Estopa: "No hay que tomar al público por gilipollas"

  • Jose y David Muñoz lanzan ‘Fuego’, un disco con más pop y sentimientos de lo normal. 
Los hermanos Jose y David Muñoz, Estopa.
Los hermanos Jose y David Muñoz, Estopa.
ENRIQUE CIDONCHA

Esto no es una entrevista, es una charla entre hermanos. Se apostillan, se provocan la risa, se terminan las frases. Jose y David Muñoz, Estopa, no han cambiado en 20 años. Comprobado. Su último disco es Fuego (Sony).

El álbum desprende melancolía.  

David: Ha salido así de fábrica. La melancolía es buena y mala: a veces te deja tristón, pero por otro lado te provoca una sensación agradable.

Jose: Nos decía (Andrés) Calamaro que para componer tienes que estar dolido. Pero si no lo estás, tendrás que tirar del pasado, ¿no? Tendrás que acordarte de cuando lo estabas.

Miran mucho hacia dentro. ¿Están en ese punto vital?  

D: Sí. Estamos en ese punto de mirar hacia dentro y a lo que tenemos más cercano. Nada de cosas importantes ni de salvar el mundo. Es verdad que cada vez hablamos más de sentimientos, de grandes verdades nuestras.

J: Pero en este disco también hay positividad. Es donde más acordes mayores empleamos y eso siempre da menos penilla.

Empezaron hace dos décadas. ¿Se buscan mucho las canas?  

D: Es inevitable. Cuando voy al peluquero.

J: O en los ascensores...

D: Hay ascensores cabrones que son lo peor. Pues sí, tengo canas, pero tú [mira a Jose] tienes más. No me lo planteo porque no puedo luchar contra ello. Bueno sí, Just for men o Tintes Martínez...

Jose y David Muñoz, Estopa, no han cambiado en 20 años. VÍDEO: Bieito Álvarez

¿Componen y cantan mejor?  

D: Siempre vamos intentando pulir esa letra de otro disco en la que puse una rima porque no se me ocurría otra cosa. Eso cada vez pasa menos: buscamos la palabra más directa, la que tenga un significado más amplio de lo que yo quiero decir. No creas que al principio no pensábamos, pero digamos que ahora somos conscientes de que eso se va a quedar ahí.

J: Queremos completar el sudoku entero. Y quizá antes cantábamos más despreocupadamente. Ahora, al ser más consciente de cuándo desafinas, es más difícil.

D: Te cambia la voz de los 20 a los 40. Antes, cuando íbamos de fiesta, gritábamos, cantábamos con la vena aquí [señala su cuello] y al día siguiente, concierto. Ahora nos cuidamos la voz, pero no hacemos nada especial.

¿Ya no van de fiesta?  

Los dos: También, también.

J: Siempre nos ha gustado tener un director de voces que nos ayudara, que nos fuera guiando, y este año hemos tenido la suerte de contar con Jaime Asúa. Cuando oigo este disco me noto unos coros más maduros, ya no pego tanto por arriba. Es menos forzado y le da un punto de…

D: De clase, de clase. Estás cantando que te cagas. El maduro, ya ves tú, el que toma ColaCao todavía por las mañanas.

"En nuestro barrio, pop era Duran Duran y no quedaba muy transgresor; a nosotros nos gustaba más La Polla Records"

¿Esta vez suenan más pop?  

J: En todos los discos intentamos dar diferentes colores. En Yo no estoy loco ves más Dani Martín; la que ves más Antonio Vega es, quizá, Despertar... Tiene ese sonido noventero, ochentero.

D: No lo podemos decir nosotros. Tiramos las canciones tal y como salen y no les buscamos un ritmo en especial. La que sale pop, y mira que no me gusta esa palabra, pues sale así.

