado la alcaldesa, que ha sostenido también que "la acampada se había ido deteriorando, reduciendo bastante la presencia de muchos colectivos". "Sabíamos que se estaba cortando (la Gran Via) con tiendas vacías", ha asegurado.

Colau ha agradecido a los cuerpos policiales que hayan "acordado un operativo que ha permitido de forma rápida y mayoritariamente tranquila recuperar el uso del espacio público y la movilidad de la Gran Via".

La alcaldesa ha insistido no obstante en que "el derecho a la protesta queda siempre garantizado" en la ciudad de Barcelona.

Los acampados y los CDR lamentan el desalojo "violento"

La Assemblea Plaça Universitat ha lamentado este miércoles el desalojo "violento" de madrugada de la plaza, y los CDR han criticado la acción a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau.

En un comunicado, los acampados han reprochado que, una semana después de las elecciones, "las fuerzas políticas que instrumentalizaron la acampada, han ordenado su desalojo violento, agrediendo a las acampadas y secuestrando a dos".

Han remarcado que nada de lo que se denunciaba en el manifiesto cuando se levantó la acampada "se ha resuelto", desde la sentencia de la 'manada de Manresa', el auge de la ultraderecha o la emergencia ecológica.

Los acampados han convocado a la sociedad a una asamblea extraordinaria este miércoles a las 19 horas en plaza Universitat: "Nos encontramos en las plazas, que serán siempre nuestras".

Por su parte, los CDR han lamentado el desalojo de la plaza Universitat en un tuit: "De madrugada. Con violencia. Sin identificar. Con detenciones irregulares".

Los CDR han lamentado que la alcaldesa de Barcelona se ha sumado con el desalojo a la "ola represiva" del conseller de Interior de la Generalitat, Miquel Buch, y los Mossos d'Esquadra.

Vecinos y taxistas aplauden el desalojo

Vecinos y taxistas han mostrado su satisfacción por el desalojo de los acampados en la plaza Universitat de Barcelona.

Un taxista estacionado con su vehículo de siete plazas en la Gran Vía ha confesado que se ha despertado "muy contento", porque la acampada "generaba mucha incomodidad a la hora de circular".

"Ha hecho mucho daño a la ciudad a nivel de imagen", ha opinado el taxista.

"A mi me parece muy bien que se proteste, pero si se tiene que molestar, que se moleste a los de arriba y no a los trabajadores", ha agregado el taxista, sin recordar que su gremio ocupó precisamente también la Gran Vía el pasado verano durante varios días interrumpiendo el tráfico.

El restablecimiento del tráfico es de las consecuencias más visibles del final de la acampada, y muchos peatones aun no se han acostumbrado a esta normalidad vial ya que, tienen que "volver a fijarse en los semáforos", ha explicado un joven que se dirigía a las clases en el edificio histórico de la Universidad de Barcelona.

Una vecina de la plaza que cruzaba la calle ha señalado que la acampada ha demostrado que se puede cerrar y hacer peatonal el centro de Barcelona durante tres semanas y que "la ciudad no pare".

La vecina ha afirmado que, con la acampada, han gozado de más "libertad" para caminar por las calles y se ha hecho "un favor al medio ambiente", aunque prefiere que los hayan desalojado.

Otro vecino de la zona ha insistido en que está "contento" con el desalojo porque "estos últimos días de acampada todo estaba muy sucio", y ha añadido que "la protesta ya no tenía nada que ver con lo que fue al principio", ya que "había muchas personas que no eran estudiantes y que más bien venían a dormir, comer y a tener compañía".

División de opiniones entre los comerciantes

La unión de ejes comerciales y turísticos Barcelona Oberta ha defendido el desalojo de la acampada porque considera que afectaba "gravemente al comercio, la restauración y la actividad económica y turística del centro de la ciudad". 

"Estamos muy contentos de que finalmente nos hayan escuchado", ha apuntado Nuria Paricio, directora general de esta entidad.

Paricio ha afirmado que las protestas por la sentencia del 'procés' han supuesto pérdidas "de entre un 30% y un 40%" para los comerciantes y ha explicado que han pedido al Ayuntamiento que les "ayude a encarar la Navidad con otra alegría", por ejemplo, "con una campaña o con más luces navideñas".

