Solzhenitsyn, Premio Nobel de Literatura, murió de un fallo cardíaco el domingo por la noche en su casa de Moscú a los 89 años.

El lunes, un coro de voces en todo el mundo expresó su pesar por la desaparición de un hombre cuya terrible experiencia reflejó el horror de los campos de trabajo de Josef Stalin y le convirtió en la conciencia de Rusia.

Su funeral tendrá lugar el miércoles en el monasterio medieval de Donskoi, en Moscú, donde será enterrado ese mismo día cumpliendo con su testamento, dijo un portavoz de la Iglesia Ortodoxa.

El último presidente de la URSS, Mikhail Gorbachov, le describió como un 'hombre de un destino único cuyo nombre permanecerá en la historia rusa'.

'Fue una de las primeras personas que habló en contra de lo inhumano del régimen de Stalin a voz abierta, y sobre la gente que tuvo que pasarlo pero que no se rompió', declaró a la agencia de noticias rusa Interfax.

Alexander Isayevich Solzhenitsyn nació el 11 de diciembre de 1918, un año después de la revolución bolchevique, y creció en el sur de Rusia.

Estudió física y matemáticas hasta que las fuerzas de Hitler atacaron la Unión Soviética en 1941, y se convirtió en capitán de artillería en primera línea de batalla, donde fue condecorado en dos ocasiones por valentía. Al volver pasó ocho años en el Gulag y logró vencer al cáncer.

Prohibido durante mucho tiempo, le debió su fama inicial al presidente soviético Nikita Khruschov, que permitió la publicación en 1962 de 'Un día en la vida de Iván Denisovich', que narraba la horrible rutina de la vida en un campo de trabajo.

Ocho años después se llevaba el Nobel de Literatura por su obra, incluyendo 'Archipiélago Gulag', una crónica de las experiencias suyas y de otros miles de prisioneros.

Solzhenitsyn sacudió las conciencias dando a conocer los secretos del Gulag, la red de campos de prisioneros en las que millones de rusos murieron durante las purgas de Stalin. Algunos leyeron y distribuyeron sus libros de modo encubierto, temiendo la persecución estatal.

En 1974 fue privado de su nacionalidad y enviado en un avión con destino a la República Federal Alemana por negarse a mantenerse callado sobre el pasado de su país. Desde el que fue su hogar en Vermont, Estados Unidos, se convirtió en un símbolo de la resistencia al sistema totalitario.

CRÍTICO PERENNE

En Troitse-Lykovo, la localidad en las afueras de Moscú en la que pasó sus últimos años, los transeúntes le rendían homenaje dejando flores en la verja azul de su casa.

'Es una gran pérdida para nuestra familia. Es también una pérdida para el país', dijo a Reuters su hijo Stepan. 'Siempre estuvo muy contento de volver. Esta es su casa'.

Solzhenitsyn se negó a regresar hasta que la Unión Soviética se disolvió, y lo hizo en 1994, en un largo viaje en tren desde Vladivostok, en la costa del Pacífico.

Los dirigentes postsoviéticos le rindieron grandes tributos, pero él se mostró cada vez más crítico con la situación del país, denunciando la corrupción y las influencias occidentales. Sin embargo, permaneció casi recluido en su casa y no desempeñó ningún papel público importante.

/Por Maria Golovnina/