Sí, en invierno tu coche consume más combustible... y estos son los motivos

En invierno las temperaturas bajan considerablemente y hay que estar preparado para cualquier situación que se pueda dar en la carretera.
Con la bajada de las temperaturas, nuestro coche va a tener que hacer más esfuerzos para lograr la temperatura óptima de circulación.
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Aunque pueda parecer una tontería, los coches pasan frío en invierno; y dormir en la calle les puede acabar pasando factura. De hecho, es importante preparar nuestro vehículo para la bajada de las temperaturas, bien sea comprobando los niveles de líquido o el estado de las cadenas (así como repasar la forma correcta de ponerlas), si no queremos llevarnos ningún susto si circulamos por carretera.

Además, si tienes alguna de las aplicaciones para calcular el consumo del vehículo, ya te habrás dado cuenta que el invierno es el gran enemigo de nuestro bolsillo, disparando el gasto hasta un 15%. Pero, ¿a qué se debe?

Cinco motivos a tener en cuenta

- El motor necesita calentarse. Con la bajada de las temperaturas, lógicamente, los motores habituales  tardarán más tiempo en alcanzar la temperatura ideal para poder circular. Así, en los primeros minutos de funcionamiento, deben inyectar más carburante en los cilindros para lograr el mismo rendimiento que en condiciones atmosféricas normales.

- Baterías menos eficientes. Una de las desventajas del invierno es que obliga al alternador de nuestro vehículo a trabajar más de lo normal para producir la energía que necesitamos para conducir. De hecho, el fallo de la batería está entre las principales averías en los talleres cuando las temperaturas bajan.

- El aceite, en mal estado. Si alguna vez te lo habías preguntado y no habías hallado respuesta, tranquilo, el aceite del coche no es como el diésel y no llega a congelarse; aunque sí se puede espesar en exceso. Además, el hecho de estar en contacto con bajas temperaturas consigue que sus propiedades lúbricas disminuyan y, por tanto, pierda efectividad. Como resultado, el coche ofrecerá mayor resistencia al movimiento y tendrá que gastar más combustible para lograr ponerse en marcha.

- Neumáticos con poca presión. El aire que rellena las ruedas de nuestro coche se enfría con facilidad cuando caen las temperaturas, logrando, no solo que la presión disminuya, también que nuestro coche gaste más combustible de lo normal debido al aumento de la fricción y el rozamiento contra el asfalto.

- El abuso de la calefacción. Debido a todos los anteriores fallos, el coche debe hacer numerosos esfuerzos que, llegarán a su máximo cuando, además, encendamos la calefacción. Y es que este gesto, evitable si decidimos no quitarnos el abrigo, es posiblemente uno de los que más combustible consuma

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