J: Teníamos prejuicios con el pop cuando empezamos (David: "No lo queríamos"). En nuestro barrio, pop era Duran Duran y no quedaba muy transgresor; a nosotros nos gustaba más La Polla Records. Cuando nos decían ‘vosotros hacéis pop’, nosotros contestábamos que no. A ver si va a serlo ahora.

D: Un poquito pop va a ser...

Los hemanos Muñoz, Estopa.

Estopa

  • Jose (1978) y David (1976). Cornellá de Llobregat
Los hermanos Muñoz formaron Estopa en 1999. Sus padres, extremeños, abrieron en Cornellá (Barcelona) un bar llamado La Española. Antes de dedicarse a la música, Jose y David trabajaron en una filial de la Seat. Han publicado diez discos; han vendido cinco millones de copias.

Sus letras de antes quizá no pasarían el filtro actual.  

D: Nuestras canciones antiguas están ahí, cualquiera las puede comprar, no las han prohibido.

J: No son autobiográficas, son ficción. Y, como en una película, puedes explicar historias que sean políticamente incorrectas.

D: Cuando decíamos "estaba yo en los semáforos vendiendo cleenex para pagarme un pico" no era yo. Pero vaya, yo creo que la gente es inteligente, no hay que tomar al público por gilipollas. Sí que es verdad que ahora hay una cierta corriente (Jose: "Censuradora") censuradora y autocensuradora. Todo el mundo tiene que ser perfecto, correcto. Tienes que tener cuidado y, evidentemente, no podemos dar pasos atrás. Pero no creo que pase nada si no dices…

J: Estás más buena que la cerveza (De la canción Fuego).

D: Eso no es nada. No pasa nada si no dices ‘voy a matar a este’, por ejemplo. No hace falta, no lo mates, déjalo.

J: A nosotros nos han censurado.

¿Cuándo?  

J: Fue una vez que hicimos un spot para La calle es tuya. Nos hizo hasta ilusión que nos censuraran. Había un niño pintando en una señal de 'Stop' una “e” y una “a” con un spray y entonces llegaba un señor mayor y le decía: "¡Niño, eso no se hace!". Y el niño contestaba: "¿La calle es tuya?". No sé quién se quejó.

Estopa cumplen 20 años en la música.
Estopa cumplen 20 años en la música.
ENRIQUE CIDONCHA

¿Qué le preguntan a Siri (el asistente de dispositivos Apple)?  

J: Mi hijo se pasa el día diciéndole ‘cuéntame un chiste, Siri’. Tiene menos gracia…

D: Me encanta cuando dice ‘Te escucho’. Ahí le cuento el día.

J: A mi me llama cariño.

D: La canción Pobre Siri habla de una inteligencia artificial. Es alguien cibernético, pero es alguien, y estoy seguro de que le dicen perrerías; yo no lo hago. Se desahoga ahí una cierta frustración, un vacío.

J: Podría ser un capítulo de Black Mirror perfectamente. Cuando llegue la plenitud de Siri, dirá 'Ahora no me vais a insultar, cabrones'. Será la jefa.

"Escribir se me ha olvidado". ¿Cómo se soluciona el bloqueo del músico?  

D: Mirando la mosca. La canción (Escrita en la frente) dice que hay una mosca que me despista o que el boli se ha quedado sin tinta. Desde nuestras primeras canciones siempre ha estado presente la idea recurrente de que no se me ocurre nada.

J: La segunda canción de todas las que hemos compuesto empezaba: "Últimamente no escribo nada". ¡Y era nuestra segunda canción!.

No solo eso sigue intacto. Su amor por la cerveza, también.  

D: Yo no lo llamaría amor, lo llamaría religión. Nos gusta mucho. En casa tomo sin alcohol para no pasarme y cuando voy al bar, bebo las que haga falta.

J: Antes éramos más de whisky, hasta que vimos que castiga mucho. Entonces nos pasamos al diésel, que es la cerveza.

¿El último consejo familiar?  

