Albert Rivera, ante otro reto: desafiar las encuestas y asegurar su supervivencia al frente de Ciudadanos

Albert Rivera e Inés Arrimadas.
Albert Rivera e Inés Arrimadas.
EFE

No parecen ser buenos tiempos para Albert Rivera. Ciudadanos mantiene la cautela, pero lo cierto es que ahora los números no dan. Su subidón en abril puede verse ahora convertido en una caída importante. Así lo dicen las encuestas. Eso sitúa a Rivera en una situación complicada. Tiene que desafiar a los números para volver a ser decisivo en la formación de Gobierno, y además, necesita un buen resultado si no quiere ver peligrar su lugar al frente de la formación naranja.

La noche del 28-A todo fue alegría en la sede de Alcalá. Rivera había dicho "no es no" a Pedro Sánchez, y optó por luchar con Casado por liderar la oposición a pesar de que sumaba una mayoría muy holgada (180 diputados) con los socialistas. Ese plan, en lugar de confirmarle como principal freno al presidente en funciones, le ha ido desgastando. Ciudadanos ha perdido fuelle y ha tenido que atravesar, fruto de su estrategia poselectoral, una crisis interna importante. Las salidas de Toni Roldán, Javier Nart o Francisco de la Torre pusieron en jaque el papel de Albert Rivera, que ahora ha tenido que reenfocarse.

Ya dejó visos de su cambio de idea a última hora antes de la convocatoria electoral. Hizo una oferta a Sánchez: tres condiciones a cambio de abstención. Oídos sordos hizo el socialista. Las fichas de nuevo sobre el tablero y los naranjas con una nueva partida por iniciar. Esta, sin duda, distinta.

Y es diferente porque también lo son las proyecciones para Albert Rivera. Su partido es el más perjudicado de los nuevos comicios según los sondeos. Solo el CIS le da un respiro. El resto de encuestas le sitúan en torno a los 20 escaños y algunas incluso por debajo del 10% del voto. De confirmarse, su liderazgo quedaría completamente en entredicho.

Rivera ya habló en el inicio de la campaña de "remontada" y dará mucho protagonismo a Inés Arrimadas

En ese contexto, ya se habla de un posible cambio de cabeza de cartel en Cs si los malos augurios se confirman. Rivera, de hecho, no se fía. Y tanto es así que en el inicio de campaña ya habló de "remontada". Para lograrla, lo fiará todo a un buen papel en el debate electoral y a la presencia relevante de Inés Arrimadas. ¿Por qué? Porque uno de los lugares donde más peligra el voto naranja es precisamente en Cataluña. Ganaron las elecciones autonómicas en 2017 y ahora podrían incluso quedarse sin ningún escaño en Tarragona.

Ciudadanos ya no habla de veto a Sánchez para presentarse como "solución" al bloqueo. Una de las primeras propuestas que hizo Albert Rivera en precampaña fue plantear un "gran pacto nacional" de PSOE, PP y Ciudadanos para "dar estabilidad" a España. El camino de Ciudadanos sigue siendo el mismo: tienen que encontrar la fórmula que les haga imprescindibles en la formación de Gobierno, aunque sea en una proporción pequeña. Los sondeos ya colocan a Vox bastante por delante, por lo que cabe suponer que en el caso de que la derecha sume será Abascal el que juegue un papel importante, y no la formación naranja.

Arrimadas...¿preparada para un posible relevo?

Tanta es la turbulencia en Cs que muchas son las voces que plantean un posible relevo de Rivera si los malos resultados se confirman. Y ese cambio solo pasa por una persona: Inés Arrimadas. No es que la líder del partido en Cataluña -porque en la práctica lo sigue siendo a pesar de su salto a Madrid- haya mostrado disposición a tomar los mandos, pero no caben más opciones. Dura, perseverante y con las espaldas anchas por las batallas con el nacionalismo: Arrimadas lleva consigo las mismas características que Rivera, pero todavía no ha acusado el desgaste que sí tiene encima el candidato. Solo los resultados electorales marcarán si hay o no ese traspaso de papeles.

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