Cuatro razones de peso para dejar de abusar de la calefacción de tu coche

Los fallos en el aire acondicionado son unos de los más habituales durante la primavera.
La calefacción del coche no es, precisamente, su gran aliada.
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Puede que no lo supieras, pero el frío es una de las principales causas de avería de los coches y, si no sabemos como enfrentarnos a él, posiblemente acabaremos pagando más de la cuenta en el taller. Si bien es cierto que la gran mayoría cree que con encender la calefacción mientras arrancamos el motor minimizamos cualquier posible daño, nada más lejos de la realidad. Este sistema es un gran enemigo de la salud de nuestro vehículo (y de la nuestra); por ello, existen, al menos, cinco buenas razones para dejar de abusar de él.

La calefacción, con responsabilidad

1. Falta de visibilidad. Hay que tener en cuenta que cuanto mayor es la diferencia de temperatura entre el interior y el exterior, más difícil será que el parabrisas no se empañe y nos reste visión, pudiendo provocar un accidente y ganarnos una multa. No hay que olvidar que el Reglamento General de Circulación obliga a que todas las superficies acristaladas del coche permitan la visibilidad diáfana y que, en caso de desobediencia, las autoridades pertinentes puedan ponernos una buena sanción.

2. Aumento del consumo. Entre los malos hábitos que provocan que gastemos más combustible del debido y necesario (y que nuestro bolsillo se vea, por tanto, afectado) está el abuso de calefacción. Así, conviene evitar que la temperatura interior supere los 24ºC en ningún momento.

3. Suciedad en el filtro. Cuanto más tiempo utilicemos el climatizador, más partículas de polvo conseguiremos que se acumulen en el filtro. Y, si no sabemos limpiarlo, provocaremos la aparición de bacterias, hongos y malos olores que conseguirán que nuestro coche parezca todo, menos nuevo.

4. Problemas de salud. Sí, aunque creamos que la calefacción en el coche nos ayuda a evitar catarros y enfriamientos varios, nada más lejos de la realidad. Si las salidas de aire están orientadas hacia el pecho o la cara, pueden provocarnos sequedad en los ojos, congestión o dolor de cabeza. Además, un ambiente excesivamente seco acabará provocando malestar en el conductor, quien, entre otros peligros, puede acabar durmiéndose al volante

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