D: El mismo siempre: "Ay, no os metáis en las drogas, hijos". Y yo le digo 'Mamá, que estuvieras preocupada cuando teníamos 16 era normal, pero ahora…'.

J: Su mayor miedo es que nos peleemos entre nosotros.

D: Ah, sí, eso también. Nunca nos hemos peleado, no sé por qué tiene ese miedo.

J: Nos dice: “Si uno se mete con tu hermano, le defiendes, aunque no lleve razón”.

¿Cuando empezaron se veían así?  

D: Igual que ahora no nos imaginamos dentro de 20 años, cuando empezábamos no nos imaginábamos lo que vendría después, ni haciendo el ejercicio.

J: Hemos tomado las decisiones por puro instinto, no por saber lo que queríamos, y la verdad es que han sido acertadas.

D: Hemos ido aprendiendo con el tiempo. Al principio no teníamos nada claro, y ahora no es que tengamos muchas cosas claras, pero ya más o menos sabemos por dónde andamos.

"Es fácil decir desde nuestra posición que el dinero no da la felicidad, pero condenaríamos a todo el tercer mundo"

¿El dinero da la felicidad?  

D: Absolutamente no.

J: Es una preocupación menos.

D: Es fácil decirlo desde nuestra posición, pero es que condenaríamos a todo el tercer mundo a la infelicidad; y a nuestros abuelos, que pasaron el hambre.

J: Solo hay que ver fotos nuestras de cuando éramos pequeños, cuando compartíamos un juguete entre los dos. Más felices creo que no hemos podido ser, en nuestro barrio, con nuestros colegas.

¿Algo que les enfade?  

J: Nos vamos haciendo tiquismiquis con el tiempo.

D: ¿Tiquismiquis?

J: Ahora que todo el mundo te saluda, a veces dices ‘huelo a mogollón de colonias diferentes’. Eso no me mola, que me llevo olores de otros. 

D: Hay cosas que me molestan, pero cada vez que uno se enfada pierde tiempo de vida. La vida se acaba y hay que estar contento. La depresión, la negatividad, el mal rollito... estarán justificados, pero tenemos que evitarlos. Procuro no llevarme muchos berrinches.

¿Qué canción les emociona cantar?  

J: De este disco, El último renglón. Como te pille un día muy sensible… El día que grabó el teclista Alfonso Pérez esa canción hubo lagrimitas en el estudio.

¿Y de las antiguas?  

J: El del medio de Los Chichos, con ese ‘quejío’ que toca la fibra.

Si pudieran elegir un artista vivo o muerto, ¿a qué concierto irían?  

J: Michael Jackson.

D: Yo a uno de Extremoduro.

J: Pero a ese ya has ido.

D: Ha dicho vivo o muerto.

J: Pero ya has ido.

D: Pero repito...

J: ¿Y no te gustaría Michael?

D: [Tararea Billie Jean]. Prefiero a Robe.

J: Pero ya lo tienes aquí, está vivo.

D: No me vas a vender la moto. Cualquier concierto de Joaquín y de Robe.

¿Ya no hablan de política?  

J: Nos ha tocado una época de silencio desde el otro disco. Cuando acabamos la gira cerramos nuestro chiringuito mediático. Desaparecemos.

D: Las alusiones políticas que hemos hecho ahí están. No hemos cambiado en absoluto. Pero nos vas a permitir que seamos dueños de nuestro silencio en este momento en el que las pieles están muy finas. No queremos ofender a nadie.

J: Ya callarnos podría ser algo reprochable...

D: Creo que la gente debe entender que nuestro silencio está justificado.

J: Los que tenemos que hablar no somos nosotros, son otros.

D: Los políticos son los que tienen que solucionarlo y sacarnos a todos del embrollo. Unos y otros.

J: Pero bueno, que nos hemos metido solitos nosotros en el embrollo, ella no nos había preguntado eso…

Mostrar comentarios

Códigos Descuento