Entre los comerciantes de la plaza Universitat, sin embargo, ha habido división de opiniones acerca de la repercusión que ha tenido la protesta. Esto es lo que han contado a 20minutos.es:

Albert Canals, 53 años, quiosquero 

"He notado mucha disminución de ventas. Yo no vendo tabaco, si preguntáis al estanco os dirán que no han notado ninguna disminución, pero en mi caso se ha notado mucho, quizás porque la calle estaba cortada y la clientela se ha ido a otros quioscos. Si tienes que pasar por la mañana por aquí y está la acampada, evidentemente cambiarás de ruta . Además, tengo cartones de revistas y, como que lo han quemado todo, no he tenido donde tirarlas. Por lo cual, lo tengo aquí dentro hasta que se vuelvan a colocar los contenedores. Creo que la acampada se ha alargado demasiado y se ha hablado de temas, como la presunta violación, que ya no gustan. Además, una cosa es que se pongan dentro de la plaza y otra que tengan la mitad de calles cortadas. Está bien quejarse, pero hay maneras".

Meritxell Suarez, 23 años, dependienta 

"Básicamente la gente curiosa que venía a ver la acampada también se pasaba por los comercios y entonces hemos tenido bastante afluencia. Cuando hay temporada y ya no hay rebajas, la gente no acostumbra a comprar. En cambio, hemos notado un aumento de ventas. No sabría decir si la acampada se ha alargado demasiado o no, esto ya es opinión personal. Pero lo que sí quiero decir es que los acampados han sido muy majos y muy tranquilos, no han molestado nada".

Bilal Mrabet Oumnad, 26, responsable de un local de restauración

"Tenemos que tener en cuenta que nosotros solo llevamos abiertos un mes y, por lo tanto, no podemos hacer una comparación. De hecho en las ventas nos ha afectado ligeramente porque hemos notado que hay más flujo de gente. Por otro lado, también nos ha afectado el hecho que la gente acampada debía hacer sus necesidades. Venían constantemente a pedir si podían ir al lavabo. Y eso sí que ha sido un problema. Finalmente, a muchísima gente le dijimos que el servicio solo era por consumidores. Todo dependía del nivel de educación con el que se dirigían a nosotros".

Lucinda Sánchez, 28 años, dependienta 

"Hemos seguido vendiendo más o menos igual. Además, la campaña de Navidad aún no ha empezado, empieza ahora, y quizás la gente no ha venido, no por miedo a la acampada, sino porque prefiere esperarse uno poco al Black Friday o las fechas navideñas. No tenemos constancia de que los comercios se hayan quejado".

Grupo reducido

Colectivos juveniles y de estudiantes iniciaron el pasado día 30 de octubre la acampada, con más de 40 tiendas de campaña y unas 200 personas en el momento inicial, aunque desde hace días varias organizaciones juveniles de partidos y sindicatos estudiantiles habían abandonado la protesta y solo un reducido grupo de jóvenes había optado por permanecer en la plaza.

La semana pasada hubo además una presunta agresión sexual a una chica que denunció los hechos en el "punto lila" instalado en la misma plaza, si bien no llegó a presentar una denuncia formal ante los Mossos d'Esquadra.

En la protesta, los acampados pedían "parar de forma inmediata la represión contra los miembros de una generación" que había salido a la calle en protesta por las condenas del juicio del procés, y que se depuraran responsabilidades en los cuerpos policiales.

En un manifiesto, en el que se definían como la "generación 14 de octubre", explicaban que adoptaban esta medida para exigir responsabilidades a los políticos para garantizar un futuro digno y advertían que no tolerarían "100 años de prisión por ejercer sus derechos", en referencia a las condenas para los líderes independentistas condenados por el 1-0.

En el texto, además, se lamentaba la "criminalización sin precedentes" por parte del Estado desde la publicación de la sentencia y se pedía al presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, condenar "la represión y la violencia policial" y sentarse a negociar un referéndum de autodeterminación

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