"Hay que eliminar el miedo a decir que el 'bullying' existe en todos los centros"

Con el mensaje de que "se puede seguir adelante" la joven Lucía Echegaray ha escrito, y publicado, 'Bailar bajo la Tormenta' con el que cuenta su experiencia y tras el que cree que "hay que eliminar el miedo a decir que el acoso escolar existe en todos los centros".
Lucía Echegaray ha presentado Bailar bajo la Tormenta en el Espacio Santos Ochoa de Logroño
Lucía Echegaray ha presentado Bailar bajo la Tormenta en el Espacio Santos Ochoa de Logroño
SANTOS OCHOA

A camino entre la novela y el diario, 'Bailar bajo la Tormenta' es una "confesión" de lo que ha "vivido" la autora; una "especie de terapia" pero, también, "un mensaje de esperanza". Y de ahí el título.

"Es un mensaje de que se puede seguir adelante, que se puede superar", ha relatado la autora en una entrevista a Europa Press en la que ha contado cómo, en el momento en el que pensó el título, pensó en la metáfora que relaciona los días tristes con la lluvia, y los alegres con el sol; pero "en la vida hay días de tormenta y hay que vivir con ellos, no esperar a que pare la lluvia sino caminar bajo ella".

El libro empezó como un diario, aunque, ha confesado: "Muchos días no podía ni verlo, porque suponía estar escribiendo cosas en las que no quería volver a pensar".

Pero, por otro lado, le ofreció la posibilidad de desahogarse, poder contar su "versión y, si alguna vez veía la luz, poder ayudar a alguien". "Porque cuando te callas las cosas se te van acumulando", ha afirmado.

La historia de Lucía comienza cuando tenía cuatro años y una niña de su edad empezó a 'cebarse' con ella, primero en la plaza y, luego, en clase.

Sus insultos se propagaron con el aislamiento del resto de niños, mientras las profesoras y familias le iban etiquetando como la rara y no escuchaban a su madre.

La quitaban importancia y, en ese momento, ni ella ni su madre sabían poner nombre a lo que le estaba ocurriendo. A los ocho años ya estaba muy mal, nadie le hacía caso, se sentían dando golpes a la pared y, en ese momento, alguien le dijo: "Lo que te está pasando es que estás sufriendo bullying".

El cambio de centro no cambió su situación, porque la cercanía hizo que la situación le alcanzara a través de las extraescolares. "Me vi otra vez atrapada, me culpabilicé mas, pensaba que me merecía todo eso"; aunque algo sí cambió, que en ese centro sí le ayudaron. Aunque las familias no colaboraban.

Para esta joven, un centro "no es mejor por no tener bullying sino por saber actuar". Sin embargo, en su caso, el acoso actuó como una rueda y la falta de colaboración de las familias hizo que se prolongara a la calle, donde fue acorralada.

¿Por qué Lucía fue elegida como la víctima?: "Yo tengo la sensación de que fue por ser yo la más tímida, no tener autoestima, ser la calladita". Frente a ella, la otra niña con la que empezó todo era "la líder, la que si le atacabas tenía fuerza".

Quiere pensar que el resto no eran "conscientes" de lo que hacían, no querían ser la víctima y pensaron que "lo divertido era ir a por la rara".

SALIR DE LA PESADILLA

En este caso, Lucía salió "de la pesadilla gracias al libro". "Contar mi versión ha sido una liberación", ha indicado al tiempo que ha reconocido que una experiencia así "deja heridas".

En su opinión, "hace falta más información desde pequeñitos, para que las familias sean conscientes de la cantidad de personas que pueden ayudarles, porque siempre va a haber una puerta que se abra y alguien que pueda ayudarte".

Cree que es necesario que "este tema se conozca más para que no haya prejuicios". También, que se forme en "empatía, respeto y diversidad".

La autora presentó su libro en el Espacio Santos Ochoa de Logroño junto con la vicepresidenta de la Asociación contra el Acoso Escolar, ACAE Rioja, Carmen Guisado.

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