César-Javier Palacios: "Los radicalismos solo nos llevan a enfrentamientos, en la naturaleza no hay nada radical"

  • El periodista ambiental  publica nuevo libro: 'NaturalMente'.
  • "Como ciudadanos podemos votar cada cuatro años, como consumidores estamos votando diariamente".
  • El blog 'La crónica verde' y todas las columnas de César Javier Palacios en '20minutos'.
César Javier Palacios
El historiador, escritor y veterano periodista experto en medio ambiente.
JORGE PARÍS 

César-Javier Palacios (Valladolid, 1964) ríe con frecuencia durante la entrevista.Irradia el mismo positivismo del que hace gala su último libro, un compendio de columnas y textos de su blog  publicados durante los últimos dos años en 20minutos. Se trata de un volumen "de entusiasmo por la naturaleza" que recoge el testigo de Tengo pájaros en la cabeza (La Trébere, 2017),

¿Tiene alguna columna favorita o es imposible elegir, como con los hijos?

Es casi imposible, pero hay algunas que me emocionan especialmente como la del síndrome del nido vacío, que es justo lo que ahora estoy experimentando. Te das cuenta de la vida avanza, tus hijos se hacen mayores y tienes que volver a reinventar la familia.

¿Qué objetivo tiene el libro?

Que sus lectores se apasionen por la vida, por su entorno, por la naturaleza. Y esa pasión llega por el conocimiento. Es un canto a la vida natural, a las cosas pequeñas, a los momentos tranquilos, a la ciencia y a la conciencia.

Llama la atención el optimismo que rezuma 'NaturalMente'. ¿No va a contracorriente?

La especie humana siempre se ha movido gracias a retos. Hemos pasado momentos muy difíciles en toda nuestra historia. Si aceptas la derrota ya no vas a luchar y eso es lo peor que nos podría pasar. Más aún cuando estamos en un momento de auténtica crisis ecológica. La crisis climática a la que hemos llegado nos obliga a hacer grandes esfuerzos, pero desde el optimismo, desde la sabiduría de entender que podemos lograrlo. Ahora tenemos más recursos que nunca. Caer en el derrotismo nunca funciona.      

Dice que los humanos somos el problema, pero también la solución, ¿qué podemos hacer? ¿Estamos a tiempo?

Sí, estamos a tiempo. En esta época de auténtica revolución tecnológica y digital, la solución la tenemos dando pasos hacia atrás, mirando todo lo que tenemos en la mochila de la experiencia. Por ejemplo, abandonando el usar y tirar, dejando el consumo disparatado y volviendo a la cocina, a la vida tranquila. El gran problema de nuestra sociedad son las prisas. Necesitamos regresar a una vida más reflexiva, más social y renaturalizada. 

Depende de nosotros que el campo no se vacíe, no hay que esperar a planes millonarios de los gobiernos

En su libro hay varias columnas sobre la España vaciada. ¿Podemos también ser optimistas al respecto?

Es algo que me duele mucho. Hay una columna dedicada a Esperanza, una mujer que encontré en el Pirineo que está cambiando toda su comarca. Hay muchas personas como ella que están luchando por mantener el mundo rural, ese paisaje y esa cultura milenaria. Es muy triste que perdamos nuestras raíces. Las personas que viven en el mundo rural son héroes y heroínas. Depende de nosotros que el campo no se vacíe y no hay que esperar a planes millonarios de los gobiernos. Debemos apostar por él a través de la agricultura sostenible, del turismo cercano. Cuando estemos dispuestos a pagar algo más por productos que vienen de lugares que apoyan el paisaje rural o a irnos de vacaciones a Riotinto en lugar de a Bangkok, la gente vivirá mejor en el campo y seguirá en el campo.

De hecho ha dedicado una parte entera del libro al consumo.

Hasta ahora éramos ciudadanos, con unos derechos y unas libertades. Estos nuevos tiempos nos han hecho también consumidores. Tenemos una doble categoría y precisamente la segunda es la que tiene más fortaleza. Como ciudadanos podemos votar cada cuatro años. Bueno, en España cada año (risas). Pero como consumidores estamos votando diariamente y minuto a minuto. Nunca hemos tenido tanta fuerza. El mayor cambio en nuestra sociedad lo va a traer el consumo. En el momento que decidimos retirar los aerosoles se solucionó una parte importante de la pérdida de la capa de ozono. Y fue una solución para la que no hubo que congregar a comunidades de países, solo hubo que decidir que dejábamos de usarlos. El plástico se nos ha ido de las manos pero estoy convencido de que en diez años ya no lo va a haber en los mares y lo habremos logrado como consumidores al no comprarlo.  Por eso para mí es tan importante hablar de la importancia de reducir el consumo de carne, de plásticos o de cómo moverse en las ciudades.

Lleva muchos años contribuyendo a crear conciencia, es uno de los pioneros en información ambiental en nuestro país.

Probablemente (risas). Con doce años ya estaba haciendo artículos en los periódicos y hablando en la radio. Ya tenía sección de medio ambiente en el periódico que fundé en el colegio que se llamaba Nuestro mundo.   

En el mundo ambiental tienen mucho que decir los cazadores o el mundo del toro

 Desde esa posición privilegiada. ¿Cómo ha visto que  ha evolucionado la sociedad en sensibilidad respecto al medio ambiente?

