Frank Sinatra
El cantante en 1992 durante un concierto en Londres. ARCHIVO

Un brasileño que en los años ochenta fue apadrinado por Frank Sinatra ha sido localizado en Río de Janeiro por el hijo del famoso cantante, Sinatra Jr, quien se había propuesto conocerlo durante su actual gira por Brasil y tenerlo como invitado en un concierto.

Sinatra le apadrinó en los años ochenta

Sinatra Jr, que pondrá el colofón a una gira brasileña con un concierto mañana, jueves, en Río de Janeiro, estaba interesado en conocer al brasileño que su padre, el carismático intérprete de My Way, apadrinó en los años ochenta y que después conoció en una visita a la "Ciudad Maravillosa".

El niño, hoy un adulto de 40 años, fue localizado gracias a que el diario O Día, ante el deseo de Sinatra Jr., publicó una fotografía suya de 1980.

La búsqueda fue fructífera y Carlos Henrique Souza dos Santos, vigilante de una empresa en Niteroi, ciudad vecina de Río de Janeiro, se presentó como el ahijado de Sinatra.

Pero el encuentro con el hijo de Sinatra, según O Día, se produce en un momento difícil en la vida de Souza dos Santos, puesto que perdió a su mujer hace tres meses y tuvo que asumir solo el cuidado de dos hijos de 12 y 14 años.

Sinatra quiso pagarle los estudios

En 1980, en una de sus visitas a Río, Sinatra padre pidió conocer al niño al que, mediante una organización no gubernamental, enviaba cada mes 19 dólares y del que habitualmente recibía cartas en las que aquel niño le relataba sus deseos de tener una bicicleta.

Souza aseguró al diario que en aquella época fue al Copacabana Palace, uno de los más lujosos hoteles de la ciudad, porque le habían prometido que aquel hombre, que "no sabía muy bien quien era", le daría una bicicleta.

Además de la bicicleta, Sinatra entregó también a Souza una colección completa con los 33 discos de sus giras, que todavía tiene a pesar de que nunca pudo escucharlos porque no tenía tocadiscos.

Otro de los sueños de Souza era poder estudiar y por eso Sinatra, en aquella visita, le prometió pagar sus estudios hasta la universidad, una oportunidad que el ahijado no pudo aprovechar porque tuvo que abandonar la secundaria para dedicarse a trabajar.