Sánchez evita aclarar en campaña con quién pactaría su investidura tras el 10-N

  • Es el único de los principales candidatos que no ha desvelado con quién buscaría un acuerdo.
  • Casado rechaza una gran coalición e Iglesias insiste en entrar en el Gobierno de Sánchez.
  • Rivera se abre a apoyar a Casado o Sánchez para romper el bloqueo y Abascal deja claro que no apoyará al PSOE.
El líder del PSOE, Pedro Sánchez, en un acto de campaña en Córdoba.
El líder del PSOE, Pedro Sánchez, en un acto de campaña en Córdoba.
20minutos | EFE /Rafa Alcaide

La campaña electoral más breve terminó ayer sin desvelar una de las principales incógnitas de cara a las urnas que se abrirán este domingo. El candidato al que todas las encuestas da como ganador de los comicios, Pedro Sánchez, se ha negado a aclarar con qué partidos pactaría una investidura. En lugar de eso, uno de sus mensajes clave de campaña ha sido pedir que el voto se “concentre” en el PSOE para poder formar Gobierno. Ante el convencimiento general de que no habrá mayoría absoluta para nadie, Sánchez no ha querido entrar en cómo sustentaría su mayoría, prolongando la sensación de que de las urnas del 10-N podría salir la misma situación de bloqueo que llevó a la repetición electoral.

De forma más o menos clara, la mayoría de los principales candidatos han dejado claras sus preferencias en cuanto a pactos postelectorales. Dejando a un lado el escenario que arrojen las elecciones y de cuánto tengan que cambiar de posición para que sea posible investir a un nuevo presidente del Gobierno, los votantes pueden hacerse una primera idea de qué camino intentarán tomar los principales contendientes: PP, Ciudadanos, Unidas Podemos o Vox.

Coalición sí, coalición no

#El líder del PP, Pablo Casado, se ha esforzado en campaña por dejar claro que no tiene intención de importar desde Alemania una “gran coalición” con el PSOE. Tampoco la “coalición blanda” entre el popular y Sánchez de la que habla Podemos. Casado ha insistido en que lo que quiere es sacar al menos un escaño más que el presidente en funciones para intentar él la investidura, para la que se inclina por reeditar pactos como los de la Comunidad de Madrid o Andalucía. En coalición con Ciudadanos y el concurso de Vox, aunque en el PP prefieran no insistir en este último elemento. Si no dan los números a la derecha, podrían reactivarse en el PP las voces que ya justo después del 28-A apostaban por una abstención para permitir la investidura del candidato del PSOE.

El candidato de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, ha dejado claro que su intención es pactar con el PSOE un Gobierno de coalición que se da por descontado que, si dieran los números -y los ánimos, porque Sánchez sigue rechazando esta fórmula- contaría también con el apoyo de Más Madrid. Después de la guerra civil con a formación de Íñigo Errejón, Iglesias admitió en una entrevista casi al final de campaña que aún son muchas cosas las que le unen con su exsocio. Más que con Sánchez, apuntó.

Para el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, su lema del “no es no” a Sánchez es cosa del pasado y ahora su objetivo es “desbloquear” la situación política. Esto le lleva a apoyar la investidura de Casado, su primera opción, pero también la de Sánchez, si así se evitan unas terceras elecciones.

Incluso Vox, a quien las encuestas sitúan como tercera fuerza política, ha tenido la necesidad de aclarar en campaña cómo será su política de pactos. Más bien, cómo no será, porque su candidato, Santiago Abascal, ha sacado pecho de ser el único que no está dispuesto a pactar con Sánchez, al contrario de lo que cree que que harán Casado y Rivera.

Por último entre los candidatos estatales, las intenciones de Errejón quedaron ya claras con el nacimiento mismo de Más País, contribuir a la formación de un Gobierno progresista y evitar a toda casa otro en el que estén Casado, Rivera y Abascal.

Evasiva como reclamo electoral

Frente a todos ellos, Sánchez no solo no ha desvelado sus preferencias, sino que en los últimos mítines de campaña ha convertido esta evasiva en un reclamo, echando en cara a las teorías de sus adversarios sobre sus planes para después del 10-N, si gana las elecciones.

Por ejemplo, Iglesias mantiene que busca un pacto con Casado, una teoría abonada por la distancia que Sánchez ha puesto con él y el acercamiento del presidente al PP, en cuestiones económicas y sobre Cataluña. Por su parte, Casado insiste en que el plan de Sánchez pasa por volver a apoyarse en los independentistas, algo que el presidente no ha descartado tanto como la coalición que le reclama Iglesias.

“¡Que no!”, ha exclamado en sus últimos actos para dejar claro que él no quiere pactos, sino muchos votos para poder formar un Gobierno “progresista, fuerte y estable”, una intención que, sin embargo, no despeja cómo arreglar los platos que se rompieron el 28-A, es decir, acabar con el bloqueo político.

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