Los expertos alertan de que no existe un consumo "seguro" y piden "mayor concienciación" sobre el alcoholismo

Varios adolescentes bebiendo alcohol.
Solo un 20% de población afectada se encuentra en tratamiento en Europa.
GTRES

Varios expertos han alertado este viernes de que no existe ningún consumo de alcohol que sea “seguro” y han solicitado “mayor concienciación social” en torno a la problemática del alcoholismo.

En declaraciones con motivo del Día Mundial Sin Alcohol, que se conmemora cada 15 de noviembre, la delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Azucena Martí, subrayó también que los menores y jóvenes “aprenden no solo de lo que les decimos, sino, fundamentalmente, de lo que hacemos”.

En la misma línea, el secretario general de Alcohólicos Anónimos, Joaquín A., defendió la existencia de una “línea imaginaria que, cuando se traspasa, no hay vuelta atrás”. “De ser un bebedor social se pasa a ser un bebedor compulsivo y un alcohólico”.

A esta organización, que trabaja en España desde 1955, cada vez llegan más personas jóvenes y, en concreto, mujeres de entre 30 y 35 años con formación superior, según señaló el responsable de Alcohólicos Anónimos, quien también advirtió de que estas personas “nunca se dan cuenta de que tienen un problema” y cuando piden ayuda es por la “presión” de su entorno.

A su juicio, del alcoholismo “se puede salir” y el “secreto” del éxito de la fórmula de Alcohólicos Anónimos es el peso que da a la recuperación a partir de la puesta en común de las experiencias personales. “Nadie puede entender mejor a un alcohólico que otro alcohólico”, sentenció.

Cincuenta años combatiendo su consumo

La lucha contra el alcoholismo en España cuenta también con la experiencia de Socidrogalcohol, que este año celebra cinco décadas combatiendo el consumo problemático de esta sustancia. Su vicepresidente y psiquiatra experto en adicciones, Josep Guardia, incidió sobre la “banalización” del consumo como uno de los principales obstáculos para acabar con el alcoholismo y puntualizó que a partir de 40 gramos al día en el caso del hombre y de 20 en el caso de la mujer aumenta el “riesgo”.

Junto a estos factores, también citó la falta de información “veraz” que permita “discriminar entre consumo moderado y excesivo”, un asunto que, según su criterio, debería preocupar “a toda la sociedad, porque nos afecta a todos”.

En este punto, recordó que el consumo “en atracón”, más propio de países anglosajones, se ha impuesto en detrimento del modelo mediterráneo de un consumo más “regular” y aseguró que el alcohol es la droga que causa “más perjuicio no solo a quien la bebe sino al resto de la sociedad”.

Además, precisó que esta enfermedad está vinculada a una “disfunción de determinados circuitos cerebrales” por lo que abogó por tratarla “con la misma urgencia y compasión que cualquier otra enfermedad”. ”Si una persona desarrolla esta adicción no es porque no quiera hacer un consumo responsable es porque no puede ya que tiene hipotecada su fuerza de voluntad”, abundó.

Con todo, y a pesar de lamentar que solo un 20% de población afectada se encuentra en tratamiento en Europa, también coincidió en que se trata de una enfermedad con una “mejor respuesta a la atención especializada” en comparación al resto de adicciones por lo que estos enfermos pueden llegar a llevar una vida “completamente normal” pese a que en algún momento puedan sentirse “avergonzados, juzgados y culpables”.

Miedo a dar el paso

En el mismo sentido, el médico especialista en adicciones y miembro de la junta directiva de la Red de Atención a las Adicciones (UNAD), José Luis Rabadán, explicó que las personas que solicitan ayuda profesional “beben mucho pero, afortunadamente, cada vez beben menos y acuden antes a consulta”, superando así su “miedo dar ese paso”.

Al igual que el resto de especialistas, en su “ranking” de colectivos más vulnerables, mencionó a los menores, que tienen un “fácil acceso” a estas bebidas y una “poca percepción de riesgo”, y a las embarazadas, apuntando que cada año nacen en España 5.000 bebés con trastorno del espectro alcohólico fetal que se traduce en alteraciones físicas y de conducta, problemas de integración social o del aprendizaje.

A pesar de ello, denunció que el 40% de embarazadas bebe durante el primer trimestre de gestación y el 17% lo sigue haciendo en el último trimestre y se mostró como un “firme defensor” del modelo biosicosocial de tratamiento, que engloba las esferas física, psicológica y social.

Rabadán aprovechó para aseverar que, según su experiencia, “hay salida siempre” gracias al arsenal farmacológico y la atención psicológica y social disponibles en la actualidad para abordar esta problemática y que, según su criterio, “están funcionando con la implicación de la familia, cuyo concurso es absolutamente importante en todo el proceso”.

Controlar la oferta, el consumo en la vía pública y horarios de venta

Proyecto Hombre también apuesta por un modelo biopsicosial de tratamiento y su presidente, Alfonso Arana, puntualizó que casi una de cada cuatro personas que acude a esta organización lo hace por problemas de alcohol para, a continuación, dejar claro que una de las “principales razones” detrás del consumo de alcohol es la dificultad para “gestionar” sentimientos y emociones negativas.

“Todo el mundo tiene que tener la posibilidad de luchar por salir del alcoholismo”, manifestó, al tiempo que reivindicó la necesidad de incrementar las acciones de prevención para que la sociedad “tome conciencia” del problema así como de controlar la oferta, el consumo en la vía pública o los horarios de venta.

Arana insistió en la “dura situación” que viven estas personas y les ofreció la “mano amiga y profesional” de Proyecto Hombre para ayudarles a salir de ella, un empeño en el que están también organizaciones como la Confederación de Alcohólicos, Adictos en Rehabilitación y Familiares de España (Caarfe).

Su presidente, Ángel Jiménez, hizo hincapié en que el alcohol está “casi siempre presente en la persona adicta como sustancia acompañante o inductora”. “Si no se deja el alcohol, es imposible dejar el resto porque el alcohol es la peor droga de todas”, manifestó, al tiempo que confirmó que uno de los grandes objetivos de la asociación es demostrar que no es “imposible” abandonar este hábito y que hay “una vida sin alcohol muy agradecida y llena de valores”.

Finalmente, desde la Fundación Alcohol y Sociedad, su directora de Relaciones Institucionales, Silvia Jato, explicó que, en el caso de colectivos especialmente vulnerables como el de los menores, “todos los días deben ser días sin alcohol”, tal y como defiende la campaña ‘Menores, ni una gota’, que la asociación lanzó en 2001.

Jato afirmó que si un menor consume alcohol es “siempre por culpa de un adulto” y por este motivo urgió a “crear una sociedad de consumidores adultos responsables desde que son menores y conscientes de que los patrones antiguos no valen”.

Asimismo, destacó que el alcohol “es alcohol y en el caso de los menores causa auténticos estragos” y que las mujeres gestantes “no deben tomar ni una sola copa”. “No podemos bajar la guardia en materia de prevención, sería una locura”, concluyó, en consonancia con el resto de expertos.

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