Ha cambiado la sociedad y también yo en la manera de llevar mis mensajes como divulgador ambiental. La propia sociedad a la que yo quiero contar mis historias también me ha modelado, Estaba mucho más centrado en el mundo de la biodiversidad y no tanto en el consumo, al que doy mucha más importancia. Y también he visto la importancia de establecer puentes entre diferentes sensibilidades, tienes que ver cual es la parte positiva que tienen todas, no ser nunca maximalista, En medio ambiente, por ejemplo, tienen mucho que decir los cazadores o el mundo del toro, aunque yo no esté a favor de la caza o de los toros. Tenemos que aceptar los matices, los diferentes colores de cada uno. Por eso es importante el periodismo ambiental, porque es más abierto, nos va a hacer hablar con unos y con otros y descubrir que no todo es blanco o negro, que hay muchos grises.    

Vinculado a lo que me cuenta. ¿Son compatibles medio ambiente y protección animal? ¿Son dos mundos que pueden entenderse?

Es un reto. Debemos buscar los puntos en común entre los movimientos ecologistas más tradicionales, de defensa de la naturaleza, y el animalismo, que es un mundo mucho más urbano, para aprender todos de todos. Hay posturas muy radicales en los dos extremos y eso no puede ser.  

Radicalismos fuera. 

Por supuesto. En la naturaleza no existe nada radical; la naturaleza nos enseña que la vida está llena de matices. Los radicalismos solo nos llevan a  enfrentamientos. 

Usted habla de ecofeminismo y la mujer también tiene una presencia clave en el libro, empezando por la portada.

Naturalmente

'Naturalmente'

  • Páginas: 196
    ​Editorial: Plaza y Valdés
    P.V.P: 16,50 euros
    Prólogos de Encarna Samitier y Asun Ruiz 

La portada es una señora hermosa, de edad, 'avanzadora'. El libro es ecofeminista porque yo defiendo que el futuro va a ser femenino o no será. El ecofeminismo lo podríamos resumir como la unión del movimiento ecologista con el feminista. El mundo femenino nos habla de empatía, de transversalidad, de tolerancia, de diversidad... El mundo masculino es poco empático, monotemático, poco tolerante y nos ha traído todos los problemas que seguimos arrastrando. Una sociedad nueva, que es lo que necesitamos para resolver cuestiones como la crisis climática, tiene que ser femenina. Y yo cada vez me siento más femenino. Es un espíritu que se debería contagiar a todas las personas.   

Una sociedad nueva, lo que necesitamos para resolver cuestiones como la crisis climática, tiene que ser femenina

Precisamente ahora tenemos a una mujer muy joven como cabeza visible del movimiento conservacionista, a Greta Thunberg

Solo podía ser mujer (risas). En la política están también entrando mujeres, consiguiendo ese liderazgo que hasta ahora se les había negado. Y creo ver en muchos de nuestros líderes hombres ese toque femenino tan importante que nos hace ser más sensibles a nuestro entorno. 

¿Cómo percibes el movimiento Fridays for Future, comandado por Thunberg?

Lo veo con mucho interés e ilusión, me gusta que la gente joven no se quede conforme delante de las pantallitas. El futuro sin duda es de los jóvenes, ellos son los que van a soportar los grandes problemas o se verán beneficiados por los grandes avances. Siempre las revoluciones las han hecho los jóvenes. También soy un poco escéptico porque muchas veces el mundo joven se siente avasallado por un consumo rápido de tendencias y me da miedo de que pase como con otros movimientos, que igual que suben, luego bajan. El compromiso fuerte y duradero es fundamental. 

Ha habido otro movimiento, más pequeño, aquí en España, de gente protestando por el estado del Mar Menor. 

Mis primeros artículos del Mar Menor son de hace treinta años. Estos movimientos ciudadanos son interesantes, pero es que llevamos décadas diciendo que nuestro desarrollo en estas zonas es insostenible. Es importante que la gente vea que la pérdida de un espacio natural atañe a todos, pero llegamos tarde. No hay soluciones sencillas para problemas muy complejos. Ni sencillas ni rápidas. Es importante mantener el músculo mucho tiempo para que los políticos no se relajen y que supervisemos que los cambios que exigimos de verdad se están desarrollando. No vale con salir una o dos veces, hay que estar permanentemente vigilantes porque se trata de proteger nuestro entorno y no hay nada más importante.   

El mes que viene se celebrará en España la cumbre del clima de la ONU, La impresión a pie de calle es que estos encuentros sirven de poco. ¿Son realmente útiles?

Tienen que servir. No hay un plan B. O esto funciona o no hay otra opción. Como ocurre con todas estas grandísimas reuniones, al final los países son muchos, los intereses también y cuesta llegar a acuerdos claros porque todos estamos mirando a nuestra región. Somos demasiado individualistas. Y a mí particularmente me aterroriza el coste energético que tienen. Hablamos de miles de personas que se plantan en una ciudad, acaparan todo y consumen de manera desaforada. Pero hay que hacerlas porque al final somos un animal social y por mucho que pudiéramos hacerlas por videoconferencia, al final necesitamos hablarnos a la cara. Si el mundo es global, las soluciones y las reuniones también son globales. Lo que sí me gustaría es que hubiera un compromiso mucho más cerrado de los países, que si de verdad han prometido algo, lo cumplan, que no lo está haciendo prácticamente nadie.  

¿Cuál es su siguiente proyecto literario?

Está ya en imprenta y va a ser una guía de la flora amenazada de Fuerteventura elaborada junto a un gran botánico, Stephan Scholz: El desierto florido. Son plantas de las que apenas quedan media docena de ejemplares en todo el mundo. Especies únicas y que no se conocen porque Fuerteventura ha quedado convertido ya en un escenario de hoteles, playas y piscinas. Sin embargo, como ocurre con otros lugares, encierra una riqueza natural maravillosa. Que la gente lo sepa para que se proteja es fundamental.

César-Javier Palacios
César-Javier Palacios en Fuerteventura con su nuevo libro
CRISTINA HERNÁNDEZ
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